Los megacolegios que cambian vidas

Los megacolegios que cambian vidas

En 4 años se construirá el 60 % del déficit de aulas requeridas en toda Colombia para jornada única.

notitle
04 de noviembre 2015 , 10:31 p. m.

En la comuna 60 de la ciudad de Medellín, donde está ubicado el corregimiento de San Cristóbal, se erige una imponente estructura de cemento parcialmente escondida entre los árboles. Es imposible no notarla por su gran tamaño, pero, sobre todo, porque su arquitectura no tiene nada que ver con los edificios viejos y las casas humildes que la rodean.

Para llegar a esta zona, en la montaña, se puede subir por tierra; sin embargo, la mayoría de las personas asciende por el Metrocable, cuyo pasaje oscila entre 1.750 y 3.350 pesos, que es lo que pueden costear. (Además: Dos semanas hablando puro inglés)

En góndolas que cuelgan del cable aéreo y salen de la estación de San Javier, los pasajeros atraviesan las comunas para llegar a su destino, en lo más alto del cerro. Desde el aire se pueden apreciar cientos de casas construidas con ladrillos huecos sin pintar y cubiertas con techos de lata.

Contraste

Pero todo cambia cuando se llega a la estación del Metrocable. Basta caminar un par de cuadras para ver la imponente construcción que de inmediato llama la atención de la gente: un megacolegio que beneficiará a 2.100 niños, niñas y jóvenes de este corregimiento. 

A partir de enero del 2016, estudiantes de grado cero hasta once podrán estudiar en las instalaciones de Lusitania Paz de Colombia, un colegio oficial que nada tiene que envidiarles a los mejores colegios privados del país. (Lea también: Las pruebas Saber mejoraron gracias al uso de la tecnología)

El edificio está compuesto por áreas circulares que permiten el fácil desplazamiento por rampas (ideales para discapacitados) y superficies destinadas a la recreación y el deporte, las cuales están conectadas a una estructura rectangular que contiene las 22 aulas (cada una para 40 niños), con ascensor, y que se disfraza con una fachada que, más que un frente, parece una obra de arte de inmensa proporción. Para los que no pueden verla con sus propios ojos, será difícil imaginarse una edificación de este calibre en una ubicación tan precaria.

No más niños en la calle

El megacolegio está dotado con todo lo que se necesita para implementar la jornada única: aulas amplias, laboratorio, cafetería, baterías sanitarias y conectividad a internet.

Gracias a esto, los estudiantes podrán recibir más horas de clase, en lugar de perder el tiempo en la calle, expuestos al riesgo, o en la casa viendo televisión o durmiendo la tarde entera.

Para los padres de estos niños y jóvenes, quienes deben trabajar durante largas jornadas sin poder supervisar a sus hijos en la mayor parte del día, será un alivio saber que ellos estarán seguros y aprendiendo, al mismo tiempo.

La inauguración

Durante el evento, que tuvo lugar el pasado 30 de octubre en las instalaciones del Lusitania Paz de Colombia, se sintió la emoción de los asistentes, entre ellos varios niños con la camiseta del ‘colegio 10’ puesta, quienes prepararon una coreografía en honor de su nuevo colegio para recibir al presidente Juan Manuel Santos, al presidente de Perú, Ollanta Humala; a la ministra de Educación, Gina Parody, y al alcalde de la ciudad, Aníbal Gaviria.

El presidente Humala resaltó los esfuerzos realizados en materia de educación por parte del Gobierno Nacional, y particularmente de la Alcaldía de Medellín, pues destinó a este proyecto más de 18 mil millones de pesos. El Ministerio de Educación Nacional aportó otros 4.331 millones.

“En este colegio, la comunidad tendrá un lugar para construir una sociedad más igualitaria, con mejores oportunidades para todos, un lugar de orgullo y de apropiación”, expresó el alcalde Gaviria.

La población que se verá beneficiada corresponde especialmente a las unidades residenciales de los barrios Cantares, La Aurora, Las Flores, Lusitania, Portón de Occidente, Pedregal Bajo y Renaceres, pertenecientes a estratos uno, dos y tres.

El reto es grande

Megaestructuras de este tipo hacen parte de la apuesta del Gobierno por hacer de Colombia el país más educado. No obstante, habrá que aunar esfuerzos por parte de todos los sectores para lograr la meta.

Así lo reconoció el secretario de Educación de Itagüí, Guillermo León Restrepo, quien afirmó que aunque ha habido logros, como la inversión de 75.000 millones de pesos para la construcción, remodelación y mantenimiento de siete megacolegios del municipio, el déficit de aulas aún es evidente para el tema de jornada única, pues algunas de las intervenciones realizadas no cupieron en el marco de la misma.

Alrededor de $ 25.000 millones adicionales, facilitados por el Ministerio de Educación, se invirtieron en la ampliación de otros dos colegios, el Orestes Sindicce y el Felipe Restrepo. Las aulas construidas les han cambiado la cara a los colegios y a los estudiantes. Se les nota que ir a estudiar les motiva: “Ya era hora de que nos cambiaran las instalaciones”.

De unas aulas pequeñas con poca ventilación, los estudiantes itagüicenses pasaron a ocupar grandes salones, lo suficientemente iluminados y frescos. Ahora pueden concentrarse en clase con más facilidad, sin soportar el calor del mediodía.

Los baños de ambas instituciones, que fueron diseñados para ahorrar agua, parecen “de centro comercial y hasta tienen ducha”, dice una profesora.

Otro elemento innovador es que todas las aulas están conectadas a internet. Aún no tienen sala de cómputo, pero sí cuentan con una ‘maleta interactiva’, que les permite rotar unos 20 computadores.

John Jairo Hernández, rector del Orestes Sindicce, siente que el futuro de sus estudiantes es esperanzador.
“El impacto que les han generado estos nuevos espacios es el impacto que tendrán en los resultados de las pruebas Saber”, dijo.

Colegios funcionales

Para lograr una rápida y efectiva implementación de una primera fase de construcción que permita llegar a todos los municipios, el Ministerio de Educación Nacional ha estudiado modelos de otros países, como es el caso de las Escuelas del Nuevo Milenio del Gobierno de Ecuador.

Este modelo ha sido ejecutado a través de la integración de escuelas unidocentes en un menor número de sedes, mucho más grandes y mejor dotadas, que han permitido mejorar la calidad de la educación y las condiciones de estudiantes que no contaban con los recursos suficientes para acceder a un colegio de calidad.

Hoy el Gobierno Nacional pretende repetir parte de la estructura de este modelo para construir colegios funcionales en el corto plazo.

El objetivo del Plan Nacional de Infraestructura Educativa es hacer en cuatro años lo que se haría en 80 años, atender el 60 por ciento del déficit de aulas para jornada única, con la construcción de 31.000 salones que equivalen a 1.500 colegios.

Se busca que en cada municipio de Colombia haya por lo menos un ‘colegio 10’.

EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.