Una Bogotá invisible / Opinión

Una Bogotá invisible / Opinión

La opera prima de Carlos Zapata retrata explora la parte oscura de Bogotá.

14 de noviembre 2015 , 10:41 p.m.

Ópera prima rescatable, dirigida por el cineasta profesional y guía turístico bogotano Carlos Zapata, que hubiera merecido una mejor distribución, tratándose de una película nueva, independiente y marginal, con valores narrativos más allá de su irrespetuoso título. Un retrato pleno en crudezas del drama humano y social arrastrado por cierto menor callejero de 13 años: Martín hace domicilios y vive solo con María –la mamá–, empleada de una panadería en el día y nudista de noche para clientes de cabina.

Una representación creíble y directa del complejo de Edipo sobrellevado por ese jovencito rapero cuando descubre el oficio oculto de su progenitora e ignora las encrucijadas paternales del inexorable destino.

Recorrido a pie y en bicicleta de las calles, ‘ollas’ y ‘metederos’ del centro y suroriente capitalino: La Perseverancia, el barrio Las Cruces, la plaza España (vecina del infernal ‘Bronx’), algunos rincones de Ciudad Bolívar y un tradicional prostíbulo disfrazado de club nocturno en Chapinero sur.

Son los gemelos quinceañeros Santiago y Billy Heins quienes encarnan con credibilidad al anterior menudo personaje en su contacto cotidiano con bajos y peligrosos territorios de recicladores, rufianes y ansiosos drogadictos –en inmediaciones del Batallón Guardia Presidencial y no lejos del Palacio de Nariño–.

Historia muy bien contada, que aborda fijaciones incestuosas con una pasmosa contundencia capaz de perturbar nuestros más íntimos sentimientos. Pérdida brutal de la inocencia, sin descartar una fascinación enfermiza ni la rabia de compartir tales deseos oscuros con otros admiradores y rivales pasionales. De temática delicada y cámara voladora o rápida, sondea con naturalidad y exactitud perfiles locales decididamente neorrealistas; esgrime, también, la defensa de una cultura urbana hip hop a través de la popular, aunque para nosotros desconocida, banda rapera Crack Family de Ciudad Bolívar.

La Bogotá centro, caracterizada por una fauna humana de pintorescos y violentos contrastes, con el rebusque diario y la informalidad barrial e institucional en negocios callejeros e inquilinatos sometidos al duro convivir de criaturas casi anónimas.

Ciudad invisible, habitada por desplazados campesinos y frecuentada por estratos sociales vulnerables, cuya captación se remonta en el cine nacional a ‘Raíces de piedra’ (del maestro Arzuaga) y tiene antecedentes subterráneos como ‘La sociedad del semáforo’.

MAURICIO LAURENS
Para EL TIEMPO
maulaurens@yahoo.es

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