Las dos iglesias

Las dos iglesias

Hay dos tipos de iglesias: la propietaria de corporaciones y la humilde, que ayuda a la gente.

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11 de noviembre 2015 , 05:46 p.m.

En Colombia existen dos iglesias católicas: la iglesia del oro y del boato y la iglesia de los pobres. La iglesia propietaria de corporaciones financieras y universidades y la iglesia humilde y sencilla. La iglesia que defiende la familia tradicional y la que acepta una familia flexible y abierta. La iglesia que se opone al aborto y la que lo aprueba cuando este es el resultado de una violación o corre peligro la vida de la madre. La iglesia que condena a los gais (a sabiendas de que entre sus filas se esconden miles de adeptos) y aquella que los acepta como otra forma del amor y del deseo. La iglesia que condena la eutanasia y la que lo permite en aras a tener una muerte digna.

Durante mi experiencia como rector en la Universidad del Valle de Buenaventura, tuve la oportunidad de conocer de cerca el trabajo social que realiza la iglesia de los pobres. Allí pude apreciar la interesante labor que hace el obispo Héctor Epalza y la Pastoral Social, en las comunidades más deprimidas del puerto.

Cuando las terribles ‘casas de pique’ eran el plato fuerte de la ciudad, el padre Epalza, apoyado por la Pastoral, organizó la marcha contra la violencia que movilizó a treinta mil personas.

En una ocasión, cuando la galería de Pueblonuevo había sido tomada por la delincuencia, vi allí celebrar misa al padre John Reina, en medio de un ambiente de terror y miedo.

En otra ocasión, recibí en la oficina de la universidad a la hermana Maryluz, quien con los resultados del Icfes de diez afrodescendientes, imploraba para que estos jóvenes tuvieran un cupo en la U.

La hermana Maryluz me contaba historias bellas y tenebrosas que ella vivía a diario, cuando, armada de un crucifijo y dos celulares, tomaba una lancha y se internaba en las selvas del Chocó.

“Hermana, ¿de dónde viene su sensibilidad hacia los pobres? Le pregunté.

“Mi sensibilidad la heredé del padre Gerardo Valencia Cano”, contestó.

El padre Valencia Cano, que cuando estuvo como misionero en las selvas del Vaupés, decía: “Hay que ser indio entre los indios”. Cuando estuvo en Buenaventura, afirmaba: “Hay que ser negro entre los negros”.

En la víspera del cincuenta aniversario de la muerte del cura guerrillero Camilo Torres (15 de febrero), el obispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve y el padre José González acaban de organizar un seminario académico para rescatar la figura de Camilo, como símbolo de reconciliación entre los colombianos.

En la homilía que se llevó a cabo en la Ermita, el pasado 7 de noviembre, el obispo Monsalve hizo un llamado al Eln para que abandonen las armas y los atentados, y se integren cuanto antes en la mesa negociadora de paz.

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Mayores informes: semanario virtual ‘Realidades y Presencias’, del Observatorio de la Arquidiócesis de Cali: www.observatoriorealidades.arquidiocesiscali.org/



Fabio Martínez
www.fabiomartinezescritor.com

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