Cárcel a los reincidentes

Cárcel a los reincidentes

La iniciativa de que los delincuentes reincidentes sean castigados sin contemplación es urgente.

10 de noviembre 2015 , 05:43 p.m.

Me refiero a su editorial ‘Una iniciativa pertinente’ (10-11-2015). Efectivamente, la iniciativa de que los delincuentes reincidentes sean castigados sin contemplación, es algo, no solo sensato sino urgente. Más aún, un clamor de la ciudadanía, pues todos los días vemos cómo malhechores de diferente pelambre son capturados en flagrancia por la policía, pero después salen, porque “no representan peligro para la sociedad”. Qué contradicción. Los que atracan, los que roban celulares una y otra vez son peligrosos criminales. Ya hemos visto que varias personas son asesinadas o heridas de gravedad, aparte del daño que ocasionan. Hay que apresarlos y llevarlos, como alguien dijo, a pagar en colonias agrícolas.

O que salgan tantos inocentes que hay en las cárceles y lleven a esos bandidos que se dedican a hacer el mal. Y, claro, es necesario que sean sitios rehabilitantes, antes que escuelas de delitos.

José Francisco Piñeres

El perdón y la justicia

Señor Director:

En la crónica de Juan Gossaín sobre el profe Luis Fernando Montoya –alguien muy especial y querido por los colombianos, que nos da lecciones de vida–, sobre el perdón para quienes le causaron un inmenso daño que le impide hacer lo que más quisiera en su vida: ¡poder acariciar a su hijo!, él considera que quien los debe perdonar es Dios, y agrega que en Colombia el perdón se volvió un espectáculo y estamos llenos de perdones ficticios. Cuánta razón tiene el Profe Montoya.

El perdón es una decisión personal que el afectado decide si otorga o no; pero como está todo lo que tiene que ver con la justicia en Colombia, solo nos falta un decreto gubernamental que obligue a perdonar. Mientras tanto los victimarios no reparan a sus víctimas, exigen derechos perdidos y todo parece indicar que por cuenta del perdón, no habrá un mínimo de justicia para enmendar los crímenes que cometieron.

Mario Patiño Morris

El derecho a adoptar

Señor Director:

Me refiero a su editorial ‘La familia contemporánea’ (8-11-2015). En este tema, por un lado se le reconoce a estas uniones los derechos de las heterosexuales pero esto no implicaba el derecho a adoptar. Por el otro, quienes rechazan tal reconocimiento, son selectivos con su moral a la hora de aplicársela a los demás.

Por ejemplo, el ‘hasta que la muerte los separe’ –entre muchos deberes– no resiste mucho los instintos básicos y por ello muchos cambian de pareja cuando sus deseos lo exigen.

Si de verdad les causa tanta indignación moral que un niño desamparado termine en un hogar homosexual, deberían emprender sin demora una cruzada para adoptar a la niñez abandonada y hasta abusada por religiosos, padres, maestros y crimen organizado.

Igualmente, deberían diseñar los mecanismos apropiados para fortalecer integralmente la familia tradicional para que no se desintegre. Para algo bueno deberían servir el erario, los diezmos y las ofrendas.

Jorge Porras

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opinion@eltiempo.com - @OpinionET

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