Jack Bruce, el legendario bajista británico

Jack Bruce, el legendario bajista británico

Bandas como 'Cream', 'Blues Incorporated' y 'Organisation' contaron con su talento.

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05 de noviembre 2015 , 10:29 p.m.

En el verano de 2005, lo imposible se hizo realidad: Jack Bruce, Eric Clapton y Ginger Baker se reunieron para una serie de presentaciones en Nueva York y Londres. Pasaron 37 años desde la última vez que tocaron con el nombre de Cream, justamente en el mítico Royal Albert Hall de Londres. La lucha de egos y la adicción de Baker a la heroína terminaron por hundir uno de los proyectos más interesantes del rock de los sesenta. Cream fue la banda del baterista Ginger Baker, un rudo y extraordinario músico a quien su temperamento le jugó muy malas pasadas.

Basta con observar el documental Beware of Mr. Baker. En la primera escena, un enfurecido Baker golpea al director del documental. Para fortuna del realizador Jay Bulger, la escena quedó registrada en su cámara y pasó a la inmortalidad. En varios pasajes del largometraje, Baker aparece hablando de su relación con Bruce y algunas anécdotas de los años de Cream. Luego, Jack Bruce tiene espacio para rectificar algunas cosas dichas por Baker. Cuesta trabajo entender cómo se hizo realidad aquel mítico encuentro de Cream en 2005. Pero, finalmente, es lo que sintetiza los temperamentos de los tres artistas que formaron parte de una banda que cambió el curso del rock al introducirle elementos del jazz y el blues y crear un sonido único en ese momento. Agrupaciones como Black Sabbath, Deep Purple y Led Zeppelin le deben mucho al trío más célebre de la historia del rock, pues gracias a ellos se estableció el concepto de hard rock, abriéndoles a los músicos nuevas posibilidades de experimentación con la música.

Jack Bruce desempeñó un papel fundamental en Cream gracias al poder de su bajo, un instrumento que lideró el desarrollo creativo de una banda cuyo periplo fue corto pero necesario. Para Bruce, la música de Duke Ellington fue determinante en su formación. Gracias a la pasión de su padre por el jazz, descubrió, además, a otros maestros como Benny Goodman, Charles Mingus, Miles Davis y Charlie Parker. Jack Bruce se acercó al bajo, instrumento que pocos se atrevían a probar a finales de los años cincuenta. Todos los jóvenes escoceses querían ser pianistas o guitarristas, pero desde muy joven Bruce mostró simpatía por ir en contra de la corriente. El bajo era magia para él, era el estandarte rítmico de muchas de esas orquestas del jazz que admiraba. Estudió día y noche, hasta que perfeccionó su manera de tocar. Complementó su formación con la del chelo en la Royal Scottish Academy of Music and Drama. Pero en su escuela les prohibían tocar jazz, por lo que Bruce decidió dejar Escocia.

A principios de los sesenta, ya viviendo en Londres, Jack Bruce se incorporó a la banda Alexis Korner Blues Incorporated, donde se pulió como bajista de jazz y blues cuando el rock apenas se asomaba por cuenta de los cuatro fabulosos de Liverpool. Es importante recalcar que la banda de Korner fue determinante para que grupos como The Rolling Stones nacieran, ya que fue allí donde Brian Jones, Charlie Watts y Mick Jagger hicieron sus primeros pinitos como artistas. En el caso de Bruce, hay que decir que su periplo con Korner fue más bien corto. Al año siguiente, en 1963, formó la Graham Bond Organisation junto con el teclista Graham Bond, Ginger Baker y el guitarrista John McLaughlin (Mahavishnu Orchestra y Guitar Trio).

