Los libros, estrategia para la paz familiar

Los libros, estrategia para la paz familiar

Proyecto que acerca a las familias al proceso de aprendizaje de sus hijos para combatir el maltrato.

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13 de noviembre 2015 , 06:03 p.m.

‘El libro viajero’ llegó a una de las casas que se encuentran en el monte más empinado de la que podría ser una vereda pero en realidad es uno de los barrios de la localidad de Rafael Uribe Uribe, sur de Bogotá. Es la casa de Juan David, un niño de 6 años que todos los días baja de su montaña y atraviesa una trocha para llegar a una de las sedes del Colegio Distrital Colombia Viva.

Él es el segundo hijo de Míller Barragán y Marcela Pineda, una joven pareja que lleva varios años esperando una reubicación de vivienda que les permita salir de la zona de invasión en la que conformaron un hogar, que ya cuenta con cinco integrantes.

A pesar de los pocos recursos, en esta casa los momentos familiares son sagrados. Por eso, el cuarto principal se transforma en sala para reunirse en familia y analizar la pregunta del libro viajero: “¿Cómo son las relaciones de su familia con la comunidad en donde viven?”

Con ayuda de Míller y Marcela, Juan David responde: “La relación es buena con la mayoría de los vecinos, pero, eso sí, hay que evitar hablar con extraños”.

‘El libro viajero’ es una de las estrategias que hacen parte del proyecto ‘Pazatiempo en familia’, con ‘z’ de paz, liderado por la profesora Andrea Rodríguez y la orientadora Ruth Moyano.

Basadas en su tesis de maestría sobre la relación entre el maltrato y el rendimiento académico, las docentes encontraron que los casos de violencia dentro del aula y el hogar se reducen cuando se estimula la participación de los padres de familia en las actividades propias de la escuela y en el proceso formativo de sus hijos.

Eso es lo que buscan con su proyecto: fortalecer la función socializadora de la familia, un objetivo que, según Ruth, implica estimular la corresponsabilidad educativa, es decir, un alto compromiso entre padres y maestros con la formación de niñas y niños.

Cifras alarmantes

Su idea nació hace cuatro años, en respuesta a las cifras que en el año 2011 reportó un estudio del Hospital Rafael Uribe Uribe, el cual determinó que, en su localidad, los padres de familia eran los responsables del 75,2 por ciento de los casos de violencia reportados contra menores de edad, siendo el hogar el principal lugar donde se realizaron estas agresiones, con un 94,8 por ciento.

Un panorama que no ha cambiado en la actualidad y que se extiende a lo largo y ancho de Bogotá, según lo demuestran las cifras del sistema de alertas de la Respuesta Integral de Orientación Escolar (RIO), de la Secretaría de Educación del Distrito (SED), pues de 5.202 casos de violencia reportados en el 2014, 3.567 correspondían a violencia familiar y 1.635, a violencia escolar.

Por eso, el trabajo que desarrollan Andrea y Ruth se ha convertido en un imán que atrae a padres, madres y demás familiares, derribando la idea de que los únicos responsables de educar a los niños son los docentes, en una especie de ‘tercerización’ del proceso educativo de sus hijos.

‘Pazatiempo en familia’ está a punto de convertirse en un proyecto transversal de la educación primaria de su colegio.

Con el fin de sistematizar su experiencia, este año realizaron una prueba piloto con el grupo de niñas y niños de grado primero del Colegio Distrital Colombia Viva, en donde aplicaron en un tiempo de cuatro meses varias de las actividades que han desarrollado en los últimos años.

De esta forma, Andrea y Ruth obtienen información sobre el entorno familiar de sus estudiantes e identifican necesidades, al tiempo que debaten sobre situaciones cotidianas en las que los niños aprenden a desenvolverse.
“Ellos ya saben a quién dirigirse en caso de un problema dentro de sus casas o cómo manejar un conflicto dentro del colegio”, afirma la orientadora Ruth.

Pero esta es apenas una de las actividades que desarrollan. También realizan una estrategia denominada ‘Piezas comunicativas’, que no es otra cosa que pequeños mensajes de afecto que escriben y decoran los estudiantes, o enunciados que deben compartir con su núcleo familiar; por ejemplo, se escriben frases como “la familia es la base fundamental del amor”.

Míller y Marcela aún no pueden brindarles a sus hijos las mejores condiciones económicas. El espacio en el que viven se queda pequeño a medida en que sus tres niños crecen.

No obstante, esa situación no ha sido obstáculo para brindarles amor, cariño, respeto y tiempo de calidad. Estos elementos se ven reflejados en el desempeño académico y en la manera como ellos se relacionan con sus compañeros y con personas ajenas a la familia.

EL TIEMPO

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