El ejemplo de Omayra

El ejemplo de Omayra

Gracias a ella por mostrarnos, antes de morir, un pedacito de su alma.

14 de noviembre 2015 , 08:46 p.m.

EL TIEMPO nos da la oportunidad (13-11-2015) de releer la conmovedora crónica de Germán Santamaría relacionada con la lenta y dolorosa agonía de la niña Omayra Sánchez, quien falleció en medio del lodo y aprisionada por piedras y escombros en la pavorosa avalancha de Armero. Pero en esta triste narración nos encontramos con una valerosa criatura que, no obstante su angustia y dolor, da muestras de su responsabilidad y amor por sus obligaciones escolares:

“Ay, caramba, hoy era el examen de matemáticas. Voy a perder el año”. ¿Y qué decir de su preocupación y comprensión por quienes la intentaban salvar?: “Váyanse a descansar y vuelvan a sacarme”: Gracias a Omayra por mostrarnos, antes de morir, un pedacito de su alma, y a Germán Santamaría y a este diario por permitir conocerlo.

Luis León Galeano Garavito

Vigilar las regalías

Señor Director:

En relación con su editorial del 11-11-2015, sobre las regalías, se requiere reforzar los mecanismos de transparencia y de veedurías ciudadanas en la contratación, a fin de lograr un uso más eficaz de estos recursos. Igualmente, se deben priorizar a nivel departamental tanto las necesidades y problemas como las oportunidades. Y una oportunidad que se viene es el proceso de paz, y deberían alinearse las estrategias con los recursos para permitir una contribución de estos para generar bienes públicos para la paz; pero también deben contribuir a la generación de empleo, a la creación de nuevas empresas, al desarrollo social, representado en salud, educación y vivienda, así como al desarrollo sostenible y el medioambiente.

Galo Tovar

Gracias, Pepe

Señor Director:

Haber escuchado -una vez más- al esencial Pepe Mujica en la entrevista que le hizo Caracol fue como haberse sumergido en aguas frescas y limpias. Es el único líder de izquierda absolutamente coherente de la región.

Llegó al “poder” (para él no lo fue, aclaró), no adquirió riqueza (su sueldo presidencial fue donado). Su humanidad plena y la chacra en que vive con su compañera –y la cual trabajan juntos– es toda su riqueza. Por capital tiene su honestidad, su sencillez, su ética simple y limpia. No se le conoce resentimiento alguno. “Sin verdad, perdón y justicia, la herida va a sangrar siempre. No habrá una verdadera paz”, declaró en alguna de sus charlas el exguerrillero, sin sangre en sus manos, que purgó 10 años de cárcel.

Mientras existan personas como él, la esperanza de un mundo mejor es posible. Gracias, Pepe, por todo, que es su propia vida, su compañera, la chacra de ambos, su infinita honestidad y la perrita ya vieja.

Ilse Bartels L.
Bogotá

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