Izquierda

Izquierda

El problema no fue que hayan sido de izquierda, sino que no tenían ni la menor idea de ser alcaldes.

notitle
05 de noviembre 2015 , 07:01 p.m.

Mírennos. Se supone que hoy somos un poquito menos fachos, se da como un hecho que estamos dispuestos a reemplazar los estereotipos vergonzosos por los retratos compasivos –mírennos: tan demócratas, tan primermundistas–, pero en la clasista Bogotá cumplimos trece días de celebrar como una clasificación al mundial de fútbol la expulsión de “la izquierda corrupta” de la administración de la ciudad. Siempre es una buena noticia que el poder cambie de manos. Ya era hora de que, luego de doce años de menospreciar los logros sociales de las alcaldías anteriores, estos líderes de la izquierda tuvieran que retirarse a hacerse la pregunta de cuáles son las demás preocupaciones de los bogotanos (el propio Petro ha reconocido, faltando dos meses para irse de la alcaldía, que gobernó de espaldas a la clase media), pero el resto es venganza.

“¡Recuperemos la ciudad! –escribió nosequién en nosedónde–, ¡fuera pobres que viven felices en el caos!”: puro clasismo, pura venganza.

Un fantasma como la Patasola ha estado recorriendo Colombia desde hace casi un siglo: el fantasma de una bestia con garras –el marxismo, el maoísmo, el castrismo, el chavismo: llene usted el espacio en blanco– que “si seguimos como vamos” va a acabar con esta democracia plagada de patrones. Por culpa de ese miedo, que ha sido también una vocación a cazar brujas, y estigmatizados por los delirios y las crueldades de las guerrillas, decenas de líderes de la izquierda fueron perseguidos hasta la esquina de su muerte, tres de sus candidatos a la presidencia fueron asesinados en campaña, 5.000 miembros de la Unión Patriótica fueron ejecutados, y, según las cifras de la ENS, aún en estos tiempos son asesinados dos sindicalistas mes por mes. Y sin embargo sigue siendo común escuchar, impune, la frase “es que aquí son blandos con la izquierda”.

Creo que los tres alcaldes pasados solo tuvieron en común –increíblemente: mírenlos– que una vez pertenecieron al mismo partido, que también fueron elegidos por electores indignados que se resistían a que un candidato francamente uribista se tomara la capital (“Aserejé, ja, dejé…”, bailaban, dichosos, en aquella tarima en 2011), y se encontraron la alcaldía en el camino destapado hacia sus verdaderas metas: y Garzón hizo chistes, y Moreno hizo males, y Petro hizo experimentos. Pero el problema no fue que hayan sido de izquierda, no, que de izquierda han sido los estupendos Carlos Gaviria, Antonio Navarro y Carlos Vicente de Roux, sino que no tenían ni la menor idea de ser alcaldes.

Y sacar a sombrerazos a “la izquierda corrupta”, como si al ‘carrusel de la contratación’ no se hubieran montado corruptos de todos los partidos, son puras ganas de descartar, puras ganas de ponerle adjetivos a lo que se teme.

He visto izquierdistas de todas las izquierdas: el que cree que no hay que corregir el país sino sepultar en la historia a sus élites, el que lamenta más la perestroika que la caída del Muro de Berlín mientras hace mercado en el Carulla de Rosales, el que como cualquier politiquero de cualquier partido chimbo se pierde en peleas mezquinas con sus copartidarios como si se llegara al poder en la cabeza, el que da la vida por sus ideas porque eso es lo que se hace acá en Colombia, el que casa peleas contra la gran conspiración del establecimiento –cómo llamar a “la política del amor” cuando se hace a la fuerza– porque nunca regresó del fanatismo. Pero sobre todo he visto al que, una vez nos sacudamos la excusa perversa de la guerra, seguirá siendo relevante: el que representa a los trabajadores, defiende a esta democracia de la farsa y se toma con humor esos artículos condescendientes sobre lo que debe aprender la izquierda de su esperada debacle.


Ricardo Silva Romero

www.ricardosilvaromero.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.