El bar Málaga celebra 58 años de bohemia

El bar Málaga celebra 58 años de bohemia

El aniversario será este jueves con un encuentro sinfónico que le rendirá homenaje a José Barros.

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12 de noviembre 2015 , 07:17 a.m.

El salón Málaga, situado en el centro de la ciudad, en la carrera Bolívar, en los bajos del metro, es un espacio de la ciudad cargado de memoria y cultura.

Es, como bien lo dice en su página de bienvenida: “uno de esos lugares donde la vieja bohemia de café y tertulia se combina con el ambiente de los bares modernos”.

Ese tradicional sitio, que alrededor de tangos, boleros y pasillos ha propiciado encuentros entre músicos, intelectuales y escritores, cumple 58 años de existencia.

Y para celebrar su aniversario, artistas del Málaga y 45 músicos de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Antioquia se unieron para rendirle, a su vez, un homenaje al compositor colombiano José Barros.

El sinfónico es un encuentro anual con el que celebran el aniversario del Salón. Sin embargo, esta versión coincidió con el centenario del nacimiento de Barros. De ahí la ocasión que encontraron para festejar por partida doble.

El acto será hoy en el teatro Lido, desde las 6:30 p. m.

Giovany Bedoya, de la Red de Escuelas de Música, hizo los arreglos para el evento. Logró que cinco canciones del compositor nacido en el Banco (Magdalena), el 21 de marzo de 1915, estén esta noche en el repertorio de la Orquesta Sinfónica.

Para él, este trabajo se convirtió en un aprendizaje.

“De la música que hice solo conocía un tema, a partir de este trabajo me acerqué a la música del maestro y se convirtió en un honor para mi trabajar con el Málaga”, dijo.

Asimismo, Bernardo Demare, integrante del Salón, participará del sinfónico interpretando Falso juramento y Cantinero sirva otra tanda. Lo hará de una manera especial, puesto que compartió vivencias con José Barros.

Cesar Arteaga, hijo del fundador del Salón y actual gerente del lugar, recordó con orgullo cómo su padre, Gustavo, viajó en una ocasión hasta Magdalena en busca de José Barros para rendirle un homenaje en el Málaga. “Hay muchas experiencias compartidas con el maestro y recuerdos de cuando paseaba por las calles de Medellín con guitarra en mano. Esto queremos que se vea reflejado en el homenaje”, agregó.

Recuerdo de visita de José Barros al salón Málaga, en compañía de Gustavo Arteaga su fundador.

Un lugar para recordar

Muchas personas visitan el Salón para encontrarse con seres queridos y evocar épocas pasadas, a través de melodías. “Por eso la gente se emociona y eso es lo más gratificantes para mi”, dijo Arteaga.

El Salón conserva la identidad de los bares de los años 40 y 50 de Medellín. Arteaga reconoció que la labor no ha sido fácil, el Málaga existe porque tiene dolientes y una familia apostándole al negocio, pero “aguantamos épocas muy duras. Tenemos clientes de todos los días, señores jubilados que les gusta frecuentar el lugar. Si cerráramos el lugar, generaríamos un desplazamiento forzado de muchas personas que tienen un arraigo en ese espacio y que no tendrían para dónde irse”, explicó.

Por eso, en busca de salir del espacio tradicional del Salón e incursionar en nuevas estrategias se dio origen a la corporación Málaga.

El primer producto fue una emisora virtual en la que se escucha lo que pasa en el Málaga. Esta estrategia nació debido a que los clientes envejecían y muchos no podían regresar al bar. Así, decidieron llegarles a través de la radio.

Como otra estrategia de acercamiento al Salón, durante toda la semana realizan actividades alrededor de la música y las tertulias, algo que comenzó a partir del diálogo entre dos amigos. En la actualidad es un encuentro al que asisten 80 personas.

Por su lado, Gustavo Arteaga, el fundador del Málaga, continúa participando del lugar pese a que es su hijo quien lo administra.

“Mi padre todavía es nuestro Dj, todos los días programa desde las dos de la tarde hasta las ocho de la noche. Cada día dedicado a un género diferente, incluso vienen personas solo a escucharlo”, dijo.

En el bar también participan grupos que cantan en vivo la música tradicional del lugar: tangos, boleros y pasillos.

Es el caso del instrumentista Guillermo León Puerta. Para él, Málaga es un punto de encuentro de los artistas locales, el Salón hace tertulias donde se le da la oportunidad al artista paraque exhiba sus discos y su repertorio musical.

Al igual, Gerardo Avendaño, la primera voz de Los Romanceros de América, también participa de la corporación asistiendo a cursos de técnica vocal organizados por el Málaga. “La mejor estrategia para no dejar acabar la música es destacarla, no podemos dejar que lo nuestro se acabe”, agregó Avendaño.

LAURA GARCÍA GUERRA
laugue@eltiempo.com - @LauraGarciaGue
EL TIEMPO
MEDELLÍN

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