Editorial: Nueva tragedia en los cielos

Editorial: Nueva tragedia en los cielos

Como ocurre muchas veces en estos siniestros aéreos, las causas aún son un secreto de los cielos.

02 de noviembre 2015 , 08:29 p.m.

Otra vez el mundo es conmovido por una tragedia aérea de grandes magnitudes. Como se sabe, el Airbus A321 de la aerolínea rusa Kogalymavia (o Metro-Jet), con 224 personas a bordo, se precipitó a tierra, en Egipto, cuando regresaba del balneario de Sharm el Sheij a San Petersburgo.

Como ocurre muchas veces en estos siniestros, las causas aún son un secreto de los cielos. Todo son conjeturas, contradicciones y crónicas dolorosas. A priori se dijo que la aeronave había podido ser impactada por un misil. Y el tenebroso Estado Islámico salió, como ave negra, a adjudicarse la autoría, en manos de una filial suya en Egipto.

Según testimonios, el aparato se rompió en el aire. Eso parece ser lo único claro hasta hora. Pero ayer fuentes egipcias que realizan análisis preliminares de la caja negra aseguraron que el avión no fue impactado desde el exterior.

Así mismo, la compañía Kogalymavia descartó que el accidente haya sido por causas de fallas técnicas. Dijo que los motores de la aeronave pasaron por inspecciones este 26 de octubre y que la tripulación, comandada por un piloto experimentado con 12.000 horas de vuelo, no reportó ningún problema. El portavoz de esa aerolínea, Alexander Smirnov, se apresuró a decir que “la única causa posible es una acción externa”. Y el Krem-lin dice que no hay bases suficientes para descartar ninguna hipótesis.

Todas estas elucubraciones hacen recordar inevitablemente el Boeing 777 de Malaysia Airlines, con 283 pasajeros, que también estalló en las alturas cuando sobrevolaba Ucrania el 17 de julio del 2014. Y la verdad aún tiene el manto de la duda.

En todo esto ha sido positiva la colaboración de los gobiernos de Rusia y Egipto. Queda esperar que se sepa la verdad. Y lamentar esta desgracia, pues el dolor no tiene distancias ni idiomas; es universal. Y es horrendo el drama que esto trae para centenares de familias, entre ellas las de unos 24 niños que viajaban allí, tal vez llenos de alegría y de testimonios y fotos del paseo. Un poco de alivio han tenido los abatidos parientes de 162 de los ocupantes, a quienes les entregaron sus restos. Los demás soportan aún la incertidumbre.

ELTIEMPO
editorial@eltiempo.com.co

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