'Necesitamos aprender de las ballenas a comportarnos': Roger Payne

'Necesitamos aprender de las ballenas a comportarnos': Roger Payne

El ecologista estará la próxima semana en Bogotá en la muestra de cine ambiental Planet On.

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04 de noviembre 2015 , 09:08 p.m.

Han pasado casi 50 años desde que Roger Payne, en medio de un barco en Bermuda, escuchó por primera vez el canto de una ballena jorobada. Un hecho que se convertiría en un hito para el estudio de los mamíferos marinos y una revelación musical para la industria del entretenimiento.

Como un misterio aún sin resolver, el reconocido ecologista confiesa que aún no están muy seguros de la función de estos sonidos, que en otro tiempo antes de que llegara la contaminación por ruido de las grandes embarcaciones les permitía a las ballenas comunicarse de un lado a otro del océano.

Payne respondió a algunas preguntas de EL TIEMPO sobre el estado actual de la caza de estos mamíferos marinos y de los estudios que viene realizando en el cono sur de nuestro continente, a propósito de su participación en la muestra de cine ambiental Planet On, que tendrá lugar en Bogotá la próxima semana.

Desde la moratoria de los años 80 a la caza de ballenas, ¿cómo se ha comportado esta práctica?

La moratoria se aprobó en 1983, pero no tuvo efecto hasta 1986. Esto significa que apenas estamos a 30 años de esta prohibición. Durante este tiempo las naciones balleneras, como Islandia y Noruega, han matado cientos de ballenas. Pero Japón ha matado cientos de ballenas Minke (Rorcual aliblanco, conocido como la ballena barbada), cachalotes y ballenas de aleta, mientras pretende que lo está haciendo por la ciencia, con la intención de estudiarlas.

Esto es una mentira que fue desenmascarada delante del mundo entero en la Corte Internacional de Justicia en La Haya cuando la corte le ordenó que debería suspender su programa de caza científica, porque este no es lo que Japón intenta comprobar que es. Sin embargo, Japón fue desafiante y aunque paró su programa por un año, prometió modificar el programa para empezar a cazar de nuevo.

Japón también ha matado marsopas para fines de alimentación con la completamente falsa premisa de que estas se comen todos los animales de los que dependen los pescadores. No hay evidencia de que esto sea verdad y sí hay sólida demostración de que es la sobrepesca de los humanos lo que ha causado la más grande reducción de pesca. De hecho, en algunos casos las ballenas benefician a los pescadores alimentándose de ciertas especies que de otra manera acabarían con los peces que los humanos prefieren.

¿Qué opina de la obstinación de Japón de mantener esta práctica con fines científicos? ¿Esta modalidad qué les permite?

En el 2008 escribí una conferencia que un amigo argentino tradujo. Este es el fragmento donde explico el problema: “La llamada cacería ‘científica’ es un ardid mucho mejor que la simple objeción dentro de los noventa días a las decisiones que no te gustan.

Haciéndose pasar por científicos, los balleneros pueden matar especies protegidas, incluyendo las especies más ‘críticamente en peligro’, como las ballenas francas y las azules, o las meramente ‘en peligro’, como las ballenas de aleta, las sei, las jorobadas y los cachalotes. Los balleneros también pueden ignorar temporadas de veda, restricciones de tamaños mínimos y prohibiciones de matar madres y crías. Pueden usar cualquier método para matarlas, incluso aquellos prohibidos porque es muy probable que sean devastadores para las reservas balleneras o que han sido declarados ilegales por inhumanos.

Un ejemplo de esta última categoría es el siguiente: la principal especie que caza Japón en la actualidad es la ballena minke, una de las dos especies más pequeñas de ballena barbada. Disparar un arpón explosivo (el arma utilizada durante años para matar las especies más grandes) sobre una ballena tan pequeña arruina parte de la carne, lo que reduce las ganancias de los balleneros.

Sin embargo, como las pistolas de arpones están montadas muy por encima del agua en la proa de los barcos, los ‘balleneros científicos’ japoneses pudieron inventar una nueva manera de matarlas: les disparan más hacia atrás sobre sus cuerpos con arpones no explosivos, y luego las elevan hasta que casi todo su cuerpo queda en el aire, suspendido de las rebarbas del arpón, que lo atraviesa.

Utilizan este método espantosamente cruel porque a pesar de que la ballena se retuerce desesperada y golpea con la cola mientras está suspendida, la cabeza queda bajo el agua y finalmente se ahoga. Pero, dado que las ballenas están exquisitamente adaptadas para mantener la respiración por largos períodos, pasan muchos minutos hasta que llega la muerte para terminar lo que debe ser un sufrimiento horroroso.

¿Cómo ha afectado a las ballenas la contaminación por plástico en los océanos?

