Peñalosa: regreso al futuro

Peñalosa: regreso al futuro

Las grandes ciudades se decidieron por la modernización: dejar los rezagos politiqueros.

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06 de noviembre 2015 , 07:24 p.m.

Así como en el famoso filme 'Regreso al futuro' (Zemeckis) se retrocede 30 años desde el 2015, se puede decir que Peñalosa, quien dejó la alcaldía en el 2000, regresa 15 años después. Cuando logró su alcaldía, luego de dos derrotas, igual que ahora, sucedía a Mockus, y la Bogotá de entonces presentaba un panorama desolador, muy parecido al que hoy encuentra de no futuro. En días pasados, una revista virtual de Francia, 'La vie des idées', me contactó y me expresó su plan de publicar una serie sobre las metrópolis de América Latina e iniciar con Bogotá, prevista como el “milagro de la región”.

Allí subrayo (http://www.laviedesidees.fr/L-apparition-de-Bogota.html) que esos años del orgullo bogotano tuvieron características inéditas, como el hecho de que estos alcaldes venían de la academia con un discurso renovador y que nuevas acciones, algunas provenientes del arte, caso Mockus con su performance de bajada de calzones, cuando fue rector de la Universidad Nacional, lo que le dio el prestigio de antipolítico o bien nuevas tácticas de comunicación, Peñalosa en bicicleta explicando sus programas, se juntaban para hacer de Bogotá el laboratorio de una ciudad imaginada basada en modos de cultura, antes que de economía.

El fervor con que la ciudad volvió por Peñalosa y el voto de confianza a Pardo y Pacho muestran que el bogotano vuelve al futuro: prueba de la desilusión del alcalde saliente es que todas las miradas van al nuevo. ‘La Bogotá que soñamos’, del viejo Peñalosa, y ‘Recuperemos Bogotá’, del joven, marcan dos momentos. En uno era soñar y se hizo un eje desde las bibliotecas, las ciclorrutas o un sistema de transporte donde por primera vez los capitalinos nos sentimos en un mundo organizado que hasta olía bien, a frambuesa (¿a qué huele hoy TM?); pasamos al mandato de recuperarla: en transporte, seguridad, espacios públicos.

En estas últimas elecciones triunfó el voto de opinión en las grandes ciudades, y Medellín, Barranquilla, Cali, Bucaramanga o Pereira decidieron por la modernización: dejar los rezagos politiqueros. Pero debe entenderse, para no frustrar el porvenir, que modernizar con infraestructuras y pensamiento no implica malograr el medioambiente, donde reposan signos por descifrar para un futuro democrático y de respeto colectivo, como antes se hizo desde la cultura.


Armado Silva

ciudadesimaginadas@gmail.com

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