La adopción gay

La adopción gay

¿Por qué mejor no educamos a nuestros niños y les enseñamos a respetar las diferencias?

08 de noviembre 2015 , 09:45 p.m.

Me refiero a su editorial ‘La familia contemporánea’ (8-11-2015). En principio era opuesta a estas adopciones, pensando que los niños no se iban a criar en un hogar tradicional y que para ellos sería traumático que en el colegio los molestaran sus compañeros por la condición de sus padres. Pero, viendo los orfanatos repletos de menores abandonados por padres y madres “normales”, pienso que, más bien, por qué no educamos a nuestros niños y les enseñamos a respetar las diferencias y aceptamos estas adopciones por personas que quieren brindarles a muchos pequeños un hogar y una educación, antes que dejarlos hacinados en los orfanatos, donde, si bien tienen techo y alimento, no hay el mismo calor que en un hogar. Eduquemos a nuestros hijos en el respeto por los demás, y que el Ministerio de Educación lidere una campaña en los colegios para que acepten sin reparo a estos niños y exijan a los alumnos no discriminarlos.

Rosa Armenta de Afanador
Neiva

* * * *

Señor Director:

Ganó en la Corte la adopción por parejas del mismo sexo, en lo que me parece una muy mal entendida igualdad. ¿Acaso es que ya nos convencieron de que una pareja heterosexual es lo mismo que una homosexual? Por más cabriolas intelectuales que se hagan, nunca será lo mismo. Y al niño lo están poniendo a digerir un concepto ya de por sí complicado, incluso para la gran mayoría de adultos.

Si a cualquiera lo ponen a escoger entre dos parejas que en todo están en igualdad de condiciones, menos en que una es gay y la otra heterosexual, me atrevo a asegurar que la elección será por la conformada por hombre y mujer.

Toribio Araújo Segovia
Cartagena

¿Todo gratis?

Señor Director:

La solicitud de las Farc de obtener curules en el Congreso sin someterse a elecciones demuestra que siguen con la mala costumbre de obtener las cosas sin que tengan que trabajar o esforzarse para lograrlas. Tierras, ganados, dinero los han conseguido por la fuerza de las armas, despojando a campesinos indefensos o extorsionando a familias de secuestrados. Jamás han logrado algo con el trabajo honesto, sencillamente porque, como el negrito de Batey, el trabajo para ellos es su enemigo. Y para cerrar con broche de oro, exigen del Gobierno que para firmar la paz se les deben asignar cupos en los organismos públicos de elección popular. Qué vagabundería.

Héctor-Bruno Fernández Gómez

Lecciones del Palacio

Señor Director:

La toma del Palacio de Justicia por el M-19 trajo para Colombia consecuencias terribles. Pérdida de vidas, quema de expedientes e impunidad. No hay duda de que ahí estaba el poder del narcotráfico, ese que seguimos sufriendo en años posteriores. Pero una de las cosas graves es la ausencia de verdad. Y eso es lo que no nos puede seguir pasando. Ahí hay una gran lección.

Ángel María Aguilar

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