Militares quemaron el Palacio para borrar pruebas: Carlos Medellín

Militares quemaron el Palacio para borrar pruebas: Carlos Medellín

El hijo del magistrado Carlos Medellín narró el proceso de identificación de su padre.

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06 de noviembre 2015 , 07:01 p.m.

El exministro de Justicia Carlos Medellín Becerra fue testigo de primera mano de los hechos posteriores a la retoma del Palacio de Justicia. En medio de los actos fúnebres colectivos para los magistrados inmolados en la tragedia, él seguía buscando a su padre Carlos Medellín Forero, Presidente de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia en 1985.

Medellín supo lo que fue el proceso de identificación de los cuerpos para familiares de las víctimas, de hecho, a él le entregaron una bolsa de restos sin identificar que se negó recibir. Solo pasados tres días desde el funeral de los magistrados, pudo realizar el de su padre.

El exministro cuenta su versión sobre el manejo de la escena del crimen y de los cadáveres por parte de la Fuerza Pública y funcionarios de Medicina Legal, que ha sido calificado de irregular por la Comisión de la Verdad en su informe final publicado hace seis años. Además, habla de la hipótesis del golpe de Estado que también ha quedado consignada en procesos judiciales. Dos capítulos más que faltan por aclarar después de 30 años.

¿Cuál es la versión que usted tiene de los hechos?

Lo vimos en vivo y en directo, estuvimos conociendo de primera mano todo lo que sucedió. La verdad es que después de que viene la toma del Palacio de una manera cobarde y criminal del M-19 y de que son tomados como rehenes los magistrados, la respuesta del Gobierno y del Ejército fue muy fuerte. No cesaron los disparos en ningún momento aunque el presidente de la Corte pidiera que pararan el operativo militar para negociar, cosa que no sucedió.

Después tratan de recuperar el Palacio de Justicia por la terraza con un operativo con helicópteros y ahí, los magistrados, secretarias, conductores, auxiliares, que estaban en el cuarto piso todos de rehenes, mueren en el fuego cruzado entre la guerrilla y la fuerza pública. Ahí son asesinados todos los magistrados y más de 60 personas, incluidos los guerrilleros. Eso sucede por la tarde del 6 de noviembre.

Y viene un momento terrible: deciden quemar el Palacio de Justicia para borrar las pruebas y las evidencias. El presidente de entonces del Consejo de Estado lo ha dicho, él vio como subían unos bidones de gasolina para quemar el Palacio de Justicia. Ahí borraron las evidencias de los cadáveres, calcinaron a los cadáveres y al día siguiente, después del operativo del baño donde había 60 personas y después de que se recupera el edificio destruido, por orden de la Fuerza Pública, el Cuerpo de Bomberos de Bogotá ingresa al Palacio y con mangueras de alta presión lavan el Palacio. Los cadáveres caen del cuarto piso al tercero, del tercero al segundo y del segundo al primero: queda borrada toda la evidencia de la masacre. Esto fue lo que pasó.

¿Cree que, como lo dice la Comisión de la Verdad, hubo un golpe de Estado temporal?

Se ha dicho mucho eso, que el Presidente no fue informado, que no sabía lo que estaba pasando, que le ocultaron, que no lo dejaron hablar: la teoría del golpe de Estado. Yo no la creo. Yo creo más en la falta de control, en la falta de carácter y en la cobardía del presidente Betancur de no asumir sus responsabilidades constitucionales como comandante supremo de las Fuerzas Militares y detener el operativo.

Además, el hermano del Presidente estaba dentro de la Corte porque era magistrado y la esposa del ministro de Gobierno también, porque era magistrada. Ellos fueron rescatados. El operativo final vino después de su rescate.

Pero además, cuando los medios de comunicación empezaron a transmitir las voces de los magistrados pidiendo el cese al fuego, fueron censurados por la ministra de Comunicaciones, cosa que está probada dentro de las investigaciones. Ella personalmente llamó a los directores de noticieros de radio para amenazarlos con clausurar las emisoras si seguían transmitiendo. Esa es una decisión de gobierno, fue inconstitucional e ilegal, pero fue una decisión de gobierno, eso no lo hicieron los militares, eso lo hicieron los civiles, la ministra de Comunicaciones.

