Fernando del Paso obtuvo el Premio Cervantes

Fernando del Paso obtuvo el Premio Cervantes

El mexicano obtuvo el máximo reconocimiento de la lengua castellana.

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12 de noviembre 2015 , 06:40 p.m.

“En mi casa no había libros –cuenta el mexicano Fernando del Paso–. Pero yo tenía un tío rico que tenía una biblioteca virgen, porque no leía nada, pero compraba libros para adornar. Allí encontré un ejemplar del Quijote, con ilustraciones de Gustavo Doré, que me atrajo”. Entonces, tenía 12 años.

“Al Quijote volví a los veintitantos años y lo fui leyendo cada diez años –le contó a este diario hace uno años el autor–. Después acepté la tarea de dictar diez conferencias en el Colegio Nacional de México. Y estaba como en la cuarta o quinta lectura del libro, así que quise escribir algo al respecto. No sabía en qué berenjenal me metía”.

Parece que ahora Miguel de Cervantes se encargó de hacerle el guiño al jurado del premio que lleva su nombre, para que Fernando del Paso –uno de sus discípulos más estudiosos– se convirtiera ayer en el nuevo ganador del que es considerado como el Nobel de las letras hispanas.

Al hacer el anuncio, en Madrid, el ministro de Cultura español, Íñigo Méndez de Vigo, dijo que se había tomado la decisión de entregarle el Cervantes por un trabajo innovador que combina modernidad y tradición, huyendo siempre de la facilidad. “Sus novelas, llenas de riesgos, recrean episodios fundamentales de la historia de México haciéndolos universales”, afirmó.

A su turno, Inés Fernández Ordóñez, representante de la Real Academia y quien presidió el jurado, destacó “su aportación al desarrollo de la novela, aunando tradición y modernidad, como hizo Cervantes en su momento”.

La Académica recordó que Del Paso es uno de los escritores más leídos y premiados en México, cuya obra singular es valiente, como lo fue la de Miguel de Cervantes, con lo que el premio “hace justicia” a la salvaguarda del legado del autor del Quijote.

Visiblemente emocionado, Del Paso (Ciudad de México, 1935) afirmó en que, a pesar de los achaques de salud, irá a España a recibir el galardón, dotado con 125.000 euros (unos 407 millones de pesos).

“Sí, claro (que pienso ir a recibir el premio), con mi esposa y con mis hijos”, dijo en una entrevista con Radio Fórmula en la que reveló que supo que había ganado el premio ayer a “las seis de la mañana” cuando estaba “en la cama, durmiendo”.

“Mi hija Paulina me llamó a las 6 de la mañana, ella está en Los Cabos para una reunión y me dijo: ‘Papá, te doy una noticia, tienes que escribir otro discurso’ y le dije ‘¿por qué?’ Y, llorando de alegría, me dice ‘porque te dieron el Premio Cervantes’. Así me enteré”, agregó.

En unas breves declaraciones, Del Paso, de 80 años, explicó que actualmente “no trabaja en nada” porque ha estado “enfermo durante casi tres años” por “unos infartos al cerebro de carácter isquémico”.

“Esos tuvieron una larga secuela en el idioma que hablo y escribo”, dijo el escritor desde su residencia en Guadalajara.

Este gigante de las letras mexicanas está radicado en esta ciudad desde 1992, cuando comenzó a dirigir la Biblioteca Iberoamericana de la Universidad de Guadalajara, que también le otorgó el honoris causa.

El escritor mexicano dijo que este reconocimiento es la culminación a toda una vida dedicada a las letras y significa para él una dosis de revitalización tras una larga enfermedad. “Es la culminación a toda una vida, este premio hermoso tan famoso y tan codiciado”, comentó.

Sin duda, su amor por la vida le ha permitido a Del Paso desafiar su destino, tocado por muchas enfermedades, gracias también a su amor por las letras, como él ha reconocido en varias ocasiones, ya que a lo largo de su vida ha sufrido varios infartos cerebrales y tres cánceres distintos (de testículo, vejiga y próstata).

En su corta charla con la prensa, en su residencia, aprovechó para recordar también su amor por la obra del escritor irlandés James Joyce. “Yo lo que hice fue aprovechar los instrumentos que nos da la literatura del pasado”, dijo.
Del Paso es un creador nato y un humanista integral, un corredor de fondo de la literatura, que ha transitado por todos los géneros: teatro, cuento, poesía y ensayo, además de gran pintor y dibujante.

En resumen, un estilista y un innovador de la lengua española. Un artista que no está “de paso” por la vida, porque, además de todo lo reseñado, es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y del Colegio Nacional de México, ha colaborado en algunas de las revistas y suplementos culturales más importantes de su país y ha expuesto su obra en México, Francia, Reino Unido y EE. UU.

Su gran obra, Noticias del imperio (1978), junto con José Trigo (1966) y Palinuro de México (1977) abunda y explora los episodios “más singulares y bellos” de su país, todo ello envuelto en una estética rica e innovadora.

Precisamente, su amiga Elena Poniatowska contó que vivió muy de cerca la publicación de su primera obra, José Trigo. La sede de Siglo XXI, la editorial en la que se publicó, contó, estaba en su casa por lo que “yo lo veía con frecuencia, entonces vi todas las pruebas y las galeras de José Trigo”, dijo al agregar que la obra de Del Paso es “de una solidez y de una creatividad enorme”.

Poniatowska (también Premio Cervantes 2013) agregó que el galardón a su amigo es “un rayo de sol” para México por la ola de violencia por la que atraviesa el país.

“Es una enorme alegría, claro que sí, es un rayo de sol en este momento en que todo es espantoso”, dijo.
De hecho, a Fernando del Paso, al que le duele su patria, México, como también recordó cuando recogió el Premio José Emilio Pacheco, el pasado mes de marzo, le caracteriza su enorme dimensión ética y el amor por la historia y por el juego de las palabras.

“Me duele hasta el alma que nuestra patria se desmorone”, precisó Del Paso en su discurso, escrito en segunda persona como si le hablara a su amigo: “Quiero decirte lo que tú ya sabes (en referencia al poeta mexicano José Emilio Pacheco): que hoy también me duele hasta el alma que nuestra patria chica, nuestra patria suave, parece desmoronarse y volver a ser la patria mitotera, la patria revoltosa y salvaje de los libros de historia”.

“Quiero decirte que a los casi ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos –continúa– que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé solo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; solo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas... ¡Qué pena, sí, qué vergüenza que solo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia...!”, concluyó.

Su formación abarca estudios de economía y literatura en la Universidad Autónoma de la capital mexicana. Fue becado del Centro Mexicano de Escritores (1964-1965), la Fundación Guggenheim (1970-1981) o la Fundación Ford (1971), y entre 1955 y 1969 trabajó como escritor de textos publicitarios para varias agencias.

Su amiga Elena Poniatowska le deseó a su querido compatriota que, tras las enfermedades que ha sufrido, pueda disfrutar el premio tal y como lo disfrutó ella. “Hay que cruzar los dedos para que tenga esa alegría, porque para mí recibir el Cervantes fue una fiesta.

Hoy, Del Paso, con el Premio Xavier Villaurrutia (1966), el Rómulo Gallegos (1982), el Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Lingüística y Literatura, el galardón de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2007 y el Alfonso Reyes en 2013, suma a su prolífica obra el Cervantes. Solo le faltaría el Nobel.

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