Voto de opinión y sin torcidos

Voto de opinión y sin torcidos

El pueblo colombiano está pidiendo honestidad, perdón, equidad y preparación para gobernar.

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03 de noviembre 2015 , 07:17 p.m.

Es un hecho, en Colombia ganó el voto de opinión. Estaba segura de que así sería, y lo dije en mi columna del 27 de julio: “En Antioquia y en Colombia esta vez ganará el voto de opinión. Episodios tristes como el de Liliana Rendón nos están llevando cada vez más a ello”. No quiere decir que tenga dotes de adivina (más de uno pensaba igual que yo), es simplemente olfato de periodista que observa, camina, pregunta y le gusta meterse en el tumulto para sentir a la gente. En Medellín, mi ciudad, en los volanteos por las calles, que hicieron famosa esta contienda, los conductores, los privados, los públicos manifestaban una gran apatía hacia la política tradicional: “No creo en nadie, no voy a votar”, decían; y algunos agregaban: “Si me decido, lo hago por Federico a la alcaldía, que va independiente y es honesto”. Y así fue. En 10 ciudades capitales de Colombia ganaron candidatos que se inscribieron por firmas: Bogotá, Cali, Medellín, Cartagena, Santa Marta, Bucaramanga, Villavicencio, Yopal, Pasto y San Andrés.

Pero el análisis va más allá del voto de opinión: no basta con estar alejados de los partidos tradicionales para ganar unas elecciones en este momento en Colombia. Hay que ser de palabra y poner los intereses comunes por encima de los propios. En Antioquia se habla de dos grandes perdedores, Álvaro Uribe y Sergio Fajardo. ¿Qué pasó con los dos? Ambos cometieron el error de acudir a las viejas mañas: Uribe se le torció a Liliana Rendón e incumplió su palabra, y Fajardo le hizo el guiño a Federico Restrepo para que se le torciera a Federico Gutiérrez. Se les volteó la torta, y además se les quemó. Hay que andar derechito, señores, la astucia no siempre es buena consejera. Es mejor respetar al otro y cumplir; siempre, como enseña la ética más elemental. Además, ¿cuál astucia o cuál inteligencia si no se tiene la capacidad de sentir a la gente, lo que ella pide y quiere y necesita? Mejor dicho, hay que escuchar la voz del pueblo, que es la voz de Dios.

¿Y qué está pidiendo el pueblo colombiano? No más clientelismo, no más corrupción, honestidad, lenguaje conciliador, perdón, equidad y preparación para gobernar. Y este llamado va para los partidos de todos los matices. A la izquierda, con el Polo, se le cobraron su soberbia y su ineptitud. Eso quiere decir que en un posconflicto los colombianos no vamos a comer cuento: si hay un partido nuevo que los represente, se le exigirán rectitud, buena fe y personajes renovados y preparados. Los colombianos no votaremos por quienes destilan deseos de venganza.

En el posconflicto Colombia necesitará derechas, izquierdas, pero, sobre todo, democracia social y candidatos sin doble lectura, con el alma limpia y el corazón grande. La opinión pública no se va a dejar meter el dedo en la boca. Si en las Farc hay ánimo de venganza y no se deponen las armas con humildad y ganas de que Colombia salga adelante, no tendrán futuro como partido y en cambio se armarán alianzas fuertes para hacerles contrapeso. Lo mismo si no hay juicios justos para soldados y policías que se equivocaron en sus actuaciones. El triunfo de Vargas Lleras, indiscutible, merece un análisis distinto del que han hecho algunos que consideran que utilizó su poder para ganar electores. Yo creo, más bien, que la opinión pública está haciendo sus cálculos. En Colombia no queremos que nos pase lo que a Venezuela, pero tampoco queremos a los mismos haciendo trampas y entregando el país a los grandes grupos económicos, propios y extranjeros. En Colombia queremos más hombres y mujeres que lleguen al poder con el corazón limpio y la mira en lo social.

El país necesita para estos cuatro años mujeres que por fin aprendan a ser autónomas en lo personal y en lo político, que no entreguen su caudal al mejor postor, que sepan que solas también pueden, que los electores premian nuestra capacidad de trabajo.

Y si no, que lo diga la gobernación de Antioquia: las jugadas le quitaron el triunfo directo a la Rendón, pero sus seguidores ayudaron a la derrota de Álvaro Uribe. La inteligencia femenina, señoras y señores, dará muchos golpes de opinión en próximas contiendas. Y que así sea.

Sonia Gómez Gómez

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