Marihuana: hora de romper un tabú

Marihuana: hora de romper un tabú

Por los beneficios que daría a miles de pacientes, el debate sobre su legalización es ineludible.

13 de noviembre 2015 , 08:04 p.m.

En materia de marihuana, Colombia pasó, en dos años escasos, de satanizar casi por completo esta sustancia psicoactiva a tener un proyecto de ley en curso en el Congreso que busca crear un marco para regular el cannabis con fines terapéuticos, medicinales y científicos, y un proyecto de decreto que regula la tenencia y cultivo de esta planta, así como los procesos para producir a partir de ella derivados con usos estrictamente medicinales.

Aunque ninguno de los dos está aún en firme, hay que decir que tanto el debate como los alcances de lo propuesto por ambas iniciativas son de enorme importancia, y no solo porque se abre la puerta para que, desde el punto de vista médico, la gente pueda tener acceso legal a productos y herramientas que representarían alivio para distintas dolencias. También porque proporciona elementos para que desde cualquier arista se hable con propiedad sobre el tema, con más argumentos y cada vez más lejos de los mitos y el tabú que siempre han enredado estas discusiones.

A esto no se llegó de la noche a la mañana ni tampoco de manera aislada. Es resultado de un mayor conocimiento que, desde el punto de vista técnico, científico y hasta bioquímico, se tiene de tales productos. Asimismo, hay que considerar que el mundo ha ido cambiando sus posturas. De hecho, en Colombia el escenario se percibe distinto, y muy distante, del marco generado por la Ley 30 de 1986.

Cabe aclarar, sin embargo, que si bien tanto las discusiones como las medidas propuestas constituyen un paso adelante en beneficio de los pacientes, los derivados del cannabis ayudan, pero no son la panacea. Sería exagerado decir, por ejemplo, que cambiarán la cultura terapéutica del país. La evidencia científica disponible sobre los efectos medicinales de la marihuana atribuye algunos beneficios directos y como adyuvante en algunos tipos de dolor y epilepsia, náuseas y vómitos causados por la quimioterapia, el glaucoma y otras condiciones.

Vale decir, por otro lado, que los médicos, y los colombianos entre ellos, siempre han tenido que echar mano de sustancias que, por fuera del campo terapéutico, caen en la ilegalidad, como los derivados del opio y todos los barbitúricos y psicotrópicos. Aun cuando no se trata de una conducta generalizada, los derivados farmacéuticos del cannabis que están disponibles han sido incluso parte de su arsenal de remedios, según los requerimientos de sus pacientes. Y aun así, es claro que esto no ha creado generaciones de adictos a sustancias de este tipo, que es el gran temor que esgrimen quienes se oponen a su uso en cualquier forma.

En ese orden de ideas, un decreto como el propuesto desde la oferta, y con el que se busca regular el cultivo y la producción de insumos con fines de investigación a través de una integración vertical, debe ser recibido como lo que es: una idea audaz, que, lejos de censurarse, ha de complementarse con la iniciativa legislativa en curso. Todo en beneficio, en este caso, de los pacientes que dicen amparar ambas normas. Si además las dos ayudan a trazar el camino que definirá el giro necesario del país frente a las drogas, bienvenidas sean.


editorial@eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.