Un arma contra el terror que todavía no existe

Un arma contra el terror que todavía no existe

Hace falta un mecanismo global para combatir el terrorismo internacional.

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14 de noviembre 2015 , 06:55 p.m.

Los ataques terroristas en París son un trágico recordatorio de la ubicuidad del terrorismo moderno. Solo este año, extremistas violentos han asesinado gente inocente en nombre de la religión o la política en Francia, Túnez, Kenia, Israel, Nigeria y, por supuesto, en Siria e Irak. Como la peste negra en la Europa medieval, el terrorismo acecha el mundo hoy, y erradicarlo se ha convertido en un imperativo mundial.

La comunidad internacional ha estado consternada durante mucho tiempo por la amenaza del terrorismo. Los países han promulgado políticas de seguridad, han puesto en marcha inteligencia especial para detener a sus perpetradores, han intentado prevenir posibles ataques y han complementado estos esfuerzos con tratados internacionales, regionales y acuerdos bilaterales. A pesar de esto, todavía no hay un cuerpo global que lidere la lucha contra el terrorismo.

Hasta la fecha se han firmado 19 convenciones que cubren bombardeos, terrorismo nuclear, financiación del terrorismo, actos en contra de la seguridad aérea y marítima, y actos en contra de personas protegidas internacionalmente. No obstante, un mecanismo global para combatir el terrorismo en todas sus formas ha permanecido fuera de alcance.

Todos los intentos por crear uno han naufragado. Generalmente, por desacuerdos frente a la definición del terrorismo y si este debería incluir los actos cometidos por fuerzas armadas.

Pero los ataques terroristas se vuelven cada vez más comunes y nunca ha sido más importante un cuerpo internacional para hacerles frente.

En febrero, Rumania propuso el establecimiento de una Corte Internacional Contra el Terrorismo (ICT, por sus siglas en inglés) y, en conjunto con España, lanzó un proceso de consultas para darle vida.

La ICT tendría una jurisdicción complementaria a las cortes nacionales y a la Corte Penal Internacional CPI, pero solo intervendría en casos en que los cuerpos domésticos sean incapaces o no estén dispuestos a tratar un caso de terrorismo. Y contaría con una fuerza de seguridad multinacional capaz de actuar en caso de que sea necesario.

La creación de dicha Corte requeriría la redacción de un tratado internacional o un acto vinculante de Naciones Unidas para asegurar su jurisdicción universal.

Esta se basaría en el derecho internacional consuetudinario que tome en consideración tanto el intento por propagar el miedo o coaccionar, como también la gravedad del crimen cometido.

Establecer la Corte no será fácil, pero este instrumento jurídico es más necesario que nunca en la lucha mundial contra el terrorismo.

JOSÉ GARCÍA-MARGALLO Y BOGDAN AURESCU
Ministros de Relaciones Exteriores de España y Rumania, respectivamente.
© Project Syndicate
Madrid y Bucarest.

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