Con coequiperos de lujo, la Organisation desarrolló sonidos que iban entre el jazz, el soul, el bebop, el R&B y algo de rock and roll; sin embargo, la lucha de egos fue más intensa y tras una pelea con el baterista Ginger Baker, Bruce se fue de la banda. Baker, quien también estaba aburrido de Bond, a quien tildaba de “gordo fastidioso”, decidió formar una agrupación en la cual él tuviera todo el control. Nunca pensó en Jack Bruce como bajista, pero fue tal la insistencia de Eric Clapton que en 1966 lo invitó a ser parte de Cream. Allí, Jack Bruce se erigió como el maestro del bajo que la humanidad conoció, un compositor adelantado que, con su visión y propuestas, cambió para siempre el curso del rock. Uno de los motivos radicó en que en ese momento ningún artista se atrevía a entablar diálogos interdisciplinarios entre géneros musicales. Y en ese sentido, la formación desde el jazz de Baker y Bruce fue determinante para crear un sonido único que le abrió las puertas al naciente hard rock de finales de los setenta.
El camino se construyó gracias a cuatro trabajos editados entre 1966 y 1969. Fresh Cream, Disraeli Gears, Wheels of Fire y Goodbye Cream. En el disco debut, Bruce dio cátedra en composición con las canciones “I Feel Free”, “N.S.U.” y “Dreaming”. Basta con escuchar la estructura melódica de estos temas para notar que estaban un paso adelante de varios de los músicos de ese momento. Y el testamento fueron dos canciones: “White Room”, de 1968, un tema al que si se le hace una disección se puede encontrar desde un vals hasta un rock and roll en 5/4, tempo que nadie usaba en ese momento, y “Doing That Scrapyard Thing”, incluido en el Goodbye Cream del 69, donde además aparece la majestuosa “Badge”, obsequiada por George Harrison a su amigo Clapton.

Con el final de Cream en 1968, Jack Bruce se mantuvo activo en diversos proyectos en solitario, como Spirit, en compañía de Mick Taylor, o su famosa Big Blues Band, o bien trabajando con artistas que sumaban su talento en trabajos en los que él hizo sus aportes como músico de sesión. El baterista Charlie Watts, John McLaughlin, Phil Manzanera (de Roxy Music), Robin Trower (de Procol Harum), el guitarrista Leslie West, John Lennon, Mick Jagger, son algunos de los músicos que compartieron la sabiduría y experiencia de Jack Bruce en diversos proyectos que transitaron entre el blues rock y el jazz.

Los años ochenta y noventa fueron de altos y bajos en términos mediáticos y de producción. Los excesos y las adicciones le produjeron problemas de salud. En el nuevo milenio hubo un renacer interesante con algunas colaboraciones en el campo del jazz. Todo iba de maravilla en la vida de Bruce hasta que su salud le empezó a jugar malas pasadas. Incluso la reunión con Cream casi se trunca, pues en 2004 Bruce tuvo que recibir trasplante de hígado. A mediados de 2014, Jack Bruce lanzó su póstumo álbum en estudio, el cual apareció tras diez años de silencio obligado por cuenta de sus quebrantos de salud. Silver Rails fue un disco nostálgico que viajó en el tiempo para revivir los sonidos que inmortalizaron al rock en los años sesenta. Otra leyenda que mantuvo viva la magia y la esencia de la buena música y que, en su nuevo trabajo discográfico, conservó la mística con la que conquistó los oídos de los fanáticos del rock que se rindieron ante la magia de “I Feel Free”, de Cream.

Un gusto saludarlo, señor Bruce...
Hola, buenas tardes. ¿Usted se encuentra en Bogotá? Nunca he estado allá, no he tenido la posibilidad de viajar a Colombia, pero puede que algún día lo haga. No recuerdo haber dado entrevistas a medios de su país. Allá vive Andrew Oldham, ¿no?

Así es, señor Bruce, hace más de 30 años...
Mándele mis saludos, por favor.

Lo haré con gusto, señor Bruce. Entrando en materia, estoy muy contento con la noticia del lanzamiento de su nuevo álbum. Siete de las diez canciones de Silver Rails las trabajó junto con el legendario Pete Brown, clave en los años de Cream. ¿Cómo es posible mantener activa la chispa de la creatividad?
Creo que haber trabajado juntos por tantos años hace cada vez más profunda esa relación, porque Pete me conoce incluso mejor de lo que me conozco yo mismo. Por eso es tan bueno trabajar con él, somos muy cercanos, casi como si estuviéramos casados. Hemos hecho tantas cosas juntos que él sabe qué me gusta cantar. Entre los dos hablamos sobre las canciones, lo que debe ser, lo que es importante, lo que tengo que cantar, lo que debo hacer por cada una de las canciones y en lo que debo colaborar. Es una persona fabulosa y fantástica, especialmente cuando se habla sobre las letras de las canciones. Por esto yo lo llamo poeta, aunque a él no le guste.

¿Qué aspectos de Cream podemos encontrar en esta nueva etapa de trabajo al lado de Pete Brown?
No creo que conservemos el espíritu de Cream como tal. En esa época escribíamos canciones para el grupo, pero ahora únicamente escribimos para mí. Cream es una parte de muchas cosas que hicimos para conservar nuestro espíritu y hacer música. La gente continúa pensando que es para Cream porque es un grupo muy amado y querido, pero solo forma parte de las muchas cosas que hemos hecho juntos.

