Naomi Rose: 'Estaré viva cuando no haya ninguna orca cautiva'

Naomi Rose: 'Estaré viva cuando no haya ninguna orca cautiva'

La bióloga que más ha defendido la liberación de las orcas de los parques de entretenimiento.

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13 de noviembre 2015 , 08:37 p.m.

Cuando los dueños del parque acuático SeaWorld, de Estados Unidos, anunciaron esta semana que cambiarían su espectáculo con orcas, el mundo de los ambientalistas celebró la decisión que habían esperado por décadas. Pero Naomi Rose, en su casa en Washington, no lo hizo. Ella, tal vez la mujer que más sabe en el mundo sobre estos mamíferos gigantes y quien ha liderado la campaña global para sacarlos de cautiverio, califica el anuncio como “vago y falto de detalles”. También se atreve a decir que las orcas seguirán en los espectáculos de estos parques para el 2017.

Lo que sí la alegra es que, por primera vez, esta compañía, a la que ha criticado por más de 22 años, acepta que “no están haciendo las cosas bien”. Para ella, aunque SeaWorld no lo reconozca, esta decisión se debe al cambio que generó la película Blackfish, documental de la cineasta estadounidense Gabriela Cowperthwaite –estrenado en 2013–, que cuenta cómo estos animales sufren las secuelas de ser separados de sus familias y verse obligados a pasar el resto de sus vidas en tanques de agua.

La película gira en torno a la muerte de Dawn Brancheau, una experimentada entrenadora de orcas fallecida, frente a un numeroso grupo de espectadores, durante un espectáculo en el parque acuático SeaWorld de Orlando (Florida), en el 2010.

“Después de que Blackfish pasó por televisión, 25 millones de personas fueron conscientes del problema”. No es claro si esta pieza audiovisual fue la causente de que, en un año, las acciones de SeaWorld Entertainment cayeran un 32 por ciento en la bolsa.

Rose, de 53 años, es doctora en biología y sus investigaciones sobre las orcas han llevado a descubrir increíbles datos sobre esta especie. Durante la muestra de cine documental ‘Planet On’ que se presentó esta semana en Bogotá, Rose compartió el documental y su experiencia de investigación.

¿Qué opina de la decisión de SeaWorld de finalizar el ‘show’ de orcas en sus programas?

El anuncio fue realmente muy vago. No dieron detalles sobre cómo sería ahora el show. Entonces, la gran noticia es que ellos por fin reconocen que lo que vienen haciendo no es lo que la gente quiere. Nunca antes lo habían admitido, pero ahora la gente por fin les dice que este no es el espectáculo adecuado. La noticia acerca de que ellos van a cambiar el show es, para mí, un asunto menor. El gran gesto no es que estén cambiando las condiciones en las que están las orcas; no las dejan irse, no las están retirando. Solo lo están cambiando. Entonces, lo que uno se pregunta es: ¿qué es lo distinto en ese show? No hay nada nuevo. Lo importante es que SeaWorld reconoce por primera vez que lo que están haciendo no es correcto. Ellos siempre argumentaron que estaban bien, que siempre hacían lo mejor. Ahora por fin están dudando que tal vez estaban haciendo algo mal.

Sería este el primer paso para que las liberen...

Esta es la primera grieta en la posición de SeaWorld. Es un pequeño paso hacia adelante. Lo que yo quiero es un gran paso.

¿Cuántos parques, y en dónde, mantienen este tipo de espectáculos con orcas?

Hay todavía tres parques de SeaWorld. Hay 24 ballenas en estos lugares: 11 en San Diego, 6 en Texas y otras 7 en la Florida; en ese estado hay otras que no le pertenecen a SeaWorld, sino al Miami Seaquarium. En total hay 27 en Estados Unidos.

Rose no le cree al parque SeaWorld, que anunció esta semana que cambiará su ‘show’ con orcas. Sin embargo, dice que “delfines y ballenas aún cautivos serán libres” después de su muerte. Foto: Reuters

También están en cautiverio en Rusia y China...

