Rosetta y un final de película: terminará junto a Philae en el cometa

Rosetta y un final de película: terminará junto a Philae en el cometa

Este jueves se cumple un año de la llegada del módulo de la ESA al cometa 'Chury'. La misión sigue.

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11 de noviembre 2015 , 09:29 p.m.

Hace un año, a las 3:35 a. m. (hora colombiana), Philae, un módulo del tamaño de una impresora, se desprendió de Rosetta, su satélite, para posarse por primera vez en la historia sobre la superficie de un cometa.

A una distancia de 500 millones de kilómetros de la Tierra descendió 22,5 kilómetros para llegar a su objetivo: el cometa 67P/Churyumov-Guerasimenko. Tardó siete horas, pero para alargar la espera, su confirmación, al igual que todo ‘aviso’ que enviaba, tardó 28 minutos y 20 segundos en llegar al Centro de Control de Operaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA), en Darmstadt (Alemania).

Pasadas las 11:30 a. m. (hora colombiana) de ese 12 de noviembre del 2014, el mundo científico volvió a respirar. Philae había descendido con éxito. Sonrisas, festejos y abrazos. Pero luego vino un nuevo un vacío: no logró anclarse al terreno.

Con el paso de las horas se supo que al tocar suelo rebotó varias veces y que terminó en un lugar que no era el planificado por la misión, donde no recibía mucha luz, lo que dificultaba el abastecimiento de energía para su operación. La comunicación fluctuó, al final se repuso de los ‘golpes’ y pudo al fin mostrar detalles del 67P/Churyumov-Guerasimenko -una bola de hielo apodada ‘Chury’- que el mundo nunca había visto. (Además: Rosetta no recibe señales de vida del módulo Philae)

Fiel a la tendencia de estas épocas, se hizo una selfi que dejaba ver uno de sus pies robóticos tratando de mantener el equilibrio en medio de un terreno accidentado y oscuro. A partir de ahí comenzó un maratón de ciencia de 64 horas, antes de entrar en hibernación por siete meses.

El 9 de julio fue la última comunicación de Philae con Rosetta. Corta, defectuosa, pero que reconfirmó su supervivencia. Desde entonces, la misión ha seguido con Rosetta, fiel acompañante del cometa, haciendo ciencia ‘a distancia’. Y lo que viene será tan o más emocionante de lo que ha dejado este año, aun cuando el final puede dejar algunas lágrimas.

EL TIEMPO habló con Laurence O'Rourke, coordinador de Operaciones Científicas de Rosseta, de la Agencia Espacial Europea (ESA), sobre lo más sorprendente de esta misión, lanzada en el 2004, y de las sorpresas que vendrán de acá a septiembre del 2016, cuando se estima llegue a su final.

¿Qué ha sido lo más sorprendente dentro de todos los hallazgos de la misión?

Ver en vivo cómo despierta el cometa, los chorros que produce, las explosiones en su superficie de mucho gas y polvo. Estar en primera fila alrededor del cometa ha sido algo muy especial. No es solo ver cómo la actividad se incrementa, también hemos descubierto muchos gases. Además, vimos el hemisferio sur, que solo aparece durante 10 meses cada 6 años y medio en su órbita. Eso nos mostró una superficie totalmente distinta al resto del cometa, pues no tiene esa capa de polvo y cráteres grandes. Es una superficie plana y de ahí es de donde vienen los estallidos.

Uno de los momentos esperados era el de máximo acercamiento del cometa al Sol. ¿Cómo fue?

Cuando alcanzó el punto más cercano al Sol, en agosto, la actividad aumentó notablemente, algo impresionante de ver estando al lado. Da otra impresión. Incluso, se puede averiguar de dónde viene la cola.

La misión ha tenido momentos de tensión porque algo no sale dentro de lo planeado. ¿Cuáles han sido las mayores dificultades?

Rosetta es un satélite hecho para descubrir cosas nuevas sobre el cometa y día a día está pasando eso. Cuando Philae tocó suelo en el cometa el año pasado, que fue un logro enorme, fallaron los arpones, saltó dos veces y mucha gente pensó que había sido un fracaso. Por el contrario, esos saltos nos han dado información científica de dos partes del cometa que no teníamos previsto conocer. Desde mi punto de vista no hay nada que pueda ser una decepción, es una misión con muchos retos y seguimos intentando superarlos con éxito.

