'No se trata de tener una familia, sino de tener una mamá y un papá'

'No se trata de tener una familia, sino de tener una mamá y un papá'

Presidente del episcopado explica por qué la Iglesia rechaza sentencia favorable a la adopción gay.

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07 de noviembre 2015 , 05:35 p.m.

La iglesia Católica en Colombia rechazó el fallo de la Corte Constitucional que da vía libre a la adopción por parte de parejas del mismo sexo y calificó la decisión del alto tribunal de inmoral y contraria a la Constitución, que consagra a la familia como la unión de un hombre y una mujer, definiéndola como núcleo esencial de la sociedad.

Incluso, hizo un llamado a los colombianos a expresarse en contra del fallo y a movilizarse para salvaguardar la naturaleza auténtica de la familia. En entrevista con EL TIEMPO, monseñor Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal, expone los argumentos de la Iglesia para oponerse a esta decisión, habla del llamado a manifestarse y de la posibilidad de que la comunidad LGBT busque ahora el matrimonio igualitario.

¿Por qué la Iglesia se opone a la sentencia?

La oposición nuestra no es a la familia de personas del mismo sexo. Se refiere a que lo que se le ofrece al niño no es exactamente lo que él merece. Cualquier niño requiere de un papá y una mamá, de una imagen paterna y materna, y eso no se lo puede dar una pareja del mismo sexo. El mejor servicio para un niño es que sea adoptado por una familia constituida por papá y mamá.

¿Ese rechazo obedece a principios morales y religiosos?

No tiene que ver con la religión ni la moral. Tiene que ver con la antropología, con la constitución del ser humano como tal. Aquí pueden decir que estamos equivocados, pero la realidad nos demuestra que las familias, por lo general y con sus debidas excepciones, son constituidas por hombre, mujer e hijos.

¿No es un exceso llamar a la gente a movilizarse en contra del fallo?

No es que estemos organizando ejércitos ni cosas de esas. Consideramos que es una decisión equivocada y les estamos insinuando a las organizaciones, especialmente laicales, que se manifiesten en términos de lo que piensan, que no se queden callados. Me parece que en un país democrático eso también es válido. No puede ser que seis personas decidan por todo un país y que los que no estamos de acuerdo agachemos la cabeza y digamos que está bien.

El ICBF indica que hay casi 5.000 niños en condiciones especiales de adoptabilidad. ¿No cree que esta sentencia abre la posibilidad de que puedan tener esa familia que esperan?

Nosotros también invitamos a todas las familias católicas a que abran sus hogares a la adopción de niños en condiciones especiales. Es que no se trata simplemente de que el niño tenga una familia, sino que tenga un papá y una mamá. He dicho muchas veces que dos mamás no hacen un papá, y que dos papás no hacen una mamá. Pueden decir que si son niños abandonados cualquier cosa es buena para ellos. No. No podemos establecer estos niveles, todo niño, cualquiera que sea su situación, merece la posibilidad de crecer con figura paterna y materna.

¿Inquieta a la Iglesia que después de este logro, ahora la comunidad LGBT vaya por más?

A eso van a llegar, porque esa mentalidad no es solo de ellos (organizaciones LGBT), es también de gente de la Corte, de gente del Estado, de los que tienen el poder. Nosotros seguiremos pasando por atrasados, pero nos mantenemos en la defensa de la familia constituida por hombre y mujer. Respetamos las otras sociedades, de dos varones, de dos mujeres, que tienen la libertad de hacerlo, pero que respeten también la identidad de la familia de hombre y mujer, que no es cualquier cosa. Todos hemos nacido de una familia de hombre y mujer, no se pueden echar por la borda estos valores tan importantes. Todo esto raya en la insensatez.

Entonces, ¿cree que podrían venir nuevas decisiones en favor de la comunidad LGBT?

Seguro, porque esa es la tendencia. Pero uno puede pensar, por ejemplo, en la ecología. La tendencia del mundo va hacia un daño terrible a la naturaleza y eso ha venido forzando el daño a la naturaleza humana. Ojalá un día se den cuenta de que esa forma de organización no es exactamente lo mejor y se piense en las decisiones que se han tomado. Se sabe que luchamos contra la corriente, que vamos a ser los ‘ultrarretrasados’ del planeta, pero estas cosas hay que decirlas por justicia y por verdad.

Pero, por posturas como esta, algunos no ven evolución en la Iglesia…

Se trata de mantener unos principios que están anclados en la naturaleza humana. Podemos tomar otros caminos, otras aventuras, pero en definitiva no van a ser en beneficio de la humanidad.

Lo que decimos puede hacernos parecer que estamos fuera de base pero, si se mira bien, la absoluta mayoría de las familias en el mundo están conformadas por un hombre y una mujer. No se puede decir que no haya lógica en defender esta constitución de la familia o que seamos retrasados. Las otras situaciones se respetan pero no pueden, en aras de forzarse una identidad, destruir lo demás que se ha forjado a través de siglos y que tiene un valor innegable hoy.

VIDA

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