Polémica por adopción gay en el Meta

Polémica por adopción gay en el Meta

La comunidad Lgbti, Bienestar Familiar y la academia la aplauden. La Iglesia la rechaza.

05 de noviembre 2015 , 07:16 p.m.

Cuando Yovana Patiño Molina tenía 6 años sintió un gusto especial por las niñas de su edad que, poco a poco, se fue consolidando hasta los 12 años cuando tomó la decisión que la ha acompañado toda la vida.

Esa determinación le permitió convertirse en la segunda madre de una adolescente de 14 años y de un joven de 26.

Ellos son hijos biológicos de su pareja y esa experiencia nunca les ha generado inconvenientes a los dos muchachos en su formación personal, profesional y sexual, dice Yovana.

Es más, ella reconoce que la única distancia que aún no ha podido romper totalmente es con su señora madre desde el día que le confesó su gusto por las mujeres.

Ella quiso contar su historia a Llano Sie7edías, tras la decisión de la Corte Constitucional que el miércoles aprobó la adopción de hijos no biológicos en parejas del mismo sexo, pues considera que es un fallo bastante acertado al buscar la igualdad de las personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero e Intersexuales (Lgbti), en la medida que algunos no pueden tener hijos biológicos.

En el mismo sentido se pronunció la psicóloga Rosa Deisy Zamudio González, docente investigadora de la Universidad Cooperativa, que desde hace seis años adelanta en Villavicencio una investigación con parejas homoparentales –parejas de hombres o de mujeres–. Mientras que la Iglesia se pronunció en contra de la decisión de la Corte Constitucional.

Yovana reconoce que su caso no fue complicado porque los muchachos ya estaban grandes. Hoy, “ellos me quieren mucho, el mayor tiene 30 años, es tecnólogo en administración de redes y está en Chile y la chica estudia lenguas extranjeras en la Universidad del Valle.Ser homosexual no viene con un manual y nadie se vuelve gay”, expresa Yovana.

Desde su perspectiva: “A a los seis años yo ya sabía que me gustaban las mujeres y en mi casa nunca hubo un modelo de una lesbiana o un transexual. No veo que los patrones de crianza de alguna u otra familia intervengan en el crecimiento de una niña o un niño porque los padres les inculcan valores a sus hijos, así como respeto, la religión que profese y les dicen que deben ser personas de bien, estudiar y trabajar”.

Yovana, que es la directora de proyectos de la Corporación Colombia Somos Todos y Todas, cuya sede está en la segunda etapa de La Esperanza, en Villavicencio, desde la cual lucha hace siete años por los derechos de los Lgbti.

Ella sostiene que no hay ninguna diferencia entre un hogar heterosexual y homoparental. Ambos son una pareja, ambos trabajan, estudian, producen, pagan impuestos, llevan a su casa el sustento, pueden educar bien a sus hijos. Las relaciones íntimas no las hacen frente a los hijos y dice que en su caso ni siquiera besa a su pareja delante de ellos.

Señala que la decisión de la Corte no significa que a partir de mañana las parejas homosexuales van a llegar a Bienestar Familiar y les van a dar en adopción a un niño. Antes tienen que hacer un estudio socioeconómico y un amplio seguimiento, como a las parejas heterosexuales, para poder adoptar.

Logro

La psicóloga Rosa Deisy Zamudio González, docente investigadora de la Universidad Cooperativa, afirmó que la decisión de la Corte Constitucional es un logro muy importante porque si los Lgbti “tienen los mismos deberes, también tienen los mismos derechos”.

Las parejas homoparentales tienen los mismos derechos de adoptar a un niño. “¿Qué es preferible ver a más niños en la calle mendigando o que sean adoptados por una pareja que les pueda brindar un hogar, alimentación, vestido, estudio…?”, se pregunta la experta.

Esta investigadora considera que no hay ninguna diferencia en la formación que les da una familia heterosexual a una homosexual a sus hijos, como lo ha comprobado en la investigación que hizo en Villavicencio, en los últimos seis años.

“Los niños –dice Zamudio– no se afectan psicológicamente porque la orientación sexual la decide la misma persona y desde que nace tiene una autonomía para decidir qué quiere ser”.

Esta investigadora tiene documentada la investigación que inició con dos parejas homoparentales, luego hizo un foro con 13 parejas y tiene un documental en el que demuestra cómo viven los hijos de las parejas homosexuales sin dificultad, porque se ejercen los mismos patrones de crianza.

La familia

Carlos Eduardo Quintero Rivera, sacerdote y vicario de Villavicencio, señaló que la Corte no decidió sobre si se aceptan o no las parejas de un mismo sexo.

El Vicario explicó que el Alto Tribunal se pronunció en un caso en el que relaciona el derecho de los niños a tener una familia y que se argumentó que ese derecho alberga y posibilita a las parejas del mismo sexo.

“La posición doctrinal no varía en el tema de reconocer a la familia como la relación de un hombre y una mujer. La iglesia quiere mantener ese principio de que la diferencia sirve para lograr esa complementariedad y que la ley natural es sobre la que se apoya la iglesia, la que habla de un hombre y una mujer que conforman una familia”, precisó.

Reiteró que para la iglesia no cabe el tema de que una familia homoparental (de un mismo sexo) como lo son ese tipo de familias, puedan brindar ese proceso de formación a los niños.

“Una familia heterosexual no garantiza el amor y la calidad de la formación, pero en el concepto de familia en donde hay una escuela de valores que es donde se crece y se perfila la identidad de género, es más fácil cuando se ocupan esos roles de hombre y mujer, de papá y de mamá.

“Lo que uno se pregunta de cara al futuro es por qué nosotros vamos a decidir qué tipo de familias les vamos a dar a los niños”, dijo.

Advirtió que es mejor lograr que el hogar sea esa escuela, ese escenario de amor y compromiso en donde el niño pueda crecer durante toda la vida y que finalmente sea una escuela de amor, de ese amor que pasa por la creación y el principio del matrimonio y la educación para la felicidad en su vida.

El Vicario puso como ejemplo un escrito de Tony Anatrella sobre la adopción de parejas homosexuales publicado en la revista Humanitas en el que aborda el tema desde el punto de vista antropológico y dice que en ese asunto “no está en juego lo religioso como algunos pretenden, sino lo antropológico en la medida en que la sociedad pero también el matrimonio y la filiación solo pueden apoyarse en un hecho objetivo: la diferencia sexual.

“Ciertas encuestas sociológicas han querido mostrar que los niños al vivir en un ambiente homosexual no presentan trastorno afectivo, social ni intelectual, pero sus parámetros están lejos de ser pertinentes y sus conclusiones sirven para justificar presuposiciones para probar ese estado de hecho”.

De su parte, el ICBF se manifestó respetuoso de las decisiones judiciales y advirtió que en tanto acatará y realizará todas las acciones pertinentes que haya determinado la corte en el fallo y que cuando se conozca la totalidad del mismo se harán los ajustes si es necesario dentro de los procesos.

“Esperamos ver todo el contenido del fallo para saber o no si es necesario hacer un ajuste en los lineamientos”. dijo Ana María Fergusson, Subdirectora de Protección del ICBF.

LLANO SIE7EDÍAS

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