'Lo que nos dejó el volcán', un documental de Señal Colombia

'Lo que nos dejó el volcán', un documental de Señal Colombia

Esta producción, acompañada por Mincultura, plantea el significado de ser de esa población.

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09 de noviembre 2015 , 04:00 p.m.

Juana, Sebastián, Dana y Nelson son armeritas, pero de las nuevas generaciones. Saben que, una noche de hace 30 años, la lava del volcán Nevado del Ruiz sepultó a Armero, una población próspera del departamento del Tolima.

De hecho, ellos son herederos de sobrevivientes de la tragedia ocurrida el 13 de noviembre de 1985, y en el documental Lo que nos dejó el volcán se acercarán a la historia de ese Armero que tenía 29.000 habitantes (de los que murieron unos 22.000), tierras fecundas, mucho comercio, varios ríos cercanos y del que muchos de sus moradores no querían irse.

Esta producción, del Ministerio de Cultura y Señal Colombia, es dirigida por John Richard Sánchez Castiblanco, de 43 años, quien estudió cine y televisión en la Universidad Nacional y ha hecho muchos trabajos con víctimas durante su carrera.

“Este es un acercamiento diferente a otras víctimas porque, durante la grabación, así como encontramos personas que quieren hablar de esa tragedia, hubo otras que prefirieron el silencio, el olvido, por tanto dolor”, dice.
Desde el principio, él y su equipo plantearon el documental con las nuevas generaciones de armeritas y sobre el significado de ser de esa población.

“Con la tragedia, el pueblo como tal desapareció y muchos de sus sobrevivientes se trasladaron a Armero-Guayabal; hay niños que nacieron de esos sobrevivientes que no conocen el lugar donde está Armero. Eso pasa”.
Juana, Sebastián, Dana y Nelson, escogidos en los colegios de Armero-Guayabal, emprenden, entonces, el camino para conocer sus orígenes. Y no solo van a lo que fue un día Armero, sino también al Nevado del Ruiz.

“Nos interesa que los televidentes vean cómo se sigue siendo armerita sin tener un territorio físico. Esos cuatro niños son los herederos de una tradición y de un pueblo que no vivieron, pero el pasado los marca y ellos luego de entender su historia dan su punto de vista sobre su identidad”, afirma Sánchez.

Por supuesto, ir al lugar, estar ahí fue duro. “Emocionalmente genera una sensación extraña, por la cantidad de personas que murieron. Pero hoy, ya las ruinas están cubiertas por la vegetación, han crecido árboles abrazados a esas ruinas, y eso ofrece otro tipo de paisaje”, dice.

Para Sánchez, que el lugar se haya vuelto un sitio turístico es extraño, “es como ir a conocer historias tristes; hay muchos vendedores y un comercio alrededor de la tragedia, alrededor de Omaira Sánchez (el símbolo de este hecho)”.

En la grabación encontraron a Simón Cogua, único sobreviviente entre quienes vivían en su casa. “Nunca supo dónde quedaron sus muertos, pero va con frecuencia a limpiar una lápida que puso allí. Creo que siente una culpa muy grande por estar vivo y por eso su presencia permanente, pues los sobrevivientes acuden en cantidad realmente el día del aniversario”.

El documental es esperanzador, pero fue inevitable no hablar de los niños perdidos de Armero. Y de la historia de Margarita Gómez, madre de dos pequeños de 4 y 6 años el día de la tragedia.

“No entiendo el sentido de separación por sexos en ese momento, pero la niña, que fue recuperada por Margarita, le dijo que a su hermanito, de cuatro años, lo habían puesto con los niños y no lo volvió a ver. Ella aún lo busca y afirma que no lo hace para que se quede a su lado, sino para ratificar que está vivo”, comenta Sánchez.

Y entre los armeritas orgullosos de sus antepasados está Gildardo Aguirre, uno de los cincos sobrevivientes del Grupo de Danzas de Armero, “quien ha conservado el legado y ha vuelto a tener reconocimiento gracias a esa terquedad por cuidar la memoria del baile del Tolima Grande, que tuvo mucho reconocimiento en su momento. Esa obsesión hace parte del orgullo de ser armerita”, cuenta el director.

Música y guión de museo

En la conmemoración de los 30 años de la tragedia, el Ministerio de Cultura tiene programadas, entre otras actividades, el concierto ‘El rugido de la tierra’, con la Orquesta Sinfónica Nacional, que será el 12 de noviembre en Armero-Guayabal.

El programa incluye la composición ‘Omaira’, creación del maestro Paul Dury, de 1995, en la que un violín representa a Omaira Sánchez, la niña símbolo de la tragedia, mientras la orquesta personifica el sonido del volcán y de la fuerza del río que sepultó a esta próspera población del Tolima.

Además, el Programa Fortalecimiento de Museos del Ministerio de Cultura anuncia la realización de la investigación, curaduría y conceptualización del guion museológico que narrará la historia de Armero, que tendrá una muestra permanente en el Parque Cultural Omaira Sánchez.

CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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