La 'campaña del miedo' que ensombrece las presidenciales argentinas

La 'campaña del miedo' que ensombrece las presidenciales argentinas

El opositor Mauricio Macri cuestiona mensajes y carteles del oficialismo antes de la segunda vuelta.

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07 de noviembre 2015 , 05:47 p.m.

Más que una campaña con vista a la segunda vuelta de las elecciones, la del oficialismo en Argentina se asemeja mucho a un tren fantasma. Uno de esos que se montan en los parques de diversiones.

La campaña del miedo desatada tras su flojo desempeño en los comicios de hace dos domingos, aparece como el dato más destacable de esta etapa ante un Mauricio Macri, que eligió la diferenciación y el silencio como estrategia definitiva para la segunda vuelta.

La campaña del miedo comenzó el día después de los comicios, el mismo 26 de octubre. Primero fue el candidato Daniel Scioli el que habló de perder todas las conquistas logradas en estos años, como la asignación por hijo, uno de los planes sociales impulsado por el kirchnerismo, sin aclarar que para eso se necesita la sanción del Congreso ya que se trata de una ley. Y en el Congreso no habrá mayoría para nadie.

Después fue la propia presidenta Cristina Kirchner, quien durante horas, primero en cadena nacional y luego ante la militancia, habló de no volver a los años 90. La era menemista, cuando se privatizaron las empresas públicas y las pensiones y perdieron sus empleos cientos de miles de trabajadores estatales. Fue en esos años en los que tanto Scioli como Macri saltaron a la política de la mano del entonces presidente Carlos Menem, y Néstor y Cristina Kirchner calificaban al propio Menem “como el mejor presidente de todos los tiempos”, mientras apoyaban la privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).

Pero en esa estrategia del terror por el posible regreso al pasado que representaría Macri, nadie llegó tan lejos como el ministro de Salud, Daniel Gollán, quien aseguró que si el actual jefe de Gobierno bonaerense llega al gobierno se suspenderían los tratamientos para los pacientes de cáncer.

En declaraciones a radio Mitre, Macri sostuvo que este tipo de campaña “no influye en el voto de la gente” y cuestionó a Scioli por avalar la estrategia electoral del gobernante Frente para la Victoria.

Nadie parece exento del tren fantasma. La rectora de la Universidad de Lanús lanzó por redes sociales una propuesta donde mezcla citas de Norberto Bobbio, Sócrates y Juan Perón para “votar en defensa de la Universidad Pública”, que no parece en riesgo de cambiar de estatus, gracias a la autogestión universitaria que rige en el país desde 1914. Desde los sindicatos, como la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), que aglutina a los estatales, se realizan asambleas pidiendo el voto para Scioli, ahora que las encuestas lo dan en desventaja.

“Es una campaña despiadada pero contraproducente para el propio oficialismo, porque en la sociedad se vislumbra un cambio de humor y la gente no come vidrio. Sabe qué hay detrás de esta afirmaciones”, explica el exdiputado Julio Bárbaro, tal vez uno de los mejores conocedores del peronismo por dentro.

Por su parte, Macri recorre el país. Se metió en la provincia del Chaco, allá donde está la profundidad del voto kirchnerista para advertir que “nos quieren hacer creer que estás de una vereda o de otra, pero no podrán dividirnos”.

Días antes, sorprendió a todos visitando el campamento de los indígenas Qom, que se levanta desde hace meses en la Avenida de Mayo y 9 de Julio, a escasos 400 metros de la Casa de Gobierno. Allí esperan a que la presidenta los reciba para plantearle el reclamo de tierras y justicia para su comunidad en la provincia de Formosa.

“Es como si se hubiesen invertido los roles en esta campaña. Macri, que jamás vio a un indígena de cerca, aprovecha la oportunidad y se interesa por sus problemas, y el gobierno se enfrasca en una pelea interna y meterle miedo a la población sobre lo que puede venir”, reflexiona para EL TIEMPO el analista Julián Hermida.

Y de lo que puede venir pocos hablan. El sábado fue el economista Alfonso Prat Gay, designado ya como virtual ministro de Economía en el caso de que Macri gane el balotaje, quien dijo que unificará el mercado de cambios con un sinceramiento del tipo de cambio: “Aumentará la cotización oficial”. Una medida que para el politólogo Vicente Palermo “no será propia del macrismo. Gane quien gane deberá devaluar y generar el milagro de encauzar la economía nuevamente”, afirma.

Palermo, y millones de argentinos, lejos de subirse al tren fantasma del kirchnerismo, parecen conscientes de que después de los comicios esta suerte de “parque de diversiones” en el que se ha transformado la campaña, le dará paso a una cruda realidad. No importa quién sea el ganador.

JOSÉ VALES
Corresponsal de EL TIEMPO
Buenos Aires.

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