Los cortocircuitos que llevaron a pedir ahorro de luz y agua

Los cortocircuitos que llevaron a pedir ahorro de luz y agua

Medidas equivocadas y tardías y la tardanza en licencias ambientales, entre los factores.

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07 de noviembre 2015 , 05:32 p.m.

Después de 23 años del racionamiento eléctrico de 1992 y 1993, que, según los estudios de la época, le costó a la economía entre 2 y 2,5 por ciento del PIB, es decir, entre 16 y 20 billones de pesos de hoy, el país está haciendo cálculos sobre si es factible o no que se repita la situación.

Esta vez, no obstante tener una gran capacidad de generación, de 15.744 megavatios (el 66 por ciento en hidroeléctricas), y de estar, en teoría, haciendo la tarea (se están invirtiendo 10.000 millones de dólares en nuevos proyectos), al sector le llegó su mayor desafío en dos décadas.

Lo anterior, por la confluencia de un intenso fenómeno del Niño, la escasez de gas para la generación térmica, el cierre de la frontera con Venezuela (que apretó el mercado de combustibles como el diésel) y la caída, a mínimos históricos, del precio de remuneración que se les paga a todas las plantas, hidroeléctricas y termoeléctricas.

Desde el 19 de septiembre, algunas térmicas que se quedaron sin contratos de gas, pero que están llamadas a respaldar al sistema cuando el agua escasea, comenzaron a tener pérdidas muy superiores a las que inicialmente calcularon, debido a que sus costos de generación con combustibles líquidos (diésel) pasaron a estar entre los 550 y los 750 pesos por kilovatio generado, pero su remuneración, conocida como precio de escasez, cayó al nivel histórico más bajo, de 302 pesos en octubre.

Esto hizo que en un corto período de tiempo se quedaran sin recursos y dos cayeran en inviabilidad financiera, lo que aumenta el riesgo de racionamiento.

Luego de que el Ministerio de Minas y Energía saliera a conjurar esta amenaza, estableciendo un polémico aumento de tarifas para que los usuarios asuman 1,1 billones de pesos de los 3,3 billones de pesos que costará este descuadre (el resto lo asumen las térmicas), la semana pasada el presidente Santos reiteró el llamado al ahorro, asegurando que si bien ha llovido con intensidad en los últimos días en varias regiones, esto no alcanzará.

“No son suficientes para llenar los embalses ni para poder resistir el fenómeno del Niño, que se viene con toda su fuerza a partir de diciembre y se prolongará hasta marzo o abril del año entrante”, sostuvo el mandatario el martes.

Pero ¿qué ha fallado para que esta vez el sector eléctrico esté en apuros?

Los errores

Precisamente, esta semana, en el XXI Congreso del Mercado de Energía Mayorista, analistas y exministros de Minas y Energía coincidieron en que mientras el Niño se gestaba desde hace dos años, la regulación tuvo varias demoras y errores, en particular con el abastecimiento de gas, eje central del problema, pero también con el desarrollo de un verdadero mercado de energía.

“Llevan 10 años regulando con mentiras, porque Colombia no tiene gas para generación eléctrica. Se regula para un país que no tenemos”, aseguró el exministro Luis Carlos Valenzuela.

El también exministro de Minas Amylkar Acosta sostiene que, a diferencia de los eventos anteriores, esta vez el Niño sorprendió al país con una estrechez en la oferta de gas que lo complicó todo.

Al respecto, el Informe Nacional de Competitividad, publicado el jueves por el Consejo Privado de Competitividad, entidad que preside Rosario Córdoba, recalca que el principal problema del sector está asociado a la insuficiencia de combustibles con la flexibilidad requerida por el sector a precios competitivos.

“Es fundamental que el Gobierno encuentre soluciones estructurales que contribuyan a solucionar el problema de eventual desabastecimiento de gas en el país, ya que una situación así dejaría sin un insumo competitivo a las plantas térmicas e implicaría incrementos en la tarifa de energía eléctrica”, advierte el documento.

Y ratificó que las medidas adoptadas en años anteriores, que fomentaron la conversión de plantas térmicas de gas a combustibles líquidos, para bajar la demanda de gas, han mostrado ser insostenibles y costosas.

