Los impuestos en Colombia no se usan para reducir desigualdad

Los impuestos en Colombia no se usan para reducir desigualdad

Subsidios que no llegan, personas ricas que no tributan y pensiones altas frenan la redistribución.

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10 de noviembre 2015 , 12:23 a.m.

Colombia intenta andar más de prisa para dejar atrás el subdesarrollo, pero la desigualdad anida en este territorio como una sombra difícil de desprender.

Aunque se buscan alternativas que han logrado reducir los índices de pobreza, el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, casi no se mueve. El más reciente se ubicó en 0,53, cuando el ideal es estar en cero, pues a mayor cercanía al 1, más desigual se es.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (Ocde) cinco son los elementos que empujan el cambio en el Gini: la educación, la tasa de desempleo, el gasto social como proporción del PIB, la inversión pública y el índice de progresividad tributaria, este último, es el que casi no se aplica en Colombia.

De los demás, la realidad en Colombia señala que, parte de la plata pública para el gasto social se invierte mal, en subsidios que a veces llegan a los que menos lo necesitan. Esto, sin contar con el gran pedazo de la torta del gasto social lo absorben las altas pensiones.

El otro elemento que menciona la Ocde, las transferencias nacionales a los departamentos, que son las que más pesan a la hora de reducir desigualdad con los recursos de la inversión pública, tampoco cumplen su cometido porque las mejores partes se las llevan las regiones más hábiles en gestión.

Y del aspecto tributario ni hablar. Se estableció una reforma para generar progresividad, pero no hay tal. Los países desarrollados son los que más utilizan la redistribución de recursos a través de los impuestos. España, por ejemplo, tiene un coeficiente de Gini de 0,50 antes de impuestos (el sexto más alto después de Irlanda, Reino Unido, Chile, Grecia y Portugal), pero lo baja a 0,33 después de los impuestos.

Otro enfoque

¿Cómo se hace eso? La ONG internacional Oxfam, que es una de las que más ha llamado la atención sobre la necesidad de utilizar los sistemas tributarios como instrumentos redistributivos de la riqueza de un país, y reducir así el impacto negativo que tienen sobre las poblaciones relativamente más pobres, recomienda, “un modelo tributario más progresivo, en el que se grave más la riqueza y la propiedad y no solamente el consumo y el salario”.

Si los ciudadanos de un país aportan impuestos para financiar el gasto público, este debe verse reflejado en educación pública de calidad, salud y bienestar, infraestructura para la competitividad de las empresas que generan empleo.

“Con un gasto público suficiente y estable se pueden financiar servicios sociales básicos de calidad y bien dirigidos, así como mecanismos de protección social robustos para que los grupos de población vulnerables sean más resistentes a los choques internos y externos”, expresa Oxfam.

La Cepal (Comisión Económica para América Latina) es otra de las que ha promovido el uso de los impuestos para reducir la desigualdad. Según la Cepal, “Existe un espacio considerable para aumentar la carga tributaria y mejorar la redistribución a través del fortalecimiento de la tributación directa”.

Esa recomendación se sustenta en el hecho de que, en América Latina, “la tasa efectiva que pagan los individuos pertenecientes al 10 por ciento de la población de mayores ingresos apenas alcanza un promedio del 5,6 por ciento, con la salvedad de que hay países donde el estrato de mayores ingresos paga solo entre 1 y 3 por ciento de su ingreso y otros donde aporta algo más del 11 por ciento”.

Pese a que se tramiten reformas para incrementar el impuesto de renta a los de mayores ingresos, la tasa efectiva termina siendo muy baja, porque paralelamente se crean exenciones, deducciones y tratamientos preferenciales que siempre son para los de mayores ingresos, advierte la Cepal

Las causas

Para el exdirector de la Dian, Juan Ricardo Ortega, quien pasó una reforma tributaria en el 2012 que fue promovida como equitativa, la razón por la cual en Colombia la desigualdad no se ve impactada después del pago de impuestos es que, “las personas naturales no pagan casi nada, las rentas exentas injustificables ascienden a 21 billones de pesos al año. Los pobres por lo contrario pagaban renta por la retención en la fuente”

Aparte del impuesto de renta, los ciudadanos de menores recursos destinan alrededor del 3,5 por ciento de su ingreso al pago del IVA. “Lo que hace todo inequitativo es que el gasto fuerte va a pensiones, que son para la clase media y alta las mas costosas y con un subsidio hasta de un 50 por ciento. Lo que pagan como contribuyentes y lo que reciben es muy desigual”, explica Ortega.

En el mismo sentido, Horacio Ayala, exdirector de la Dian, señala que “el sistema tributario no es equitativo y tiene muchas perforaciones y reglas que no consultan la equidad vertical, es decir, que los contribuyentes no pagan en proporción a su capacidad económica.

Además, en la práctica, los empresarios le cargan al valor de los productos y servicios los impuestos que pagan, lo que conduce a que aún en épocas de crisis se incremente la desigualdad”.

La expectativa en Colombia es que, las próximas reformas tributarias, principalmente la que está construyendo el equipo de expertos elegido por el Gobierno para ello, aborde los mecanismos para una mejor redistribución de la riqueza a través de un sistema tributario verdaderamente equitativo.

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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