La periodista tatuada en la memoria del Huila

La periodista tatuada en la memoria del Huila

Proyecto Pitalito sin Censura busca justicia tras el asesinato de Flor Alba Núñez.

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14 de noviembre 2015 , 10:15 p.m.

Una flor que parece sangrar, recién tatuada en el pecho, fue una de las maneras que encontró Aris Hernández para recordar a su esposa, la periodista Flor Alba Núñez, asesinada el 10 de septiembre en la puerta de la emisora La Preferida, de Pitalito (Huila), uno de los tres medios de comunicación donde ella trabajaba.

Este profesor de física sigue preguntándose por las causas y los autores del homicidio. Son los mismos cuestionamientos que llevaron a varios medios de comunicación, entre ellos EL TIEMPO, a unirse para mantener viva la memoria de la comunicadora. Periodistas auspiciados por la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), Andiarios y Colprensa investigan el hecho, en el marco del proyecto Pitalito sin Censura.

Ella tenía 31 años cuando un sicario le quitó la vida de dos disparos.

Un día, tras cumplir los 25, les dijo a sus padres que iba a viajar a Pitalito en busca de un mejor futuro. Allí, luego de tomar un curso en el Sena, se presentó al canal de Telmex, hoy Canal Seis de Claro.

“Nos dejó a todos con la boca abierta cuando presentó una nota y se ganó la oportunidad”, dice José Antonio Guzmán, el camarógrafo que la acompañó durante cinco años de su carrera profesional.

También en esa población fue donde se reencontró con Aris Hernández, con quien había estudiado en el colegio. Se enamoraron y desde entonces compartieron cuatro años, ocho meses y 10 días.

Los ingresos económicos de la huilense provenían de la corresponsalía para La Nación TV y de la venta de pauta publicitaria en el canal local y la emisora. Al final del mes, lo que ganaba por tanto esfuerzo no superaba el 1’200.000 pesos.

Sus allegados destacan la manera “directa” como ella hacía periodismo. Armada de micrófono y grabadora, indagaba sobre las capturas de criminales que extrañamente duraban pocos días tras las rejas y el entramado político que se tejía alrededor de las elecciones. Pero también les daba voz a las víctimas de la violencia y la pobreza.

Cuando no eran suficientes los tres espacios noticiosos en los que transmitía sus reportes, acudía a su propia página de Facebook para publicar las denuncias. En esta red social expresaba su inconformismo y hacía preguntas que incomodaban a la justicia y a algunos políticos locales.

En noviembre del 2013, por ejemplo, a través de ‘La Nación TV’, La Preferida y el Canal Seis denunció un atentado que sufrió la médica veterinaria Julieth Marcela Henao, en Pitalito. Según el expediente del proceso, Juan Camilo Ortiz, alias el Loco o Bebé, habría sido el responsable.

El 11 de julio del 2014, los autores intelectuales y materiales de los ataques fueron capturados, entre ellos Ortiz. Y pese a las pruebas presentadas por la Fiscalía, un juez de Timaná (Huila) les concedió la detención domiciliaria, lo que llevó a Flor Alba a cuestionar públicamente la decisión.

Justamente, Ortiz fue detenido a finales de septiembre en Palmito (Sucre), sindicado de ser el autor material del homicidio de la periodista. Los informes judiciales señalan que a él y a la persona que conducía la motocicleta en la que huyeron, Jaumeth Flórez, alias Chori, les habrían pagado 6 millones de pesos.

Entre las pruebas que tiene la Fiscalía para probar los hechos están la interceptación de llamadas, procesos judiciales, testimonios y videos de seguridad.

En sus últimos días ella también reclamó, a través de Facebook, la necesidad de que la persona que asumiera la Alcaldía de Pitalito a partir del 2016 tuviera títulos universitarios. “Entiendo que eso ofendió a la campaña de Miguel Rico (alcalde electo), y que le hicieron el reclamo a Flor Alba”, dice Hernández.

Pero Andris Cantillo, jefe de esa campaña política, sostiene que a la periodista jamás se le reclamó por lo que informaba y que se le respetó su trabajo.

A las 11:30 de la mañana de un jueves nublado, cuando la mataron, Aris estaba en el colegio dictando clases. “Una prima de ella, no recuerdo quién, me llamó y me dijo: ‘mijo, véngase que a Flor le dieron dos tiros, la mataron’. A mí se me acabó el mundo”, recuerda.

Él llegó tiempo después a la escena del crimen. La mancha de sangre en el piso le confirmó que no la volvería a ver.

Los riesgos en Huila

En el Huila, un caso similar al de Flor Alba Núñez es el de Nelson Carvajal. Ambos periodistas, profesores y acallados por la irracionalidad. Las dudas también persisten en el caso del comunicador, asesinado el 16 de abril de 1998, hasta el punto de que la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos asumirá.

A ellos hay que sumar el asesinato en el 2003 de Guillermo Bravo y las intimidaciones, hace pocas semanas, contra Leonardo Acosta.

Otro caso es el de Élmer Peña Castro, amenazado 15 días antes de las elecciones.

EL TIEMPO

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