La comunicación con Philae ha sido difícil, desde julio no se han recibido nuevos llamados…

Sabemos que puede sobrevivir con temperatura y potencia hasta finales de enero del 2016. La falla en el contacto tiene que ver más con que cuando estaba cerca del Sol había mucho polvo y eso obligaba a Rosetta a alejarse del cometa. Para comunicarse con Philae debe estar más cerca que 200 kilómetros, la distancia a la que está ahora.

Entonces no se descarta que ‘despierte’…

Esta semana empezaremos a buscar comunicación con Philae nuevamente. Si no lo escuchamos no significa que no sigue ‘vivo’. Sabemos que lo estará hasta finales de enero y como ya estamos acercándonos más al cometa puede que haya un despertar. Es más, lo hace dos veces al día, porque un día en el cometa dura 12 horas. Aunque no estamos escuchando la señal no significa que no esté despierto. Sabemos que hay problemas con el transmisor, pero seguimos con el optimismo de que podremos saber de Philae en las próximas semanas o meses.

¿Qué tanta información se recibe de Rosetta hoy?

Día a día se tienen todos los instrumentos encendidos –son 11– y están generando datos sobre el cometa. Apuntamos el satélite al centro del cometa o hacia las afueras y así se estudia también el gas que se produce. Cada instrumento está haciendo fotos o estudiando ese gas. Día a día tenemos comunicación entre 8 y 12 horas, y datos llegando del satélite.

¿Puede ser esta misión el más grande logro de la ESA?

Esta es una de esas misiones que captura la atención del público más que otras. En el mundo científico no se puede decir que es la misión más importante. Lo que es un hecho es que ha cambiado la visión que la gente tiene de la Agencia Espacial Europea (ESA). Antes solo se fijaban y hablaban de la Nasa y ahora lo hacen de la ESA.

El cometa ahora se está alejando del Sol, ¿qué pasará en la misión?

En el 2011 pusimos a Rosetta a ‘dormir’, que es lo que se llama hibernación. Lo hicimos porque estaba lejos del Sol y pese a que sus paneles solares son bastante largos -14 metros cada uno, de un lado al otro mide casi lo de las alas de un Boeing 767- generan poca potencia. En su punto más lejano, en el 2011, estaba generando 400 vatios, que es muy poco, así que debimos poner casi todo a dormir. Incluso, en ese entonces la órbita no era tan lejos como Júpiter. Rosetta va a seguir al cometa y este se va a alejar más, lo que impedirá que los paneles tengan potencia para tener algo encendido. Además, mucho del combustible que tiene se va a gastar en los próximos años, por lo que no bastará para dormir y despertarse.

Entonces se acerca el final...

El cometa está empezando su viaje hacia Júpiter otra vez, día a día está más lejos del Sol, por lo que vamos a ver caer su actividad. Eso significa que el otro año (2016) vamos a hacer cosas que no hemos hecho antes. Nos vamos a acercar más, por ahora estamos a unos 200 kilómetros de la superficie y en los próximos meses vamos a bajar hasta llegar muy cerca y luego tocar la superficie.

Un final de película: Rosetta ‘muere’ tocando el cometa, como se inició la misión de Philae…

Estamos a unos 200 kilómetros del cometa, pero la semana que viene vamos a bajar a unos 170 kilómetros, no sabemos aún. Luego seguiremos el descenso. En agosto del 2016 estaremos a unos 15 kilómetros y de ahí en septiembre más y más cerca. Tocaremos un sitio previamente seleccionado y en ese camino vamos a intentar enviar información hasta minutos antes de tocar la superficie.

¿Plantea la ESA otra misión de este tipo? ¿Tal vez tripulada?

Antes de ir a un cometa, el hombre debe ir a un asteroide. Un asteroide es como un bloque de piedra y un cometa es un bloque de hielo. Orbitar alrededor de un cometa es peligroso; lo es para el satélite, pero sabemos cómo hacerlo. Si se pone a un hombre en la superficie de un cometa hay que tener en cuenta que este es un cuerpo muy activo. Los asteroides, como son rocas, no tienen actividad, no producen gas, es más fácil para el hombre. La Nasa, la ESA estamos intentando no solo ir a la Lun,a sino llevar al hombre a un asteroide.

Este jueves cumplen un año sobre el cometa, ¿algún plan de celebración?

Hace un año fue un acontecimiento muy importante para el mundo. Como sabemos que sigue vivo, intentaremos contactar nuevamente a Philae. Hay pocas posibilidades de que se logre esta semana, sabemos que debemos esperar para estar más cerca. Por ahora, en el blog de Rosetta vamos a sacar algunos artículos e imágenes, así que hay que estar atentos.

NICOLÁS CONGOTE GUTIÉRREZ
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @NiCongote

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