La amenaza de Alexánder Urrego a sus delatores, tras su recaptura

La amenaza de Alexánder Urrego a sus delatores, tras su recaptura

'Qué Dios bendiga a la persona que me denunció', dijo el hombre, quien se fugó de prisión en 2013.

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11 de noviembre 2015 , 10:34 a.m.

Su fuga fue una escena casi de película. El 16 de septiembre de 2013, Alexánder Urrego, recapturado por la Policía, salió de la cárcel La Picota de Bogotá en un vehículo del Inpec, custodiado por un guardia y un aprendiz.

De allí fue trasladado a una clínica en la avenida Primero de Mayo, sur de Bogotá. Pasadas las 9:30 a.m., Urrego, atendido por un odontólogo, fue sacado del centro médico por un grupo fuertemente armado, conformado por al menos cuatro hombres que llevaban pasamontañas y que lo esperaban en una camioneta.

El recluso, que estaba esposado, salió del consultorio y se dispuso a cruzar el acceso principal de la clínica. Fue ahí, en cuestión de segundos, cuando sus cómplices salieron de la camioneta, ingresaron al lugar y empezaron a disparar para reducir a los dos miembros del Inpec. Finalmente, los encapuchados se llevaron a Urrego.

El pasado fin de semana, autoridades pusieron fin a esos más de dos años de libertad de Urrego, quien estaba en prisión por su presunta participación en el homicidio de un teniente de la Policía, además de estar vinculado a procesos por hurto agravado y porte ilegal de armas.

Tras su detención, el recapturado lanzó este martes una inquietante frase contra sus delatores, la cual ha sido interpretada como una amenaza: “Que Dios bendiga a la persona que me denunció”. 

De acuerdo con información de las autoridades, tres informantes fueron quienes suministraron las pistas que llevaron a los hombres de la Sijín Bogotá a ubicar a Urrego Guerrero.

Atraídos por la recompensa que habían ofrecido a quien lo delatara, de 30 millones de pesos, estas personas se animaron a decir cómo podían dar con su paradero.

La captura se dio el pasado fin de semana en el Puente Aéreo de Bogotá cuando Urrego intentaba tomar un vuelo hacia Pasto a las 2:30 p.m. Según las autoridades, los informantes entregaron los datos de su reserva aérea, así como información sobre la vestimenta que llevaba ese día, para poder dar con su captura. Así mismo, informaron de su cabellera larga, aspecto muy diferente a cuando se fugó, momento en el que tenía el pelo muy corto.

Para poder realizar este desplazamiento, Urrego tenía una cédula original con su foto y datos distintos a los suyos, y por la cual habría pagado 15 millones de pesos. Con ese documento pudo tramitar un pasaporte, con el que salió ocho veces del país.

Ahora, el ojo de la justicia está dirigido hacia las personas que cobraron el dinero y lograron la impresión del documento.

Durante estos dos años, Urrego estuvo viviendo en el suroccidente de Bogotá con su compañera sentimental y dos hijas. En ese sector pasaba inadvertido como un padre de familia normal.

A pesar de sus vínculos con el narcotráfico, de ser el jefe de una banda de apartamenteros y de liderar un comando armado, su apariencia y modo de vida eran de muy bajo perfil, para no despertar sospechas. Incluso, al ser detenido este fin de semana, solo llevaba 80.00 pesos en el bolsillo.

EL TIEMPO

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