Opinión / La 242, piedra angular de proceso de paz árabe-israelí

Opinión / La 242, piedra angular de proceso de paz árabe-israelí

Artículo escrito por Dore Gold, director general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel.

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11 de noviembre 2015 , 07:06 p.m.

Ante las múltiples propuestas internacionales que sugieren como reactivar el proceso de paz en los próximos meses, es ahora un buen momento para recordar exactamente cuáles son los derechos de Israel en la disputa territorial con los palestinos sobre el futuro de la Ribera Occidental (Cisjordania).

Estos derechos fueron consagrados en la más famosa e importante resolución de la ONU referente al proceso de paz, la resolución n° 242 del Consejo de Seguridad de la ONU. Este mes se cumple el aniversario de dicha resolución.

El primer borrador fue propuesto el 7 de noviembre de 1967, mientras que la versión final fue adoptada por unanimidad por los 15 miembros del Consejo de Seguridad el 22 de noviembre del mismo año. Casi cincuenta años transcurrieron desde entonces. No obstante, aquella resolución sigue siendo hoy en día relevante para el proceso de paz como lo fue siempre.

Entender la relevancia de la resolución 242 no es un ejercicio académico sobre algunos aspectos obscuros de algunas décadas de la historia de la vieja diplomacia. A través de los años la resolución se convirtió en la base de todo el proceso de paz, contando el tratado de paz egipcio-israelí de 1979, la conferencia de Madrid de 1991, los acuerdos de Oslo de 1993, el acuerdo de paz jordano-israelí de 1994 y los borradores de acuerdos con Siria.

Volviendo a 1973, en la víspera de la Conferencia de Paz de Ginebra, los Estados Unidos incluso proporcionaron a Israel una carta de garantía, que prevenía a todas las partes de no alterar la resolución 242. La diplomacia israelí intentó proteger a la resolución 242 tal si fuera las joyas de la corona del Estado Judío.

La resolución 242 es bien conocida por la famosa cláusula referente a la retirada, que no exhorta a Israel a retirarse a las líneas anteriores a la guerra de 1967. Mientras la Unión Soviética insistió que la resolución exhorta específicamente a "la retirada de todos los territorios ocupados" por Israel en la Guerra de los Seis Días, los Estados Unidos y Gran Bretaña argumentaron una fraseología muy diferente que se refleja en la versión final y que fue eventualmente adoptada por los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Esta versión se limita a afirmar que debe llevarse a cabo una retirada "de territorios".

Los EE.UU y Gran Bretaña reconocieron que la línea fronteriza en vísperas de la guerra de 1967 era solamente la línea del armisticio de 1949 y no una frontera internacional final. Efectivamente, el artículo 2 del Acuerdo del Armisticio de 1949 entre Israel y Jordania, estipula claramente que este no perjudica los "reclamos y posturas" territoriales de las partes, dado que sus cláusulas fueron "dictadas exclusivamente por consideraciones militares".

La batalla sobre el lenguaje de la cláusula de la retirada no solo estaba a cargo de asesores excesivamente legalistas de las misiones británicas y estadounidenses a las Naciones Unidades; todos entienden que estas distinciones eran de enorme importancia, ya que treparon hasta el ápice del poder tanto en Washington como en Moscú y formaron parte de la comunicación directa entre el presidente Lyndon Johnson y el Primer Ministro Alexei Kosygin.

Los británicos, bajo el Primer Ministro Harold Wilson, fueron los principales redactores de la resolución 242. Su embajador ante la ONU en 1967, Lord Caradon aclaró en una entrevista publicada en 1976 por el Journal of Palestine Studies (Revista de Estudios de Palestina), el significado del lenguaje en la cláusula de la retirada: "Podríamos haber dicho, ´Bueno, usted se vuelve a las líneas de 1967´. Pero yo sabía que la línea de 1967 era una línea putrefacta. No podías tener una línea peor que aquella como frontera internacional permanente. Esa línea se refiere a donde las tropas pasaron cierta noche en 1948. No tiene relación alguna con las necesidades de la situación. Si hubiéramos dicho que se debía volver a las líneas de 1967, lo cual sería el resultado si hubiéramos especificado que la retirada debería ser de todos los territorios ocupados, habríamos cometido un error".

Toda retirada israelí debe ser a "fronteras seguras y reconocidas", como lo afirma la resolución.
El homólogo estadounidense de Lord Caradon, Arthur Goldberg, respaldó completamente esta interpretación en repetidas ocasiones a lo largo de los años, como en su declaración de 1988: "La resolución estipula la retirada de territorios ocupados sin definir el alcance de la retirada." Goldberg fue un jurista que trabajó anteriormente en la Corte Suprema de Estados Unidos antes de llegar a la ONU.

Otros respaldaron también su interpretación. La figura de más alta categoría en el Departamento de Estado con responsabilidad sobre el Oriente Medio, Joseph Sisco, participó en el programa de NBC Meet the Press del 12 de julio de 1970, donde también sostuvo: "Esa resolución [242] no dijo ´retirada a la línea de antes del 5 de junio´".

Resumiendo el tema, no hubo discusión sobre la forma de interpretar la Resolución 242. Israel tenía derecho a retener parte del territorio de Cisjordania, para que al final del día pueda obtener fronteras defendibles en cualquier futuro acuerdo político.