En la canción “Rusty Lady” podemos percibir el espíritu de Cream muy vivo en estos días. Suena a “Politician” del siglo XXI, ¿no le parece?
Sí, tal vez sea así. Quizás yo soy más experimentado en lo que tiene que ver con el siglo XX. Quizás es una versión un poco más moderna de “Politician”, es algo que le dije a Pete, pero él me manifestó que era lo que quería y lo escribió de esa manera. Yo le pedí que escribiera algo un poco más moderno. Él tiene vía libre para hacer lo que le guste, pero la verdad sí estoy de acuerdo con lo que usted dice en relación con “Politician” y su parecido con “Rusty Lady”.

En Silver Rails usted hace uso nuevamente de “Keep It Down”, tema que había mantenido olvidado por un tiempo, ¿por qué lo había hecho?
Esta es quizás una de las canciones que más me han gustado de todas las que he escrito con Pete, porque va en contra de la heroína o de lo que llamaríamos la antiheroína, y lo que pasa cuando las personas la usan. Hice una nueva versión porque normalmente regrabo canciones para pulirlas y darles un aire más sencillo, así como también para cambiarla de algún modo. Por ejemplo, quise rehacer “Keep It Down” y “No Surrender” para que el público pudiera apreciarlas sin prejuicios.

¿Por qué tomó la decisión de llamar al álbum Silver Rails?
En realidad, fue la persona que dibujó la cubierta del álbum; yo tenía varios títulos, algunos de ellos cómicos, y de repente le dije al dibujante que improvisara e hiciera lo que le pareciera interesante y fuerte para el disco. Creo que Silver Rails era el título más indicado para visualizar lo que queríamos.

Es una cubierta psicodélica…
Él es un gran artista y me siento afortunado de haberlo conocido. Yo tuve la idea de pedirle que pintara en vez de usar en la cubierta una fotografía, por ejemplo, porque quería algo más profundo, expresivo. Estoy muy contento con el resultado.

En el disco usted invitó a varios miembros de su familia a participar en diversos roles. Recuerdo que Rick Wakeman y Paul McCartney también lo hicieron. Es muy común observar esto en los músicos británicos…
Sí, señor, pero me gustaría aclarar que yo no soy británico, soy de Escocia.

Sí, usted nació en Glasgow…
Es importante dejar eso claro porque Escocia se convertirá en una nueva nación. Es relevante hacer énfasis en las diferencias que existen en estos dos países, no solo en caso de otras cosas sino exactamente en mi música, porque es muy escocesa.

De hecho, se percibe fuertemente la influencia de la música celta y del folclor escocés en Silver Rails…
Sí, estoy muy contento de tener esa posibilidad; en la preproducción del álbum decidimos incluir estos elementos porque esa es la forma en que usted debe hacer una producción musical hoy en día.

Por favor, cuéntenos qué papel cumplieron sus hijos en el álbum…
Mi hijo Malcolm tuvo mucho que ver con la preproducción. Fue muy interesante hacer el álbum en dos ocasiones: una en el estudio que tenemos en casa y otra directamente en Abbey Road. Siempre he tenido el hábito de trabajar con mi familia, en especial con mis hijos, con quienes he tenido muy buena relación. Me comunico con ellos a través de la música porque es una excelente forma de fortalecer los lazos. Igualmente, considero que es la mejor manera de acercarse a una audiencia más joven.

Invitó a varias leyendas a participar en el disco, entre ellas a Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music…
Conocí a Phil cuando hicimos Las leyendas de la guitarra, al lado de otros músicos. Fuimos a Cuba y tuvimos la oportunidad de trabajar con músicos cubanos. Allá conocí realmente el talento de Phil, porque estuvimos juntos más o menos diez días y nos convertimos en muy buenos amigos. En efecto, cuando escribí la canción “CandleLights” supe que quería a Phil para que tocara conmigo la guitarra, puesto que es la persona indicada por el estilo, la propiedad de la música y la canción. Esto mismo es aplicable para los demás guitarristas. Es el caso de “Rusty Lady”, donde mi amigo Robin Trower cumple un papel fundamental. Toda esta gente fue escogida porque la música los pedía a ellos.

