¿Por qué la Selección rinde menos si la expectativa es alta?

¿Por qué la Selección rinde menos si la expectativa es alta?

Desde la ciencia, el fenómeno de la regresión a la media puede explicarlo mejor. Análisis.

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10 de noviembre 2015 , 07:38 p.m.

¿Por qué la Selección Colombia parece tener peor rendimiento cuando las expectativas son más altas? Después de una derrota es común escuchar que el equipo estaba ‘agrandado’ y que el resultado fue producto del exceso de confianza. Luego, cuando el equipo parece mejorar, se escucha que el triunfo es el producto de la humildad y del cubrimiento mediático moderado. Pero quizá ninguna de esas explicaciones es verdadera.

El trabajo de un científico es establecer relaciones entre observaciones identificando los efectos que pueden llevar a conclusiones incorrectas. Por ejemplo, Edwin Hubble observó la distancia y la velocidad relativa de un grupo de galaxias y descubrió que mientras más lejos están, más rápido parecen alejarse. Para concluir que esa es la evidencia de la expansión del universo, los astrofísicos demuestran cuantitativamente que la distancia y la velocidad relativa están bien relacionadas y son independientes de factores como, por ejemplo, la forma o el color de las galaxias seleccionadas.

Es fácil llegar a conclusiones y relaciones causales falsas si no se tiene en cuenta la relación entre las variables. Por ejemplo, uno puede decir que comer helado aumenta la probabilidad de ser atacado por un tiburón. La relación entre el consumo de helado y los ataques de tiburones es considerable, pero esconde un hecho: hay más gente nadando en el mar y comiendo helado cuando hace más calor. De la misma forma, factores como el color de la camiseta, el signo zodiacal del arquero o la talla de zapatos del técnico pueden tener relación con el resultado de un partido, pero no implican causalidad.

Vincular el rendimiento de grupo de atletas con su exposición mediática no es una novedad. En Norteamérica se habla de la maldición de ‘Sport Illustrated’, según la cual un atleta que aparece en la portada de esa revista está condenado a empeorar en la siguiente temporada. Se tiende a señalar el exceso de confianza o la presión ante las altas expectativas como explicaciones, pero hay una razón mucho más sencilla. Un atleta que aparece en la portada tuvo un rendimiento excepcional, probablemente con ayuda de una serie de factores favorables –volubles- además de su talento.

Daniel Kahneman, economista ganador del premio Nobel, explica esta relación usando como ejemplo el entrenamiento de los pilotos de la Fuerza Aérea de Israel. En ese programa, los instructores reportan que cuando hacen un comentario positivo a un piloto que realiza una buena maniobra, su rendimiento empeora en el siguiente intento. Pero si un piloto comete un error y es fuertemente reprendido, mejora considerablemente en la siguiente maniobra.

Lo que los instructores ignoran es que un pobre rendimiento está típicamente seguido de una mejoría y un buen rendimiento se deteriora sin ninguna influencia de los estímulos o las amonestaciones. Este efecto estadístico, conocido como regresión hacia la media, fue identificado por primera vez en 1886 por Sir Francis Galton, cuando observó que las características de los padres no pasan completamente a su descendencia sino que regresan a un punto medio. En pocas palabras, si una primera medición da un resultado extremo, la segunda medición tiende a estar más cerca de la media.

Cuando la Selección juega mal, la impresión del equipo en los medios y la reacción de los aficionados es negativa. Cuando el equipo mejora y gana, parece que este estímulo negativo ayudó al equipo, incluso si la reprimenda no es realmente efectiva y los jugadores se encontraban más o menos aislados de los estímulos externos.

El desempeño de un jugador puede ser muy bajo en un partido de la Selección y luego mejorar cuando actúa con su club. Decir que el jugador mejoró hoy porque ayer jugó mal no genera mucha polémica, pero es la forma más objetiva de describirlo. Nuestros cerebros, excelentes máquinas para establecer narrativas, prefieren una versión según la cual el orgullo del jugador estaba herido por las declaraciones de otro reconocido futbolista y sacó lo mejor de sí en su siguiente actuación.

Parte del gran atractivo del fútbol es que nos permite establecer estas múltiples narrativas e incluso reconocemos el trabajo de quienes elaboran las más plausibles. Pero en un caso crítico, como cuando un equipo actúa muy por debajo de su nivel habitual, esas narrativas pueden estar muy lejos la realidad.

Un estímulo positivo al alto rendimiento casi garantiza una decepción porque es difícil mantener un nivel excepcional, aunque está demostrado que los estímulos positivos ayudan a desarrollar la confianza y el desempeño de los individuos. Parece más razonable dar un estímulo negativo al bajo rendimiento porque nos sentimos recompensados cuando eventualmente mejora el nivel, así no haya tenido ningún efecto. Vale la pena tenerlo en cuenta cuando nuestros juicios van más allá de un partido de fútbol.

JUAN DIEGO SOLER*
Para EL TIEMPO
*Ph. D, investigador en astronomía y astrofísica en Francia
En Twitter: @juandiegosoler

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