¿Mintieron a la Alcaldía dueños de local que explotó en Teusaquillo?

¿Mintieron a la Alcaldía dueños de local que explotó en Teusaquillo?

Dijeron que ahí funcionaba oficina del laboratorio, pero siniestro habría sido por óxido de etileno.

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03 de noviembre 2015 , 08:17 p.m.

Los propietarios del laboratorio Opharm Limitada tendrán que dar muchas explicaciones ante las autoridades en torno a la explosión, el pasado lunes, de su sede principal, en el barrio San Luis (localidad de Teusaquillo), que dejó 27 personas heridas y millonarios daños materiales.

EL TIEMPO estableció que, hace tan solo una semana, sus dueños le aseguraron a una funcionaria de la alcaldía local, que fue a atender las quejas de la comunidad, que allí tan solo funcionaban las oficinas del laboratorio. Cuando la funcionaria preguntó por la presencia de cajas con material sospechoso, le insistieron en que se trataba de material de archivo. (Lea: Las fallas que destapa la fuerte explosión en Bogotá)

“Es claro que le dieron una información que no corresponde a la realidad”, le dijo a EL TIEMPO José Cuesta Novoa, subsecretario de asuntos locales de la Secretaría de Gobierno de Bogotá y así consta en un acta de visita.

Según el funcionario, si los dueños del local hubieran manifestado que allí fabricaban productos oftalmológicos –como lo evidencian registros sanitarios del Invima, revelados por EL TIEMPO– , de inmediato se habría iniciado un proceso de clausura. (Además: Laboratorio que explotó en Bogotá tenía permisos del Invima)

“El uso del suelo de esta zona no permite este tipo de fábricas en zonas residenciales”, explicó Cuesta.

Lo que la comunidad no ha podido entender es cómo ninguna autoridad se percató de la presencia de esa fábrica si el propio dueño, Manuel David Cañón Alvarado, le admitió este martes a la alcaldía local que venían trabajando de forma continua hace 29 años.

“No podemos allanar establecimientos que no están abiertos al público, y ellos solo dieron ingreso al segundo piso”, explicó Novoa.

También reveló que el dueño del laboratorio estaba citado este jueves a la alcaldía de Teusaquillo para que explicara las obras que adelantaba en una casa contigua sin autorización y los olores de los que se quejaban los vecinos.

Multa y póliza

De hecho, el inicio de las obras sin permiso le generó una multa al laboratorio por 9'445.000 pesos. Al respecto, Cañón, el dueño del laboratorio, le aseguró ayer a la alcaldía de Teusaquillo que habían comprado unas bodegas en la avenida de las Américas para seguir produciendo cerca de 20 productos que piensan exportar. Sin embargo, el empresario manifestó que tuvo que poner en venta las bodegas porque solo podía construir un 20 por ciento del área adquirida y allí no cabía la planta.

Y aunque la aseguradora del laboratorio no quiso revelarle a la comunidad el monto de la póliza de responsabilidad civil que tiene el laboratorio –argumentando que esas preguntas no se hacían en público–, la alcaldía estableció que es de 300 millones de pesos, lo que generó descontento entre los familiares de los heridos y de los dueños de las edificaciones afectadas por la explosión.

Sin embargo, documentos de Opharm señalan que tiene activos por 2.000 millones de pesos y Cañón ha admitido que, en tres años, planeaba inyectarle a su nueva plante cerca de 16.000 millones de pesos.

¿Falla del Invima?

Su labor como fabricante y comercializador de productos y mediamentos oftalmológicos la sustenta en registros sanitarios expedidos por el Invima y revelados por este diario. Allí se anota que “el laboratorio fabricante Opharm Limitada, con domicilio en la calle 58 n.° 21-34 de Bogotá D. C., cuenta con las áreas para la fabricación del medicamento con el principio activo en la forma farmacéutica solicitada”.

Esa revelación suscitó una reacción de la alcaldía que pidió una audiencia inmediata con el Invima (hoy a las 10 a. m.), para establecer por qué se expidieron dichos registros sanitarios, en contravía con el uso del suelo y poniendo en riesgo a los residentes de la zona.

EL TIEMPO buscó respuesta en el Invima, pero todavía no la ha obtenido. También se comunicó con Érika Cañón, hija de los dueños del laboratorio y miembro de su junta directiva, pero dijo que por ahora no se van a pronunciar.

Y aunque habló de la existencia de un comunicado, no fue posible ubicarlo.

Lo que sí se estableció es que los dueños del local le pidieron a la Fiscalía que se estableciera si la explosión tenía conexión con las amenazas que, dicen, han recibido. Sin embargo, el CTI ya descartó que el siniestro lo hubiera desencadenado un atentado por una posible extorsión.

La gran pregunta que surge es: ¿cuántos establecimientos como este funcionan hoy al lado de residencias y colegios?

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u.investigativa@eltiempo.com

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