Las bolsas plásticas son conocidas por ser responsables de la muerte de orcas, porque cubren las superficies de absorción de sus estómagos e intestinos de tal manera que los animales son incapaces de llevar los nutrientes en su sangre y por ende padecen de hambre hasta morir.

¿Qué otros contaminantes del mar los afectan? Se habla del cromo.

No estamos seguros de los problemas que podría causar el cromo en las ballenas, pero en los humanos el carbono hexavalente es conocido por ser una gran cancerígeno.

¿Cuál es el principal factor que incrementa la extinción de estos grandes mamíferos marinos?

En el presente pienso que el problema más grande es probablemente la contaminación. Otra gran amenaza es el enredo con las redes de pesca y las líneas que usan las trampas para peces y cangrejos.

Cuéntenos de su investigación en América Latina. ¿Qué han descubierto en el Cono Sur del continente?

Nosotros estamos siguiendo cerca de 200 ballenas francas australes. Sabemos las edades y los sexos de muchas de ellas. En el caso de las hembras, nosotros las vemos año tras año y sabemos cómo envejecen y no solo cuando tienen sus primeras crías, sino también cuántas tienen a lo largo de sus vidas. También sabemos cuál es el sexo de muchas ballenas, así como quiénes salen y a quiénes evitan. Hemos aprendido sobre su comportamiento social: cuándo llegan al área y cuándo salen, cuánto tiempo se quedan en la península de Valdés, cuán rápido crecen y qué hacen mientras están en esta área.

¿Qué ha logrado descubrirse sobre la función del canto de las ballenas?

No estamos seguros de cuál es la función de la canción de las ballenas. Hay varias teorías. Lo que sí sabemos es que los machos son las que cantan. Yo sospecho que las canciones son probablemente cantadas con el mismo propósito del canto de los pájaros: como amenaza del cantante hacia otros machos y también como una forma de atraer a las hembras.

Ya van a ser 50 años desde que escuchó el canto de las ballenas jorobadas. ¿Cómo recuerda ese primer momento?

Yo estaba en el salón de máquinas de un barco en Bermudas y sonaba un ruidoso generador de electricidad. Un ingeniero, que recientemente había conocido, Frank Watlington, me puso unos audífonos en mi cabeza y puso una grabación de sonidos de ballena jorobada. A pesar del sonido de ese ruidoso generador, quedé atónito por la belleza y la complejidad de los sonidos que él grabó. Jamás había escuchado sonidos de otros animales que me inspiraran tanto y me di cuenta de que ahí está la clave para enamorarse de las ballenas.

¿Qué podríamos aprender nosotros los humanos de las ballenas?

Siempre he creído que hay dos grandes lecciones. La primera es que las ballenas son tan poderosas y gigantes que podrían destruirnos con un solo coletazo; sin embargo, ellas siempre nos saludan en paz.

Ellas, como nosotros, tienen grandes cerebros, pero ellas lo usan para encontrar comida para cada una y no para armar guerras. Nosotros lo usamos para ganar peleas y destruir a otros miembros de nuestra propia especie. Nosotros también usamos nuestro cerebro para reducir la habitabilidad del planeta Tierra.

Las ballenas han estado por mucho más tiempo en la Tierra que nosotros, pero no usan sus grandes cerebros en este tipo de cosas tan negativas como en las que nosotros usamos el nuestro. Necesitamos aprender de las ballenas cómo comportarnos en el mundo.

Reconocidos ambientalistas, en la muestra de cine en Bogotá

Roger Payne será uno de los participantes de la muestra de cine ambiental Planet On, que tendrá lugar del 11 al 13 de noviembre en la Universidad de los Andes. Durante este evento se presentará el documental ‘Jane & Payne’, que coproduce con la reconocida primatóloga Jane Goodall.

En este documento se observa a los investigadores en la Patagonia argentina para conocer el campamento de observación de ballenas que creó Payne allá. En medio de la naturaleza extrema, los dos científicos conviven y dialogan sobre problemas que afectan al planeta.

Esta es la segunda edición de la muestra ambiental, que busca promover la conservación, protección y respeto por los recursos naturales que hoy están seriamente amenazados en el planeta. Los asistentes podrán disfrutar cinco destacados documentales: ‘The Cove’, del director Louie Psihoyos, ganador del Óscar como ‘Mejor Documental’ en 2009; ‘Racing extinction’, del mismo director; ‘Blackfish’, dirigido por Gabriela Cowperthwaite; ‘Blood Lions’, de Bruce Young y Nick Chevallier, y Jane & Payne, del director Boy Olmi.
Inscríbase en las páginas web www.planetOn.co o www.uniandes.edu.co

Laura Betancur Alarcón
Redactora de Medioambiente
Escríbanos a laubet“@eltiempo.com

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