Por su parte, Alejandro Lucio, director de la firma Óptima Consultores, recalca que en el interior de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) y de los ministros de turno hay una tara con el apagón, que ha llevado a que las políticas solamente estén enfocadas en garantizar potencia, pero no un mercado de energía en el que los agentes tengan alternativas financieras para enfrentar circunstancias como la actual. Para el analista, la responsabilidad es de todos, es decir, del Gobierno y los agentes, porque la movilidad del precio de escasez se veía venir y el tema del Niño también se veía venir. “Nuestro enfoque se mantuvo en la capacidad y quedó demostrado que no es suficiente”, señaló.

A la Creg se le critica, además, la demora en la aprobación de inversiones para el desarrollo y expansión de gasoductos, pues aunque desde el 2013 se interrumpieron las exportaciones de gas a Venezuela y se dio vía libre a la construcción de la planta de regasificación, esta última solo estará lista, si todo marcha bien, en diciembre del 2016 (cuando ya haya pasado el fenómeno del Niño).

Y hoy, el gasoducto entre Sincelejo y Cartagena, con capacidad para mover hasta 95 millones de pies cúbicos diarios, y que transportará gas para las térmicas de la Costa, solo tuvo licencia ambiental en julio pasado y enfrenta dificultades con comunidades para entrar a operar, con la capacidad prevista, en diciembre.

El exministro Acosta dice que en el país hay dos mercados de gas: el de la región caribe y el del centro del país, cuyas redes de gasoductos no tienen la suficiente capacidad de transporte.

Se presentaría déficit de gas a partir del 2017

Con base en las cifras del Ministerio de Minas y Energía, el Consejo Privado de Competitividad (CPC) señala que se espera que la capacidad de producción de gas baje a una tasa cercana al 4 por ciento anual durante los próximos cuatro años y que los campos de La Guajira, los de mayor producción, pasen de producir unos 480 giga-BTU (unidad de poder calórico) en el 2015 a 280 giga-BTU en el 2018.

“La declinación podría dar lugar a un déficit en el mercado en septiembre del 2017”, señala el CPC.

Incluso, hay cálculos más desalentadores. La firma Concentra, experta en la información del gas natural, calcula que para el primer trimestre del 2016, mientras la demanda será de 1.331 giga-BTUGBTU, la oferta solo llegará a 1.089 giga-BTU. Es decir, según el exministro Amylkar Acosta, un faltante del 30 por ciento de la demanda, justo en el momento en el que el fenómeno del Niño se prevé que será más severo.

Con medidas tomadas y previsiones actuales, el país superaría esta prueba

El ministro de Minas y Energía, Tomás González, ratificó esta semana, ante el mercado mayorista de energía, que el sector se ha preparado y tiene la electricidad que se necesita, “pero va a ser absolutamente crítico que tengamos un ahorro de energía muy eficiente y que la gente entienda que hoy no se puede derrochar energía”.

“Entre el agua que tenemos, y previendo las lluvias que vamos a tener, nos da un remanente de entre 85 y 90 gigavatios hora/día que se tienen que generar con térmicas, las cuales, produciendo a plena capacidad, tienen 112 gigavatios hora/día”, indicó el funcionario.

Alejandro Lucio, director de Óptima Consultores, calcula, entre tanto, que en la situación actual hay una probabilidad de un 30 por ciento de que se presente un racionamiento, si el Niño se extiende más allá de marzo, como lo han indicado algunas entidades que monitorean el fenómeno climático.

Y aunque en el mercado hay quienes señalan que si a final de diciembre el nivel de los embalses está por debajo del 50 por ciento (el 5 de noviembre habían subido levemente al 63,3 por ciento) se daría un racionamiento, Javier Díaz Velasco, experto comisionado de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), dice que en los modelos de la firma XM, que administra el mercado, este nivel no baja del 60 por ciento, con lo cual el sistema está en capacidad de atender la demanda.

“Los análisis son esos. Podemos cubrir la demanda”, señaló. No obstante, recalcó que si la sequía se mantiene y es más profunda de lo que todos los análisis muestran, las cosas pueden cambiar.

“Si es más profunda, es que estamos en unas condiciones catastróficas porque las condiciones que se están asumiendo en esas simulaciones son realmente críticas”, agregó Díaz Velasco.

Según XM, al corte del pasado jueves la región con el nivel más bajo de embalses era el Valle, con un 21 por ciento.

En Antioquia el nivel estaba en 64,4 por ciento; en la región caribe, en 92,1 por ciento; en el centro del país, en 52,9 por ciento, mientras que en el oriente alcanzó el 78,1 por ciento.

ÓMAR G. AHUMADA ROJAS
Subeditor Economía y Negocios
En Twitter: @omarahu

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