James apareció y dijo...

James apareció y dijo...

Ahora, Colombia recibirá a una Argentina sin mística, sin ángel... y sin Messi.

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14 de noviembre 2015 , 04:41 p.m.

El mejor Chile de la historia (que lo es), no pudo con una Colombia que llegaba entre dudas y moretones, los que le había dejado Uruguay en el ring del Centenario. La Roja no tuvo la lucidez ni la eficacia de otras noches; añoró a Charles Aránguiz, extrañó horrores a Marcelo Díaz, el mariscal que decide cómo se juega el partido. Colombia, vestida de obrera, recuperó la vertical y el ánimo. “Empate justo”, reconoció Sampaoli. “Pudimos ganar”, dijo Pékerman, aprovechando la volada para agregarse algunos porotos de más. Es cierto que las estocadas colombianas tuvieron un aire de mayor peligrosidad (Muriel mediante), sin embargo la igualdad estuvo acorde al juego, a los méritos. Un gol y tres situaciones de riesgo para cada uno. Es justicia.

Desde el punto de vista técnico, neutral, un partido bonito de ver. Son de los mejores equipos del continente. Hoy, puesto por puesto, Chile posee mejores individualidades, salvo el arquero (Ospina está casi parejo con Bravo) y el “10”: Chile no tiene un James. Pero ahí está el desafío de hacer parejo el desarrollo desde lo táctico.

Por Torres, por Muriel, incluso por Fabra y por Pardo, vimos una Colombia renovada en nombres, incluso en el planteo: nunca en su vida Pékerman habrá puesto tres volantes de marca. Esto revela hasta dónde necesitaba un resultado. Y salió a esperar, a ver qué pasaba. Todos los días podemos aprender algo (si tenemos el deseo); Pékerman habrá aprendido ante Chile que los matrimonios en el fútbol duran menos que entre las parejas, lo cual es bastante. No es posible casarse con nadie; debe jugar el que está mejor. En 70 minutos Muriel le demostró que debe jugar. O que puede. Recibió tan pocos balones como Falcao, Jackson o Bacca en los últimos tiempos, hizo mucho más. Aprovechó su ocasión al mil por ciento; pasó el tren y se subió. Es altamente responsable de un empate que evitó una crisis. Porque cuando a las críticas y a las dudas le sigue la derrota deviene la inestabilidad. Punzante, muy técnico, veloz, agresivo Muriel. No es noticia, ya lo sabíamos crack desde el Mundial Sub-20.

Jackson no justificó sus reclamos de titularidad y Bacca sigue siendo un jugador extraño: capaz de la definición más sutil o de romper un farol del segundo piso. Cardona se perfila como un elemento interesante, que puede ser valioso en esta Eliminatoria. A su habilidad le suma picante en las adyacencias del área. Aporta generación de juego y gol. Está mereciendo los minutos que le dan, y más. Sí nos pareció penal el toque que le hizo Jara en el área. No fue de escándalo, lo justo para derribarlo. Y se iba al gol. Tampoco es para masacrar a Enrique Cáceres, uno de los mejores jueces de Sudamérica hoy, que no abundan. Muy serio y sereno siempre el paraguayo. Permanentemente transmite una sensación de imparcialidad. Fue una acción muy fina.

Para ser su presentación, cumplió Daniel Torres. Desacomodado al principio, se fue asentando y terminó siendo útil en el corte en esta versión más proletaria de Colombia. También nos pareció que Ospina pudo hacer más en el gol de Vidal. El centro cayó al borde del área chica, si el arquero da dos pasos adelante, es suya. O puede meter el puñetazo. El uno tiene todas las prerrogativas: si lo rozan es falta (aunque no lo sea), puede salir con la rodilla arriba para protegerse y tiene la ventaja de los brazos. Pero cuando recula y se mete en el arco, generalmente la va a buscar adentro.

No coincidimos con el “pudimos ganar” o “estuvimos cerca”. También se puede interpretar al revés. Lo trascendente para Colombia es que sale fortalecida anímicamente y recuperó por completo a James, que apareció y dijo: acá está el goleador del Mundial. Parecía que la vorágine del partido lo superaba por su falta de ritmo, pero le afloró la clase y el instinto goleador.

Ahora Colombia recibirá a una Argentina sin mística, sin ángel… y sin Messi. En tres partidos sin él se nota todo lo malo que Leo habitualmente logra disimular con su genio. La gente le exige que gane él solo el Mundial y la Copa América. ¡Con este equipo de Martino…! Llegará a Barranquilla con siete bajas Argentina: Messi, Agüero, Tévez, Pastore, Garay, Zabaleta y Roncaglia. Siete titulares. Y al parecer se sumaría Mascherano, con una contractura. Néstor Ortigoza, argentino que juega para Paraguay, dijo una verdad del tamaño de Groenlandia: “El único diferente es Messi, los demás son manejables”. Sin Messi no hay juego, falta el gol y sobre todo, la esperanza.

La más baja, sin embargo, es la autoestima. No se ve que haya transmisión del técnico a los jugadores. Y cuando el entrenador no genera admiración o convencimiento en el futbolista, se apaga la llama de la ilusión por ganar, por demostrar. Se cumple con el compromiso, nada más. Las declaraciones dirán todo lo contrario, pero la realidad es que Argentina supera en las posiciones apenas a Venezuela. Y que está bien: ha jugado como para estar ahí.

“Martino es el técnico hasta que terminen las Eliminatorias”, declaró Luis Segura, presidente de la AFA del posgrondonismo. Sin embargo no es un respaldo importante para el DT: no es seguro que Segura sea el presidente “hasta que terminen las Eliminatorias”. El 3 de diciembre hay elecciones en la AFA y Segura podría perder con Marcelo Tinelli. Además, los que garantizarán la continuidad o no del técnico son los resultados, no los dirigentes. La declaración viene a cuento pues se ha rumoreado que si Argentina no gana 4 puntos en esta doble jornada, el rosarino estaría fuera de la Selección. El día “D” es en Barranquilla. Si levantan vuelo, si mejoran la actitud y, sobre todo, si ganan, Martino tomará oxígeno. Pero con declaraciones no se arregla.

Es el peor arranque argentino en la historia de las Eliminatorias. No obstante, el periodismo argentino no se muestra alarmado. “Falta mucho todavía”, dice. Tal vez cuando advierta la gravedad, falte poco. Ecuador, Chile, Uruguay, Brasil, Colombia: esos cinco van a pelear los cupos. Uno debería caerse para que entre Argentina. Hoy, no lo vemos.

Último tango…

JORGE BARRAZA
@JorgeBarrazaOK

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