La lucha de unos vecinos que lograron cerrar un bar ilegal en Cedritos

La lucha de unos vecinos que lograron cerrar un bar ilegal en Cedritos

Cacerolazos, derechos de petición y una tutela lograron el deseo de muchos: cerrar un falso club.

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12 de noviembre 2015 , 09:03 p.m.

Tras dos noches de cacerolazos, derechos de petición y tutela, los vecinos de Cedritos, en el norte de la ciudad, consiguieron cerrar el bar 140 House que funcionaba hace casi dos años, en la carrera 16 con calle 140. No los dejaba dormir y aumentaba los problemas de movilidad. ¿Cómo lo lograron?

Analizaron las normas que lo regían. 140 House estaba registrado en la Cámara de Comercio como un club privado para capacitación de DJ. Pero cobraba consumo e ingreso, y eso está prohibido en un club.

Los habitantes de Cedritos fueron a la curaduría urbana, encargada de tramitar y expedir licencias de urbanismo, para ver si se estaba violando el uso del suelo. Allí, el bar también estaba registrado como escuela de DJ, y eso es legal; de haber estado registrado como establecimiento de comercio abierto al público, violaría el uso de suelo y la alcaldía local de Usaquén habría podido intervenir de inmediato.

No se derrotaron

La Alcaldía local argumentó en su momento que no podía cerrar el negocio porque, al ser un club, la entidad encargada de frenar sus actividades era la Subdirección Distrital de Inspección, Vigilancia y Control de Personas Jurídicas, de la Secretaría General de la Alcaldía Mayor (Superpersonas). Esta entidad visitó el lugar en marzo pasado y confirmó que 140 House, en efecto, era un bar.

Cuando el bar invitó a festejar su primer aniversario con una maratón de rumba de 72 horas ininterrumpidas a través de redes sociales, los vecinos pusieron carteles que decían: “Se vende. Motivo: imposibilidad de dormir de jueves a domingo debido al amanecedero ilegal del frente”.

Jorge Isaac Rochel, quien figuraba como el representante legal del negocio, dejó en las porterías de los edificios unas fotocopias en las que amenazaba con demandas ante la Fiscalía por falta de pruebas.

Solución a la vista

En septiembre, la Policía había hecho, de la mano con la Alcaldía local, un cierre preventivo de siete días por perturbación a la tranquilidad y convivencia. Luego, los vecinos enviaron un derecho de petición a la alcaldesa Julieta Naranjo, hicieron una acción de tutela para que respondiera al Juzgado 24 Civil Municipal y, el 26 de octubre, Naranjo expidió la resolución 634, que ordenó el cierre.

Este aún no se ha hecho porque el dueño, Juan Carlos Mosos, no aparece. La Alcaldía le envió un correo certificado: si no responde, se publicará un aviso y se hará el cierre físico.

“Hasta no ver, no creer. Pero si lo cierran, eso prueba que solo falta una comunidad unida”, afirmó uno de los vecinos afectados.

También en días pasados, Superpersonas les canceló la personería jurídica. Bernardo González, subdirector de la entidad, le contó a ZONA que en Bogotá se han encontrado cerca de 600 negocios en la misma situación que 140 House.

“La solución para acabar con los amanecederos ilegales es la rumba extendida legal”, remató González.

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