La campaña que pinta una esperanza en mujeres que padecieron cáncer

La campaña que pinta una esperanza en mujeres que padecieron cáncer

El artista Fabián Henao tatúa gratuitamente el pezón y la areola de sobrevivientes a la enfermedad.

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01 de noviembre 2015 , 10:44 a.m.

Frente a un espejo Luz Marielly Rodríguez contempla su pecho. Sonríe y llora. Ahora tiene un nuevo pezón y está feliz. Muchos recuerdos pasan por su mente. Hasta hace unas horas se veía incompleta, sus senos no lucían iguales, uno de ellos había sido mutilado en una cirugía que le practicaron hace cuatro años.

Los médicos extrajeron un tumor pero también tuvieron que quitarle la areola y el pezón. Las quimioterapias se llevaron el cáncer y también su cabello.

El proceso fue doloroso, sobre todo cuando se miraba al espejo. "Todo eso me partió el corazón", relata la mujer de 44 años que detectó una masa en uno de sus senos mientras se practicaba el autoexamen. Después de confirmar las sospechas, fue operada e inició un tratamiento.

Marielly dejó sus labores cotidianas y viajó en compañía de su sobrina Jennifer Arenas desde Pereira hasta el pequeño estudio llamado Lienzos de piel, ubicado en el cuarto piso de un edificio residencial en el centro de la capital quindiana.

Cierra los ojos y se muerde los labios. Intenta soportar el ardor en su pecho mientras la aguja recorre el lugar donde alguna vez estuvo su pezón… Tras este hormigueo nuevamente recobrará ese tono oscuro que alguna vez la acompañó.

Con una mezcla de tonos y una técnica de 'realismo', que se basa en sombras e iluminación, el artista quindiano Fabián Henao obtuvo el resultado que le devolvió el pezón a una sobreviviente de cáncer de mama.

Aunque ella estaba optimista no creía que recobraría una parte de sí. “Me pareció muy bonito este proceso, queda tan real”, afirma la sobrina de Marielly.

“Usted no sabe lo que esto significa para mí, es tan real”, le dice Marielly al hombre que acaba de tatuarla, mientras se cubre el rostro con las dos manos.

Sigue observándose el pecho, y su sobrina mira emocionada la nueva imagen de su tía y le pide un abrazo al artista. "Yo sí tengo que agradecerle por esta obra", dice la joven, que no logra diferenciar entre el pezón natural y el recién dibujado.

Historias como la de Luz Marielly inspiraron al artista quindiano de 37 años que desde hace un tiempo quería que su talento les ayudara a personas que habían pasado por momentos difíciles, por eso decidió darle vida a la campaña ‘Tinta Esperanza’, una iniciativa que busca tatuar gratuitamente el pezón y la areola de mujeres o 'guerreras', como él las llama, que fueron sometidas a mastectomías y cirugías de reconstrucción de senos.

La realización de estos tatuajes dura entre una y dos horas. Las mujeres llegan a Lienzos de Piel y le cuentan su historia a Henao, luego en un computador hace un análisis con fotografías de los senos, algunas tienen uno de los dos pezones y esto sirve de guía para crear el otro con base en el natural.

El propósito es que quede lo más similar posible, "es un trabajo más técnico y ellas tienen la posibilidad de ver cómo van a quedar".

La idea se concretó una noche mientras escuchaba las cifras (del Ministerio de la Protección Social) de unos 7.000 casos de cáncer de mama diagnosticados cada año en Colombia. Ahí su propuesta fue tomando forma hasta que publicó a través de su perfil en Facebook una fotografía con datos de la iniciativa y se volvió viral en redes sociales, fue vista por más de 28 millones de personas en todo el mundo.

Inicialmente, el propósito era tatuar a unas 100 mujeres durante cuatro meses; sin embargo, “decidí seguir con la campaña de por vida, me escriben de todas partes del mundo; Rusia, Marruecos, Europa, esto no tiene límite de fronteras, y no tuve que buscar a nadie, ellas se enteraron, una noche me llegaron 1.500 mensajes”, dijo Henao.

A diario recibe miles de mensajes de mujeres que quieren apartar citas para un tatuaje de estos, que en Estados Unidos puede llegar a costar hasta 1.000 dólares por cada pezón. El artista estadounidense Vinnie Myers, un experto en este tipo de obras sobre la piel, puede facturar entre 700 y 1.000 dólares por tatuaje.

Pese a conocer las ganancias que podría dejar su trabajo, Henao no busca dinero con esta campaña. “Simplemente es un aporte que quiero hacer a la mayor cantidad de mujeres que más pueda, el pago es la satisfacción de ver la alegría en los rostros de cada una de ellas".

Aunque su obra es gratuita, algunas de sus clientes le ofrecen dinero, como cuenta Gloria Bohórquez. Ella intentó pagarle luego de que el artista pintara los pezones que perdió tras una cirugía en la que le extirparon un tumor.

Su hija, Luz María, una médica que trabaja en Armenia, también quiso incentivar el trabajo de Henao, pero él se negó. "Es una linda campaña que él sacó", comenta Bohórquez, que conoció esta labor a través de Facebook. Y aunque al inicio dudaba de la iniciativa, hoy la recomienda a ciegas. "Me miraba el seno y se veía todo pelado, pero con esto he recuperado mi autoestima", relata la mujer de 62 años.

La campaña ha tenido tanta acogida que este quindiano ya tiene preparada una gira por varios países de Latinoamérica, comenzando con 60 mujeres en el D. F., y en Monterrey, en México, entre el 2 y el 9 de noviembre y luego, con recursos de benefactores de su iniciativa viajará a Panamá del 16 al 21 del mismo mes, allí la meta será tatuar a unas 50 mujeres en 7 días.

“Tinta Esperanza se volvió una campaña internacional, por eso pasará a ser una fundación porque hay que llevarla a muchas partes del mundo. Tenemos una gira por Argentina, Chile, Bolivia y Estados Unidos", afirma Henao.

Dice que la mayoría de sobrevivientes del cáncer que lo contactaron residen en otros países, de ahí que quiera aliarse con estudios de tatuaje de otros países para que la campaña se extienda por todo el mundo. “Debido al impacto muchos artistas se han querido vincular, pero esto es muy serio, deben tener todos los papeles en regla".

En su página web incluyó una sección llamada Tinta Esperanza, donde cuenta de qué se trata la iniciativa y exhibe fotografías en las que se evidencia el cambio de algunas mujeres.

Su estudio, que también es su casa, dejó de ser concurrido solo por personas que buscaban que les retrataran rostros y les pintaran otras figuras. Tatuaba hasta a 12 personas por día pero ahora esa cifra se incrementó con las sobrevivientes al cáncer. Ha atendido a mujeres de Bogotá, Cali, Palmira, Riosucio, Pereira y otros municipios del país.

Su experiencia la acredita con 21 años pintando lienzos ambulantes, como él dice. Este artista que luce rastas y algunas canas en su cabello, grandes gafas, uno que otro piercing y dos expansiones, tiene citas durante los próximos tres meses y varias giras con la campaña Tinta Esperanza. 

LAURA SEPÚLVEDA HINCAPIÉ

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