El ministro de Gobierno de entonces, Jaime Castro, ha dicho, ha escrito y dice hoy que él considera que lo que se hizo, se hizo bien y que si volviera a suceder eso, habría que hacer exactamente lo mismo. Entonces que no supieron, que no sabían… Yo la verdad dudo mucho de la teoría del golpe de Estado.

¿Qué fue lo que usted vio en esos días posteriores a la retoma del Palacio de Justicia?

Después de que Medicina Legal recogió los cadáveres o los restos de los cadáveres -porque no hubo un levantamiento técnico y formal- y de que se los llevaran, vino la tragedia del reconocimiento de los cadáveres. Esto fue hace 30 años, en ese entonces la tecnología no estaba tan avanzada, no hubo pruebas de ADN ni nada de ese estilo, sino cartas dentales, médicos, odontólogos tratando de identificar cadáveres, como muchos habían quedado reducidos a cenizas fue muy difícil su identificación.

Ante la angustia de las familias de no recibir los cadáveres y de no saber nada, se empezaron a entregar bolsas con restos humanos sin identificar y yo vi como muchas familias, ante la tristeza y la angustia que se estaba viviendo, recibieron bolsas con restos humanos sin identificar que fueron sepultados sin saber exactamente a quién estaban sepultando. Y eso para la investigación fue un desastre porque 30 años después aún hay personas desaparecidas, algunas que salieron vivas del Palacio, eso también está probado, fueron interrogadas, asesinadas y después volvieron a meterlos dentro de la Corte, como el caso del magistrado Urán.

Y 30 años después gracias a la investigación, que apenas lleva 10 años, es que han aparecido algunos que habían desaparecido y desaparecieron otros que supuestamente habían enterrado. La Fiscalía en estos últimos días ha ordenado exhumar más cadáveres, de manera que finalmente creo que se sabrán muchas cosas más, pero hay que tener un poco más de paciencia.

¿Qué ocurrió con los restos mortales de su padre?

Quisieron entregarnos una bolsa con restos humanos sin identificar, cosa que no aceptamos, y simplemente dijimos que si no había una identificación plena no recibíamos restos humanos en una bolsa. Por eso el entierro de mi papá no fue con los demás magistrados sino tres días después, luego de que un equipo de médicos, odontólogos y legistas duraron tres días buscando en Medicina Legal, entre los restos y las cenizas, algo que diera la posibilidad de identificar a mi papá, cosa que finalmente se hizo. Fue plenamente identificado y lo enterramos tres días después del once de noviembre.

¿Los restos de su padre no correspondían a los que les habían entregado inicialmente?

No, porque inicialmente eran bolsas de polietileno negras que decían ‘restos humanos sin identificar’. Así enterraron a muchos, no fue nuestro caso. Lo que pasó fue que hubo cadáveres que quedaron identificables, los cadáveres que no fueron consumidos por el fuego.

Los casos del doctor Gnecco, Medina, de la doctora Fanny González, del doctor Alfonso Patiño, de Pedro Elías Serrano, de Carlos Medellín, fueron magistrados que murieron en el cuarto piso como ya lo relaté, sus cuerpos fueron después incinerados fruto del incendio.

Si no hubieran lavado el Palacio, hubiera sido distinta la identificación de los cuerpos. Pero después de la orden de lavar el Palacio fue terrible y por eso nos ha costado 30 años identificar los cadáveres.

¿Qué cree que falta para que en el caso Palacio de Justicia se pueda llegar a un perdón verdadero y a la reconciliación?

Primero que todo el reconocimiento a la verdad, no es pedir perdón por pedir perdón. El M-19 ha pedido perdón y ya… Sin reparación y sin justicia. El presidente Betancur en los últimos días ha dicho que “si acaso cometí un error –si acaso, él dice-, pido perdón”. No es suficiente, el perdón debe ser fruto de la verdad, de la justicia y de la reparación. A mí me han preguntado en los últimos 30 años que si yo he perdonado y uno pregunta qué, a quién y por qué. No como un cheque en blanco.

No puede ser que en Colombia uno pueda asesinar a 100 personas y después decir perdón y ya, listo, suficiente. Eso ha cogido fuerza en Colombia. No es suficiente, es necesario además justicia y reparación y eso no ha sucedido en el Palacio de Justicia.

JUSTICIA

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