Los cuentos de Petro

Los cuentos de Petro

Lo siento, compañeros, la culpa es toda de ustedes. Pésimos administradores y magos de las cifras.

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09 de noviembre 2015 , 07:51 p.m.

Nos dice que la izquierda perdió las elecciones porque él les subió el nivel de vida a los estratos bajos y estos se volvieron de derecha. Afirma: “En la clase media, antes pobre, que en los barrios populares creó la izquierda y el progresismo, más de 2 millones de personas hoy creen en el modelo de consumo depredador, que como aspiración social ofrece la derecha”. ¡Traidores! Como diría Uribe. A su vez, Clara López les endilga su derrota a la cochinada del machismo y al periodismo. Lo siento, compañeros, la culpa es toda de ustedes. Pésimos administradores y magos de las cifras.

Estoy de acuerdo, le debemos a Petro el buen desempeño de la Selección Colombia en el Mundial y los éxitos de Nairo Quintana en Europa, así como el futuro concierto de los Rolling Stones en Bogotá. Sin embargo, pienso que todo su cuento con respecto a las cifras que se manejan hoy en día en cuanto a los índices de pobreza son flatulencias producto de la ineficiencia. No solo en Bogotá aumentó la clase media. Se trata de un fenómeno nacional que evidentemente no fue gracias al alcalde Petro. ¿Cuáles fueron los empleos que se generaron durante la alcaldía saliente? No veo nada distinto al aumento desbordado de la burocracia distrital.

Sigo pensando que haberse candidatizado como alcalde es como si yo licitara por un puesto en calidad de ingeniero químico, con grandes ideas y sin conocimiento alguno. Petro, diría yo, es el gran alquimista de ‘lo social’.

Me pregunto en qué consiste, seriamente, aquello de ‘lo social’ –y permítaseme seguir entrecomillándolo–. Yo les pido que nos lo barajen y nos lo expliquen con sustantivos y no con adjetivos sustantivados que suelen ser pecaminosamente abstractos. A ver: ¿redistribución de la riqueza? Contesten cómo la van a llevar a cabo de manera sustentable y sostenible. Y contesten no con palabras ampulosas y vacías, sino con argumentos pausados y comprensibles. Entre tanto, no me cabe la menor duda, seguiremos viviendo en el paraíso de las estadísticas que nos certifican, semana tras semana, que todo va divinamente.

Se cumplen 12 años año del neo-social-hablamierdismo. Ese concepto tan vago, ambiguo y melifluo de ‘lo social’ –tan impreciso como lo pueden ser el de ‘lo bueno’ o ‘lo malo’–, detrás del cual se esconden la ineficiencia y la ineptitud. Mucho cuento y pocas nueces.


Mauricio Pombo

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