Se llenaron los cementerios, pero de puros vivos

Se llenaron los cementerios, pero de puros vivos

Los barranquilleros se movieron ayer hacia los cementerios de la ciudad y los llenaron de vida.

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03 de noviembre 2015 , 08:04 a.m.

 Los hermanos Fabián y John Jairo Conrado cambiaron ayer los buses por el cementerio Universal, y no se equivocaron: de cuando en cuando, los llamaban desde algún grupo de deudos y ellos empezaban a tocar con sus guitarras: “amor eteerrrno, e inolvidaaaaable…”.

Es una de las que más les piden, junto con ‘Amigo’, de Roberto Carlos, o ‘Los caminos de la vida’, el bolero del Trío América. “También nos contratan para serenatas, pero en estos días especiales nos venimos para el cementerio: tres canciones por 10 mil pesos”, dice Fabián.

Ayer, en el Universal, ellos fueron la voz musical en medio de la tristeza y la nostalgia de las personas que ayer se acercaron a rendir honor a sus parientes difuntos. (Vea también: Los barranquilleros vivieron el día de los muertos)

Las flores, con sus decoraciones artísticas, le daban el toque de color al ambiente. El sol no estaba a plenitud, pero el calor era muy fuerte. Y fue tanta la gente que se acercó, que la administración del cementerio tuvo que habilitar una entrada adicional.
La situación no era muy diferente por los lados del cementerio Calancala, donde, sin embargo, resaltaba la relativa soledad del sector 11 de las sepulturas en tierra, donde varias tumbas ni siquiera tienen identificación. Una de ellas, azul, presentaba un pequeño arreglo de seis rosas.

La música, en este caso, no estuvo por cuenta de tríos o serenateros, sino de los parientes de Jorge Luis Marlota Mejía, quienes encendieron unas veladora sobre su tumba y pusieron a sonar música alegre en un celular que reposaba en la lápida.
Por los lados de la Vía al Mar, lo más notorio fue el represamiento de carros en el tramo del kilómetro 7, el de los tres cementerio: Los Olivos y Senderos de Paz, del lado derecho; y Jardines de la Eternidad, del costado izquierdo.
Unos patrulleros de la Policía se empleaban al máximo para que los carros fluyeran, pues en ese punto hay un retorno entre las dos calzadas.

En el parque cementerio los Olivos, el elemento distintivo es el color amarillo de las flores, el único permitido por disposiciones administrativas y que está relacionado con la imagen institucional de los servicios exequiales.

En ese mismo cementerio, en las horas de la mañana, se dispuso que un grupo de maquilladores pintarán los rostros de los niños que así lo quisieran, porque los dos días anteriores habían tenido que ver con ellos y algunos querían aparecer pintados como su héroe favorito.

Javier Franco Altamar

Redactor ADN
Barranquilla.

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