Antología poética de la gloria posada

Antología poética de la gloria posada

Bajo el cielo.

13 de noviembre 2015 , 10:08 p.m.

Cuando hasta el poema viene, es llevada una palabra, deja de serlo en cuanto era “moneda de cambio”, para hacerse trazo de un tapiz de lo indecible, indicación de lo intransferible… Pétalo que nace desde sí, y hacia sí mismo se abre, creando su propia luz, sólo que ahora en manos de “algo” más vasto en el instante que pasa. Absoluto y Abismo en un haz de transparencia, de visión y saber, de saberse en los actos de un tiempo que vive entre la “durée” y las manecillas del reloj. Estaciones también de la emoción o vida desde su inalienable urgencia, pero hoja también:

Todo lo que se desprende
Nos enseña a caer

BAJO EL CIELO ¿Qué hay sobre él y qué en medio de él? Tal vez –al decir de la autora- esas manos que consumaron su propio sacrificio. En este caso, desde su aire la letra y el pincel, la mirada y la línea de tensión creadora en su dimensión última afectiva; alguien que va al decir poético porque ha sabido venir de un casi agónico callar poético. La autora colombiana en México, a la vista de un cielo acaso más ancestral que el nuestro. Con su prologuista, Adolfo Castañón: “El poema se abre como un ángulo que incluye invariablemente al otro a la presencia inteligente del lector, al tiempo que prefigura la escritura contigua, la palabra-silencio como una revelación”. Pero una palabra en un poema es a una misma vez azar y vuelo, si cada letra en ella tiene una augural emblemática, con el tallar de lo atemporal.

¿Qué es
Lejanía…?

Forma que es fórmula de lo analógico y de lo antitético –ello en cada poema y sección del libro-, pues, pregunta por el propio preguntar, y si hay una meditación aquí anterior al poema, ésta no es racional sino fragmento inasible de lo táctil en torno. Sus versos exigen una especial edición para la unión tan contemporánea de la teoría y práctica de todas las artes. Composiciones que se alejan de las poéticas del inicio del presente siglo, apoyadas en un sentido rítmico continuo más que en lo fragmentario, como recurso de expresión de aquello que debe ser dado ya en exigencia de esencialidad o “llamado a la grafía primigenia del árbol”.

Gotas de agua
ya no son nube
frutos y hojas
ya no son árbol

La compilación es de composiciones espaciadas en ciclos de trabajo, los cuales hacen de propio principio de exégesis, tanto de un oficio como de unos objetos interiores y un norte a la imaginación cercada por el mundo. Está el dibujo mismo del poema, en el cual las figuras juegan con la exégesis de los contenidos, o lo mirado con el ver y el estar entre los seres. Se es uno de ellos, pero… ¿Se pertenece a aquello de lo cual se hace parte, o se es parte de aquello a lo cual no ha de pertenecerse? Los materiales de lo interior no serán por vía alguna cotejables a la materia de cuanto es exterior.

Justo es recordar que le precede el libro: OFICIO DIVINO, pero con las escenas de la vida, un central tema es el lenguaje mismo, como a su lado las cosas que nombra. En una Obra Poética ya en la jerarquía de ser reunida en Antología, un poema se hace gestor de aquel le ha de seguir, y por ello este libro no es reunión de poemas sino condensación de un habla poética en secuencias de sentido dadas desde su original savia: Arte igual a “círculo” en el cual no se está resguardado sino expuesto, en paradigma de la experiencia humana toda.

No conocemos
bajo el cielo
la exacta interperie

Jaime García Maffla

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