Rebeldía y estética fotográfica de 'El 9'

Rebeldía y estética fotográfica de 'El 9'

Imágenes de violencia y belleza de Antioquia hacen parte del libro 'El 9, Albeiro Lopera'.

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04 de noviembre 2015 , 10:58 a.m.

Los homenajes a la vida y obra del reportero gráfico Albeiro Lopera, que murió en febrero pasado, a causa de una condición hepática, continúan.

La editorial Tragaluz presentó el libro el 9, Albeiro Lopera que recoge parte de las imágenes que por décadas capturó en el departamento y la ciudad.

En cuatro capítulos es narrada la historia de un fotoperiodista y actor de cine que no se formó en una universidad, pero que rápidamente pasó de ser mensajero de un local en el Centro, a reportero del tradicional periódico local, El Mundo.

Y gracias a su excelente manejo estético y temático se convirtió en el primer fotoperiodista en Medellín de la agencia internacional de noticias Reuters.

En la publicación se desarrollan historias de sus inicios en el barrio Pérez, de Bello, y su relación con la violencia del narcotráfico en los años 80.

Otra parte del texto cuenta su experiencia de protagonista de los movimientos alternativos de los años 90, y cómo hizo parte de una generación que quería contar a Medellín a través de las historias de la calle, y de su participación en películas nacionales.

Igualmente, están los primeros encuentros con la fotografía y los años de la guerra y de cómo se enfrentaba a la muerte.

La curaduría gráfica de la publicación estuvo a cargo del fotógrafo Stephen Ferry, reportero de guerra que conoce de cerca el conflicto interno nacional y que en el 2013 publicó el libro Violentología: un manual del conflicto colombiano.

El contenido escrito es un perfil redactado por el cronista Alfonso Buitrago, amigo de Lopera que desarrolló con él varios temas publicados en el periódico Universo Centro.

En las fotografías de ‘el 9’ se develan las dinámicas y barbaries del conflicto armado en Antioquia y Choco, un registro que sirvió para revelar, ante diferentes ciudades del mundo, las violaciones a los Derechos Humanos que cometían los grupos armados contra la sociedad civil.

Además, se puede apreciar la visión estética y particular que imprimía en los retratos de los hechos noticiosos o de las diversas situaciones cotidianas de las calles de la ciudad.

“No se puede desligar la fotografía de Albeiro y su mirada u opción por el Punk, la rebeldía y los sectores marginados.

Así como su posición en contra de la guerra, desafiante en muchos casos con los combatientes”, dijo Buitrago.

En la Casa Teatro El Poblado se encuentran exhibidas 21 fotografías.

Algo que se evidencia en el libro elaborado en dos momentos que marcaron el lineamiento temático y las emociones del grupo que trabajó en el proceso.

En el primer momento el editor gráfico, el escritor del texto y Pilar Gutiérrez, directora de Tragaluz, trabajaron junto a Lopera en la selección de los temas y las fotografías.

Según la directora de la editorial, se hizo todo lo posible para que tuviera el libro en sus manos, pero no alcanzaron.

Días antes de morir vio la carátula del libro y celebró porque ya era una realidad. Fue muy bonito trabajar con él. Vino unas tres veces a Tragaluz e insistió que era como un sueño. De alguna manera sabía que no iba a alcanzar a ver el desenlace”, añadió.

El otro momento del proceso fue posterior al fallecimiento de ‘El 9’, un hecho que engrandeció su trabajo y puso en perspectiva su vida y obra.

Para Buitrago, esto es algo lamentable, no solo porque pasó lo inminente y perdió un gran amigo, sino porque el reconocimiento debió ser en vida. “Así reconstruí la historia de dos albeiros: la que él me contó y la que relataron sus familiares, colegas y amigos más cercanos”, dijo.

Toda su vida hizo parte del movimiento Punk de la ciudad. Salió de un barrio popular que sufrió la violencia del conflicto a manos del narcotráfico y encarnaba en sí mismo muchas de esas situaciones que marcan la historia reciente del país.

Apasionado por su oficio, recorría las calles de la ciudad con cámara en mano buscando historias y capturando lo que pensaba de la sociedad a través de los momentos cotidianos.

“Era un ser de una gran fortaleza y generosidad. Sirvió de contacto a gran cantidad de periodistas y reporteros nacionales e internacionales que por medio de él pudieron conocer nuestra realidad para informarla en sus medios de comunicación”, comentó Buitrago.

Su enfermedad lo debilitó en varios momentos, pero también le dio fortaleza y capacidad de estar cerca de la muerte, y tener empatía con las personas que sufren.

MEDELLÍN

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