Por cierto, es notable que de acuerdo a la Resolución 242, Israel tenía derecho a este territorio sin tener que pagar por ello con su propio territorio según las fronteras de vísperas de la guerra de 1967. No hubo intercambio de tierras en la Resolución 242. Tampoco se habló de ningún corredor que cruza territorios bajo soberanía israelí para que la Cisjordania pueda conectarse con la Franja de Gaza (del mismo modo que no hay ningún corredor terrestre a través de Canadá que conecte Alaska con el resto de los EE.UU.).

Estas innovaciones diplomáticas fueron consideradas por los negociadores en los años 90´, pero de acuerdo a la resolución 242 no se exige de Israel en ningún caso estar de acuerdo con ellos. Abba Eban, entonces ministro de Relaciones Exteriores de Israel, escribe en sus memorias que la predisposición de los EE. UU. y Gran Bretaña en particular, de aceptar una revisión de las fronteras anteriores a la guerra, fue considerada un "gran logro" de la diplomacia israelí.

Sin embargo, también se llevaron a cabo esfuerzos en los últimos años de socavar este logro israelí. Algunos diplomáticos argumentaron que la versión francesa de la resolución contiene la frase "de los territorios," en lugar de "de territorios". La diplomacia anglo-estadounidense evitó cuidadosamente el artículo definido en la versión inglesa.

Sin embargo, también en el caso que la versión francesa fue un error de traducción o una consecuencia de la forma en la cual la gramática francesa se comporta con sustantivos abstractos, no tiene verdadera importancia. La resolución 242 fue negociada en inglés y 10 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU eran países de habla inglesa. Por lo tanto la versión inglesa de la Resolución 242 fue la versión decisiva y la versión con la cual se debe trabajar.

En 1970, el primer ministro británico Wilson fue reemplazado por Edward Heath. En enero de 1973 Gran Bretaña se unió a la Comunidad Económica Europea, lo que lleva a una erosión mayor de su posición frente a la Resolución 242.

El 6 de noviembre de 1973, en las secuelas de la Guerra de Yom Kippur de 1973, la CEE emitió una declaración conjunta que refleja su propia y creciente sensación de vulnerabilidad ante las amenazas de un embargo petrolero árabe. Era un momento en el cual ningún estado europeo permitía incluso a un avión de carga de los EE.UU que trasladaba una carga de repuestos que el Ejército Israelí necesitaba con suma urgencia, abastecerse de combustible en su camino a Israel - sólo Portugal estuvo de acuerdo pero insistió en que los EE.UU. utilice su campo de aviación en las Azores.

Europa en colectivo sentía que era necesario apaciguar a los productores de petróleo árabes. Como resultado, la declaración CEE, que ahora incluyó a Gran Bretaña, declaró explícitamente que Israel debe retirarse a las líneas del armisticio de 1949. Bajo presión, los británicos abandonaron la esencia de una resolución que ellos mismos habían elaborado seis años antes.

Uno de los aspectos interesantes de la Resolución 242 fue que no dijo nada sobre Jerusalén. En una carta al New York Times del 6 de marzo de 1980, Arthur Goldberg escribe: "La resolución 242 no se refiere de ninguna manera a Jerusalén y esta omisión fue deliberada." El ex embajador explica que él nunca describió a Jerusalén como "territorio ocupado".

Goldberg dijo esto en reacción a la política de la administración Carter, que criticaba las obras de construcción llevadas a cabo por Israel en Jerusalén oriental y desvirtuaba los derechos legales de Israel. Goldberg cree que el estatus de Jerusalén debe ser negociable, pero insistió en que "Jerusalén no debe dividirse de nuevo."

Israel por si misma puede haber contribuido a la confusión acerca de sus derechos en Jerusalén. Los Acuerdos de Oslo de 1993 reconocieron formalmente a Jerusalén como un tema a deliberar en las futuras negociaciones referentes al estatus definitivo.

Sin embargo, eso no significaba que el primer ministro Itzjak Rabin estaba dispuesto a volver a dividir Jerusalén. Negociabilidad era una cosa; retirada era otra cosa. En su último discurso en la Knesset, el 5 de octubre de 1995, un mes antes de su asesinato, Rabin declaró: "Durante la solución permanente las fronteras del Estado de Israel estarán más allá de las líneas existentes antes de la Guerra de los Seis Días. No vamos a volver al 4 de junio de 1967." Rabin habló en el lenguaje de la Resolución 242. El añadió también que Israel retendría "una Jerusalén unida".

El esfuerzo de socavar los derechos de Israel reconocidos en la resolución 242, continuó. En los últimos años, el Cuarteto para Oriente Medio sugirió a Israel que en el caso de declarar que la base de las negociaciones serían las líneas de 1967, Mahmoud Abbas volvería a las negociaciones. Esta estrategia no funcionó y además contradice la Resolución 242.

En último término John Kerry, actual Secretario de Estado de los Estados Unidos, logró reiniciar las negociaciones sin convertir a las líneas de 1967 en la base de un acuerdo final. Mientras Israel se desempeña en la fase actual de la diplomacia de Oriente Medio, es apremiante que se recuerdan sus derechos legales, especialmente para aquellos estados que votaron por la resolución 242 pero ahora exigen que Israel se retire a las fronteras de 1967, en contra de lo establecido originalmente por la ONU.

DORE GOLD
Director General del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel

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