Los Rolling Stones en Bogotá, el fin de una larga espera

Los Rolling Stones en Bogotá, el fin de una larga espera

Ya era hora de que nos calmaran años de frustración a los fanáticos. Relato de un aficionado.

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05 de noviembre 2015 , 01:59 p.m.

Ya era hora de que nos calmaran años de frustración a los fanáticos. Ahora, tenemos derecho a no hablar de nada más el resto del año.

Era una noche cualquiera. Los Rolling Stones tocaban en Hyde Park, en Londres. Mientras tanto, en Colombia, un esposo y una esposa, armados solo con unas cervezas y la cuenta de Twitter de ‘Sus satánicas majestades’, esperaban que se trinara la canción que estaban tocando en ese instante para, de inmediato, ponerla en el equipo de sonido y tronarla a grito herido.

Luego, faltaba más, disfrutar de un sorbo de cerveza, cerrar los ojos y sentirse al menos un poquito más cerca del 'setlist', los 'riffs' enloquecidos de Keith, la eficiente batería de Charlie, el virtuosismo de Ronnie y la voz eterna de Mick.

Sí, suena deprimente. Pero es real. Yo lo hice hace algunos años. Y no fue una vez, sino varias gracias al eficiente ‘tuiterazo’ que suele hacer el CM de los Rolling Stones de sus presentaciones en vivo. Tanto, que aún siento cariño por 'hashtags' como #Charliesgoodtonight, #Shodoobe (por la canción Shattered) o #Ronniebegood.

Claro, también alguna vez se pudo sacar pecho haciendo ‘tuiterazo’ de un concierto por televisión. Como el 15 de diciembre de 2012, cuando Directv presentó uno, en directo y en exclusiva, si se pagaba vía PPV. Entonces se repetía el ritual de cervezas, nostalgia y cantos a grito herido. Pero también se repetía la frustración. Ese… ¿será que algún día?

Hoy, todo eso queda atrás. Hoy, cuando los Rolling Stones anunciaron oficialmente que el 10 de marzo estarán en el estadio El Campín, todos esos recuerdos un tanto bochornosos, se convierten en dulce nostalgia. En una especie de ‘penitencia necesaria’.

Porque ese tipo de comportamientos, o el de empezar un ahorro para “verlos en Argentina o España” y matarlo a los pocos días de iniciado por culpa de una inaplazable urgencia terrenal, son una especie de ‘pago moral adelantado’ por estos años de paciente espera.

Claro, quienes ya pasamos los 30 sabíamos que el mito más fuerte en nuestras vidas era que no había la mínima posibilidad de que los Rolling Stones pisaran Colombia. Y hasta teníamos claras las tres razones que lo soportaban:

- Son carísimos.
- No tenemos un escenario que soporte la parafernalia que cargan.
- Y la más dolorosa y ofensiva: no hay público para ellos.

Claro, siempre surgía un héroe que hacía el anuncio imposible. El primero que recuerdo haber visto, en una revista de farándula, fue en un diciembre por allá en el 88 o 89. Era una línea de tiempo de los conciertos del año siguiente. Y ahí estaban ellos. La foto era de la portada del álbum ‘Between the buttons’. Nada sucedió. Las ilusiones murieron tan rápido como nacieron.

Y así, se vivía en una montaña rusa que terminaba siempre en un doloroso golpe. Desde esos ya lejanos y utópicos anuncios, hasta ese día en el que casi destapamos champaña cuando el alcalde de Medellín, Anibal Gaviria, ‘confirmó’ que estarían en la capital de Antioquia. Por eso, el trino de Gustavo Petro fue tomado con beneficio de inventario. Lo lamento, señor Alcalde, ya antes nos habían roto el corazón.

Aunque hay que reconocer que esta vez hicimos un acto de fe porque los rumores eran muy fuertes y ya había fechas más o menos claras en Argentina. Y si hay concierto en Argentina, habría concierto en Colombia. Por lo menos esa era la ‘verdad’ que teníamos en mente. Y los hechos la confirmaron, de cierta forma.

Hoy jueves 5 de noviembre terminó el viacrucis. Y lo más bello es que Bogotá continúa en un ciclo de ensueño para quienes amamos el rock clásico. Porque los Stones son la cereza del pastel. Podemos decir que hemos visto a casi todas las leyendas vivas. Eso, hace más de 20 años, era utópico. Un chiste.

Ahora, tenemos el derecho a gritar, a no hablar de otro tema diferente el resto del año y, claro, a especular: ¿abrirán con Jumpin' Jack Flash o con Start me up? ¿Mantendrán Satisfaction al cierre? ¿Vienen con Mick Taylor y Bill Wyman? (si es así tendremos el privilegio de ver en vivo a TODOS los Stones vivos sobre la faz de la Tierra).  ¿Cuáles serán los temas que pondrán a votación para tocar en su segmento ‘by request’?

Claro, aterrizaremos muy pronto, pero no será tan fuerte el impacto. ¿Los precios de la boleta? Algo se nos ocurrirá. ¿Cómo la compraremos? Algo planearemos, porque sería el colmo limitar este pequeño momento de éxtasis pensando en el ‘vil metal’. Ya mañana o pasado mañana nos preocuparemos (y mucho) por eso.

Por ahora, disfrutaré del anuncio tan esperado y de una pequeña ‘recompensa personal’ por los años de espera y frustración. ¿O será muy cursi contar que es alucinante que justo el día en que cumples 10 años de casado te anuncian que el 10 de marzo cumplirás ese sueño que tú y tu esposa siempre han soñado vivir juntos ? Así será y allá nos vemos, queridos Rolling Stones.

RAFAEL QUINTERO CERÓN
ELTIEMPO.COM

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