Hay 10 en Europa, 7 en China y 6 en Rusia. Y tal vez haya más en este país. Eso es lo que tenemos que establecer. Hay otras en Japón, estimamos que 5. Y hay una en Argentina y otra en Canadá. En total hay 57 orcas en 8 países.

¿Qué país todavía mantiene la práctica de capturarlas?

Rusia todavía las sigue atrapando. En el mar del extremo oriente de ese país, en el océano Pacífico. Están capturando en gran medida a las ballenas belugas. Entre 20 y 40 por año, y en la mayoría de los casos las están enviando a China para usos recreativos. Además, capturaron 13 orcas en los últimos 3 años, y eso fue tras años de no hacerlo.

¿Por qué retomaron esa práctica?

La respuesta es China. Hay un gran mercado en ese país. En las próximas semanas viajaré allá para lanzar una campaña que le ponga fin a todo esto. Si el mercado desaparece en el gigante asiático, las capturas desaparecerán en Rusia.

¿La decisión que tomó esta semana SeaWorld se debe a la película ‘Blackfish’?

SeaWorld asegura que no es por la película, pero sí fue Blackfish la que logró esto. Todo empezó cuando murió Dawn Brancheau; en ese momento, SeaWorld comenzó a ver disminuciones en su público inmediatamente. Pero la gran masa de espectadores o no lo supo o simplemente lo vio como una noticia más. Lo que se volvió una gran noticia fue cuando se estrenó Blacksfish, una película que millones de personas vieron. Tal vez teníamos unos 4 o 5 millones de personas que sabían del problema de SeaWorld después de la muerte de la entrenadora, pero después de que la película salió en televisión teníamos a 25 millones de personas conscientes del problema. Eso fue un gran mensaje que ahora le está dando una vuelta al mundo, incluso ha sido vista en China y en Japón.

¿Cree que en esos países se podrá lograr el mismo efecto que en Estados Unidos?

Esperamos que sí, por eso voy a China. También he estado en Rusia. Los valores y la cultura son distintos, pero necesitamos traducir el mensaje para que signifique algo para ellos. Necesitamos encontrar cómo comunicarnos con los chinos y los rusos porque lo que funcionó en América del Sur, Europa y Estados Unidos puede no necesariamente funcionar para ellos. Una vez encontremos el mensaje seremos capaces de comunicarlo efectivamente. Lo bueno respecto a China es que, si podemos lograr un cambio en el gobierno, este hará ilegal tales espectáculos. Las condiciones en China son difíciles, hay pocos parques bien mantenidos; son pequeños y anticuados.

Usted ha trabajado por más de 22 años en esta defensa de las orcas. ¿Ha visto cambios contundentes desde que empezó su batalla contra los parques temáticos?

He visto un gran cambio desde Blackfish. Es una historia distinta. Las personas están escuchando, estamos introduciendo legislación, los festivales de cine quieren hablar de ello. Los medios de comunicación han cambiado por completo. Cuando hace 10 años se publicaba alguna historia, lo primero que aparecía era SeaWorld como algo fantástico, pero a los defensores de los animales no les gusta. Ahora es: a los grupos ambientalistas no les gusta SeaWorld y esta compañía no está de acuerdo.

Más allá de la película, ¿qué cambió esta realidad?

Estamos presenciando un cambio cultural. Estoy convencida de que estaré viva para el momento en que no haya ninguna orca en cautiverio. Tal vez se mantengan algunos delfines y ballenas, pero irán decreciendo estos casos. Y estarán libres, unos años después de mi muerte. La gente se dará cuenta de que estos animales no pertenecen a las piscinas… y eso los hará sentir tan incómodos que harán que la industria cambie. Todavía tendremos zoológicos y acuarios, e incluso muchísimos parques temáticos, pero no tendremos esos espectáculos de delfines y orcas.