Hablemos un poco de los procesos de composición. ¿Utiliza el piano o el bajo? ¿De qué depende?
Eso depende del tipo de canción, pero por lo general comienzo escribiendo en la cabeza, pienso directamente cuando estoy caminando, en un avión o en cualquier parte. Algunas veces las escribo en un cuaderno o en un papel, pero insisto en que depende del tipo de canción. Por ejemplo, “Rusty Lady” la terminé en la guitarra porque la canción lo requería, pero si es algo como “Reach For The Night”, que es más lírica, se trabaja más en el piano porque será lo que tocaré en los canales de sonido. Siempre depende de las ideas que tenga.

En el año 2004 se sometió a un trasplante de hígado que lo tuvo al borde de la muerte. Usted cuenta esta experiencia en el álbum…
Así es, en la segunda parte de “Hidden Cities”. La canción tiene dos momentos: uno fuerte o pesado, mientras que el otro es mucho más liviano o suave; simplemente es un paso entre una zona u otra, un valor u otro. Fue una experiencia iluminante que tuve cuando me encontraba inconsciente, pero pese a ello la recuerdo; es como cuando la gente tiene una experiencia del más allá y la describen como un sol que se levanta con todos sus colores. Eso fue exactamente lo que yo experimenté, una sensación vívida para una música; en ese momento pensé que lo tenía que anotar, así que lo grabé en la memoria y después lo escribí en mi cuaderno tan pronto como pude.

Una experiencia trascendental…
Sí, fue muy interesante porque es una experiencia universal que todas las cosas vivientes sienten cuando se van de un nivel a otro.

El año pasado se presentó Beware of Mr. Baker, un documental sobre el baterista Ginger Baker, en el cual usted aparece, además de Eric Clapton y otras leyendas del rock. También leí que en un principio usted había decidido no participar. ¿Por qué cambió de parecer?
A mí no me gusta mirar hacia atrás, y en el documental se habla de cosas que ocurrieron hace más de cuarenta años… Son temas del pasado. Realmente ya no me interesa revisar lo que vivimos en Cream, con Alexis Korner o en la Graham Bond porque he aprendido a ser una persona positiva y progresista, me gusta seguir adelante y no vivir del pasado. Y eso justamente le pasa a Ginger, está aferrado al pasado y solo vive y piensa en función del pasado. ¿Qué diferencia hace hoy cómo compuse “White Room” en función de lo que Ginger opine y yo sepa que es cierto? Me parece que eso no le hace bien a Ginger y, por el contrario, creo que es el momento para que él siga adelante.

¿Usted fue feliz en Cream?
Fui feliz, claro, pero no quiero y no tengo que revivir algunos de los momentos terribles por los que pasé. Fue una experiencia muy agradable y una época muy creativa, incluso para Eric y Ginger.

¿Quién lo convenció de aparecer en el documental Beware of Mr. Baker?
El director de la película se apareció una tarde en mi casa, sin avisar y sin ser invitado. Me dijo que sabía que yo no quería ser parte del proyecto, pero que necesitaba mostrarme un fragmento del documental. Accedí y me enseñó la primera escena, cuando Ginger le rompe la nariz con su bastón. Luego pensé: “Si este pobre muchacho tuvo que padecer a Ginger por meses, convivir con él y aguantar malos tratos, lo mínimo que debo hacer es darle una entrevista”.

¿Le gustó el documental?
No lo he visto y no lo voy a ver.

En 2013 entrevisté a Roger Daltrey con motivo de los 50 años de The Who. Le pregunté si había leído el libro Who I Am, de Pete Townshend, y me contestó que no, que no lo iba a leer. Lo que pasó hace 40 o 50 años se quedó allá.
Exacto, cada uno tiene sus propias memorias e ideas de lo que sucedió años atrás. Como lo he dicho, recuerdo a Cream con mucho cariño, una de las épocas maravillosas de mi vida. No quiero revivir los malos momentos, que los hubo al final, pero recuerdo mucho el inicio del grupo, cuando todo era agradable, una rica experiencia. Me considero una persona muy alegre y me encanta ser así, no quiero ser un viejo amargado.

Para mí es inevitable volver al pasado. No me perdonaría hablar con usted y no preguntarle sobre algunos aspectos importantes en su carrera. Por ejemplo, me gustaría saber qué recuerda de los días de la Graham Bond Organisation, al lado de Ginger Baker…
Yo tenía 19 años cuando inicié mi carrera tocando con Ginger en la banda de Alexis Korner. Era un excelente baterista y aprendí muchísimo de él. No fue nada complicado ponernos de acuerdo para tocar desde ese punto de vista. Sin embargo es importante dejar en claro que Ginger es una persona muy difícil y estoy seguro de que no soy el único que piensa así. Eric Clapton le tenía miedo.

