Guatemaltecos recordaron a sus difuntos entre tumbas de colores

Guatemaltecos recordaron a sus difuntos entre tumbas de colores

Los sepulcros en Chichicastenango, un municipio indígena, se adornaron con varias tonalidades.

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02 de noviembre 2015 , 02:22 a.m.

Chichicastenango es un municipio del departamento de Quiché situado a más de 145 kilómetros de la Ciudad de Guatemala y donde la mayoría de población es indígena.

Desde las 5 de la mañana de este domingo, cuando los primeros rayos de luz del Sol iluminaron los fuertes colores de las tumbas, los devotos salieron de sus casas con pino y flores frescas para adornar a los muertos en el Día de los Fieles Difuntos, que se celebra en todo el país el primer día de noviembre.

Frente a la iglesia, decenas de hombres bailan ataviados con trajes brillantes y máscaras las danzas tradicionales del "Torito" y "Los Conquistadores". Esto es solo un símbolo más de que la actividad del pueblo empieza temprano, con ventas de comida, frutas y artículos tradicionales como máscaras indígenas y trajes típicos.

Una familia llegó con un envase de plástico que partieron a la mitad, flores amarillas, hojas de pino y una botella de licor. Con estos objetos adornaron la tumba del abuelo que falleció hace dos años. Después de limpiar y adornar la tumba, que es un montículo de tierra con una cruz pintada de verde, el nombre del fallecido y la fecha de su muerte, desayunaron tamales dulces y atol de maíz.

Para los indígenas de Chichicastenango, la muerte es una transición que mezcla sus creencias católicas y mayas. En la entrada del cementerio, una mujer frente a una fogata realizaba una oración en idioma quiché, pidiendo la bendición de Dios y los ancestros mayas, mientras un hombre la observaba sentado sobre una tumba.

Dos niños guatemaltecos pintan una tumba en el cementerio de Sololá, en la víspera del Día de los Difuntos en Sololá. / Foto: EFE



Chichicastenango es uno de los municipios más importantes del departamento por su riqueza cultural y turística, por lo que es común ver a visitantes de Estados Unidos y Europa en los mercados el domingo, sin embargo, el Día de Los Fieles Difuntos no se ve a ningún turista.

La marimba, instrumento nacional de Guatemala, sonó durante todo el día y toda la noche. Los cofrades, líderes comunitarios en su mayoría ancianos, se sentaron en una mesa rectangular de frente a las celebraciones, las cuales observaban en silencio y con semblante serio y saludaban ocasionalmente a quien pasaba frente a ellos.

Los bailes se extendieron por horas, hasta que los hombres, extenuados bajo el sol, arrastraron los pies con cansancio tratando de mantener el ritmo de las canciones tradicionales y populares de la región y el país. Las mujeres, también extenuadas, hicieron comida desde bien temprano para los cientos de hambrientos. Miles de tortillas de maíz, caldos y dulces de la región hechos especialmente para la celebración, como buñuelos y torrejas, ambos dulces, fritos y hechos de masa con manjar.

A un poco más de 20 kilómetros, en el municipio de Sololá, los devotos colocaron velas y pintaron los mausoleos desde una noche antes de la celebración. Junto a los tradicionales elementos de esta fiesta, los creyentes también colocaron cerveza, ron y bebidas gaseosas frente a las lápidas de sus familiares.

Este municipio también celebra la muerte con fervor, instalando ventas de comida a la entrada del cementerio para esperar a los cientos de visitantes.


EFE

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