Las erupciones del Nevado del Ruiz antes de sepultar Armero

Las erupciones del Nevado del Ruiz antes de sepultar Armero

Geólogo colombiano cuenta detalles de la formación y la actividad de los volcanes.

notitle
12 de noviembre 2015 , 10:44 p.m.

Hoy hace 30 años, el volcán Nevado del Ruiz provocó una de las más grandes tragedias que ha sufrido Colombia en su historia reciente: su erupción generó una avalancha de lodo que sepultó a unas 25.000 personas, arrasó 4.200 viviendas, destruyó 20 puentes y acabó con todas las vías de Armero (Tolima).

El volcán Nevado del Ruiz es solo uno de los más de 15 edificios volcánicos ubicados en la cordillera central de Colombia. Está clasificado como estratovolcán, es decir que su formación obedece a la acumulación de capas de lava, ceniza, pumita y otros productos volcánicos.

Su estilo eruptivo es de tipo vulcaniano, lo que significa que produce erupciones de corto período de tiempo (días, meses y en raras ocasiones años) acompañados de caída de material piroclástico.

En el caso particular del Nevado del Ruiz, a pesar de ser un volcán ubicado en un país tropical, su parte más alta está cubierta por nieve, lo que permite que una vez entre en erupción, el material piroclástico que sale por el conducto volcánico derrita la nieve produciendo flujos de lodo que se conocen como lahares, que cuando se enfrían se solidifican y son tan resistentes como el concreto.

En 1595, cuando nuestro país era el Nuevo Reino de Granada, el Nevado del Ruiz cobró las vidas de 636 habitantes de la región debido a un flujo lahar encausado por los ríos Lagunillas y Gualí, arrasando todo a su paso. Otro evento se registró en 1845 cuando otro flujo de lahar inundó la parte superior del valle del río Lagunillas, causando la muerte de al menos 1.000 personas.

Aunque parezca inaudito, Armero fue construido sobre los depósitos volcánicos de la erupción de 1845. Todo ese pasado, sumado a lo ocurrido en 1985, ha hecho de las erupciones volcánicas del Nevado del Ruiz una de las que más víctimas ha cobrado en el mundo.

La superan las de Martinica, en 1902; la del Vesubio –sobre las ciudades de Pompeya y Herculano- en el 79 a.C.; la de Krakatoa -una isla de tres conos volcánicos situada en el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra-, en 1883, y la más mortal de todas, ocurrida en 1815 por el volcán Tambora -en la isla de Sumbawa (Indonesia)-, que cobró la vida de 92.000 seres humanos.

¿Cómo se forma un volcán?

La Tierra está en permanente cambio en lo que a procesos geológicos se refiere, y los volcanes son el resultado de esos procesos a escalas locales y planetarias. En el caso de volcanes a escala local está Hawái, ubicada sobre una zona donde material a muy alta temperatura, proveniente del límite entre el núcleo externo (líquido) y el interno (sólido), llega hasta la superficie formando el edifico volcánico.

Respecto a escalas planetarias están los volcanes que se forman, ya sea en regiones donde las placas tectónicas se están separando y generando nueva corteza (ridge del Océano Atlántico, rift africano) o donde las placas están siendo consumidas (zonas de subducción). En el caso de la mayoría de volcanes de Colombia, estos se forman por la subducción de la placa de Nazca, bajo la placa de Suramérica.

A medida que la corteza oceánica de la placa de Nazca -cuya densidad es mayor a la de la placa de Suramérica- se va “enterrando” hacia el interior de la Tierra, las rocas se calientan de tal manera que a cierta profundidad pasan de estado sólido a líquido, convirtiéndose en lo que conocemos como magma.

Debido a que el magma ahora tiene una densidad menor que el material que lo rodea, este asciende a través de fracturas y zonas de debilidad geológica alcanzando la superficie, y erupción tras erupción van formando el edificio volcánico.

Estos volcanes no son exclusivos de nuestro planeta. Otros cuerpos del sistema solar, como Venus, Marte, Io, Encélado, Plutón y la Luna tienen volcanes activos e inactivos, que son el reflejo de una historia geológica única en cada uno de ellos.

El temor de que ocurra una tragedia similar a la de Armero está latente. Si bien la implementación de tecnología, al igual que la aplicación de nuevas metodologías para la detección temprana de erupciones ha mejorado en las últimas décadas, aún estamos lejos de saber con exactitud cuándo y dónde ocurrirá la próxima erupción volcánica en Colombia.

El reto de lograrlo involucra a la comunidad científica en el mundo, que trabaja en el desarrollo de nuevas técnicas de monitoreo y de proyectos de investigación que ayuden a ampliar el conocimiento de las estructuras volcánicas, su comportamiento y su evolución.

DAVID TOVAR
Estudiante M.Sc. Geología Planetaria, U. de Minnesota (EE. UU.)
Codirector Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología - Universidad Nacional.
En Twitter: @datoro84

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.