¿Qué piensa del baterista John Bonham, de Led Zeppelin?
Yo trabajé con John una sola vez y me pareció muy difícil tocar con él. Fue un excelente músico, con un manejo de los tambores excepcional, pero era un poco rígido; había diferencias dentro del manejo del ritmo y el tiempo. Por eso me gustan los músicos latinos, los cubanos, por ejemplo, por esa aproximación al ritmo. Es más o menos lo que los músicos clásicos hacen con el ritmo, que está presente también en el jazz o en el rock. Ginger tenía lo del jazz en gran parte porque siempre quiso ser como Phil Seamen.

The Beatles fueron determinantes en cambiar la manera de componer rock and roll. ¿Cuál cree que es su mayor legado?
Estoy de acuerdo con lo que comenta de The Bea-tles, sobre todo los últimos discos. Me empezaron a gustar cuando hicieron Sgt. Pepper’s, porque ellos eran un poquito más contemporáneos; fui más amigo del estilo de The Kinks. Fue algo muy especial y un tiempo realmente importante.

Al igual que The Beatles, ¿Cream cambió el curso del rock con el disco debut del 66?
Creo que sí, pero me disculpo porque no quiero enfatizar en eso.

Pero fue algo determinante en la historia del rock. Y usted fue muy importante en ese proceso…
Estoy de acuerdo con usted. Cream es la única banda de los años sesenta que puede tocar con su formación original. Ni los Stones, ni Zeppelin, ni los Who, ni los Animals, ni los Yardbirds lo pueden hacer.

¿Una posible reunión de Cream dependería más de Ginger Baker que de usted y Eric Clapton?
Sí, señor, pero yo preferiría no hablar más sobre Ginger Baker y sus problemas.

Permítame una mirada más al pasado. Disculpe mi insistencia, pero tengo una duda con una canción que se llama “Theme from an Imaginary Western”. ¿Era un homenaje a la vida de una estrella de rock que vive de gira en gira?
Originalmente escribí la música para esa canción a mediados de los años sesenta y luego la quise usar para Cream, pero Eric y Ginger la rechazaron; entonces la incluí en mi primer álbum como solista.

¿Todavía le interesa la política, como en los años sesenta?
Sí, todo el tiempo me intereso en temas políticos debido a que mis padres fueron comunistas y en lugar de llevarme a una iglesia me llevaban a las reuniones del Partido Socialista. Es algo que siempre permanece conmigo y nunca lo voy a olvidar porque ha sido así desde que era joven. Es como pertenecer a la Iglesia católica: de pronto no sigues yendo a misa, pero eso lo conservas en los huesos. Yo soy anticapitalista, estoy absolutamente en contra de esa forma de ser.

El mundo no va por buen camino…
Creo que ha fallado todo. Debemos buscar una mejor forma para vivir y mantener vivo el planeta porque me temo que el capitalismo no considera ese tipo de cosas, puesto que solo se preocupa por las ganancias o beneficios y eso no funciona.

Al comienzo de nuestra conversación usted me mencionó la posible o muy segura independencia de Escocia. David Gilmour, Paul McCartney y otras celebridades inglesas se oponen a que esto suceda. Quieren a Escocia como parte del Reino Unido. ¿En qué va este proceso?
Pienso que Inglaterra ha tratado a Escocia como un país de segunda clase. Los ingleses han sido muy conocidos por formar parte de un país imperialista, ya que en una época tuvieron el imperio más grande del mundo. Los escoceses nunca hemos tenido el reconocimiento que merecemos. No sé qué va a pasar. Yo no vivo en Escocia, vivo en Londres, donde no puedo votar.

¿Tiene planes para presentar Silver Rails en vivo?
Tengo algunos planes, pero creo que en este momento estoy más que todo disfrutando de la vida, y lo quiero hacer así porque he trabajado muy fuerte, muchas giras, viajes y recorridos en varios países. Quiero tener un leve descanso, por ahora. Ahora discúlpeme, pero debo colgar. Fue un gusto hablar con usted. Envíele mis saludos a Andrew Oldham.

JACOBO CELNIK
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 46 - OCTUBRE 2016

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