EPM cuestionada por chilenos

EPM cuestionada por chilenos

Las manifestaciones de los chilenos son legítimas frente al monopolio del agua por parte de EPM.

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01 de noviembre 2015 , 08:56 p.m.

EPM compró en abril de 2015 la compañía de Aguas de Antofagasta (ADESA) por 965 millones de dólares (mdd), al Grupo Luksic, que la había comprado por 160 mdd en 2003, quintuplicando el precio de compra en solo 12 años. La concesión del agua a Adesa está vigente hasta 2033, año en que debe ser renegociada de nuevo. Esta empresa sirve a “las localidades de Antofagasta, Calama, Tocopilla, Taltal, Mejillones, Sierra Gorda y Baquedano, en el extremo norte de Chile”.

Según el diputado chileno Marcos Espinosa, en el norte de Chile hay cuencas de aguas agotadas y es posible que otras desaparezcan. (‘Diario de Antofagasta’, “Diputado pide nacionalizar el agua y que deje de estar secuestrada por el Mercado”, abril 23-2015). Es decir, el agua es escasa, como en todas partes, pero aún más en el desértico norte de chile, y tanto la minería, con certidumbre, como el cambio climático es posible que empeoren la situación.

De otro lado, la opinión pública de la zona de Antofagasta no es muy favorable a los intereses de EPM. El alcalde de Calama –una de las comunas que sirve Edesa–, Esteban Velásquez Núñez, “emitió una fuerte y dura crítica al Gobierno por continuar avalando los negocios de los inversionistas privados en vez de recuperar los recursos naturales que le pertenecen a todos los chilenos” (“Alcalde de Calama fustigó al Gobierno por permitir lucro con el agua”, ‘Diario de Antofagasta’, abril 27-2015).

El alcalde dijo al respecto: “Nos indigna y nos ofende que los privados sigan lucrando, ganando mucho dinero a costa de los recursos naturales, en este caso el agua que le pertenece a Chile y, particularmente, al oasis de Calama (…) Nos molesta que privados chilenos, mayoritariamente, del consorcio Luksic hayan sido dueños de Aguas Antofagasta y hoy hagan negocios con los colombianos con un agua que nos pertenece a todos y ellos sigan llenándose los bolsillos de dinero. En su oportunidad le pedimos al Gobierno que los recuperara”.

Finalmente, el alcalde señala que, si el Gobierno de Chile no escucha, le tocará a la propia comunidad hacerlo: “Seremos los ciudadanos que desde Calama vamos a levantar la voz, vamos a salir a las calles a defender lo que nos pertenece”.

Posteriormente, uniendo la acción a la palabra, en mayo pasado se realizó en las calles de Calama una manifestación de agricultores y otros sectores populares en contra de la venta de Adesa a EPM y al hecho de que EPM considera vender parte del líquido a las mineras de la zona, en detrimento, consideran los manifestantes, del servicio de agua domiciliaria y actividades agrícolas.

Según el ‘Diario de Antofagasta’, esta situación “obligó a autoridades, agricultores, movimientos sociales, estudiantes y comunidad en general a salir a protestar (…), para hacer entender a los representantes de Agua Antofagasta y el Gobierno que está situación perjudica a toda la comunidad y que están dispuestos a luchar hasta las últimas consecuencias” (‘Calama protesta en defensa del agua’, mayo 14-2015).

Además, la comunidad exige “que la actividad minera asuma la política de protección del medioambiente y traiga agua de mar para sus operaciones”, y demandan que las aguas del río Loa sean destinadas para el uso humano y agrícola, y que de darse el desvío del líquido para usos mineros, “daremos la lucha para que esto no llegue a concretarse”. Finalmente, se resalta que, en general la comunidad, expresada en las manifestaciones, está en contra de “la venta de las aguas a empresas internacionales”.

Las manifestaciones de los chilenos son legítimas frente al monopolio del agua, su recurso natural más importante para la vida, por parte de una empresa privada y mucho más extranjera, como lo es EPM en Chile, y que aspira a sacar 45 millones de dólares anuales al negocio del agua, a una tasa de 4,66 %. Paga más un CDT en Colombia, que, en términos reales, paga cero % o menos. Pero, las reglas de juego de Chile frente al capital extranjero son claras, y, en este sentido, la presencia de EPM en Chile está respaldada por esas reglas.

Sin embargo, el sentimiento anticolombiano en Antofagasta es evidente, no solo debido al comportamiento ‘tropical’ colombiano que afecta la convivencia con sus vecinos chilenos, sino también por las actividades delincuenciales de algunos colombianos. Además, esta actitud, por parte de algunos sectores chilenos, tiene un tufillo de superioridad racial muy trasnochado, como si todos no cupiéramos en la mestiza gran casa latinoamericana.

Bueno, ahí está el problema para que EPM le haga frente, dialogando y resolviendo las necesidades de los chilenos, con el fin de que EPM pueda ser aceptada o por lo menos tolerada. El problema existe, hay que resolverlo, no negarlo. También, de EPM depende que la imagen de los colombianos mejore en Chile. Por último, no hay que olvidar los riesgos, hidrológico, político y de tasa de cambio que tiene el negocio.

GUILLERMO MAYA

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