Cuéntenos de los efectos de mantener confinados a estos grandes mamíferos…

Ellos tienen familias muy cercanas. La estructura es su madre y sus hijos. Sus hijos adultos viven con ella toda su vida. Sus hijas tienen sus hijos, lo que las hace distanciarse, pero ocasionalmente nadan con ella. Son grandes familias: viven hermanos, niños, abuelas... Los padres no viven con sus hijos, sino que se quedan con su madre. El macho fecunda a una hembra y se devuelve con su mamá. La madre de sus hijos vive con la madre de ella, y son sus tíos y hermanos los que le ayudan a criar a sus hijos. Es una estructura familiar muy interesante que no se encuentra en otra parte del reino animal. Algunas culturas humanas son así.

¿Por qué esta estructura se pierde cuando son llevados a los parques temáticos?

Cuando las crías de orcas tienen tres o cuatro años son destructivos. Piensen en los niños humanos, ellos también se comportan así: lloran, se mueven, te jalan, los papás intentan no ir a restaurantes o centros comerciales con ellos. Eso pasa con las orcas cuando son niños. En el ambiente natural es normal. Las familias pueden lidiar con eso. De hecho, cuando los miras, durante esa época de desarrollo de los pequeños, las orcas tienen hasta nuevas cicatrices en sus aletas porque los niños se la pasan corriendo mordiéndolas. Pero las mamás lo sobrellevan. Pero en el cautiverio cambia todo. Se vuelve problemático para los entrenadores, para el parque, para el entrenamiento... Entonces los apartan, los llevan a otro parque. Los alejan de sus mamás, cuando más las necesitan. Crecen anormales. Yo diría que cada orca que ha nacido en cautiverio no es una orca normal.

Escuché que las orcas son capaces de reconocerse ante el espejo... ¿Cómo es posible?

El caso de las orcas es excepcional y raro en el mundo animal. Más cuando, por ejemplo, los pájaros o los gatos no son capaces de hacerlo. Si un gato se ve en un espejo, cree que se trata de otro gato. Pero muchas veces ni siquiera reacciona, porque es un estímulo de dimensiones, no hay olor para identificar… Muy pocos animales lo hacen, incluyendo chimpancés, delfines, gorilas... Ellos pueden reconocerse, lo que es muy raro, porque requiere una gran capacidad de abstracción para ser capaz de reconocerse en un espejo y saber que ese proyectado es él. Les hicimos un experimento donde se les pone un objeto en la espalda para que puedan reconocerlo... y ellos intentan voltearse ante el espejo para ver qué tienen en la espalda. Así sabemos que ellos se reconocen. Es algo muy sofisticado.

También las orcas sufren de menopausia. ¿Cómo ocurre esto?

Es otra de las características sofisticadas de estos animales. Apenas tres o cuatro especies la experimentan. Normalmente, cuando se es un animal tienes valor biológico hasta la edad en la que te puedes reproducir. Incluso, los elefantes, que son bastante longevos, viven hasta que crían a sus últimos hijos y mueren. Eso demuestra que solo tienen valor hasta su último ciclo de crianza. En cambio, las orcas –como nosotros– tienen valor hasta después de cumplir su maternidad. Las hembras experimentan la menopausia, porque después de varias décadas de reproducción siguen teniendo valor. Como a los humanos, se les reconoce por su conocimiento y pueden ayudar a criar a los nietos. Incluso, para ayudar a sus hijos machos a cortejar a otras orcas porque, una vez ella muere, ellos pierden estatus y no se pueden reproducir más.

¿Qué pasa con la reproducción cuando las llevan al cautiverio?

Ninguna de las orcas ha podido experimentar la menopausia y sobrevivir algo más, excepto por dos: Korki, que ahora tiene 50, y Lolita, que tiene la misma edad. Diez años han pasado desde que tuvieron su última cría.

En su hábitat natural, ¿cuáles son las amenazas de esta especie?

Nada las caza, salvo nosotros. La contaminación es la otra gran amenaza. Como ellas están en el top de la cadena alimentaria, van acumulando los contaminantes de los animales que consumen.

LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redactora de Medioambiente
laubet@eltiempo.com. En Twitter: @laurabeta

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