Gustavo Santaolalla desanda sus caminos

Gustavo Santaolalla desanda sus caminos

El compositor argentino habla del documental que está grabando sobre el Qhapaq Ñan.

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31 de octubre 2015 , 09:51 p.m.

La palabra ‘camino’ está en la médula del compositor argentino Gustavo Santaolalla. Lo persigue desde sus orígenes musicales, está en sus canciones. “Ando rodando / por mi camino buscando puertas abiertas / señas que me hagan ver”, canta en una de su álbum Santaolalla.

Camino es también el nombre de su último disco, que está nominado a dos Grammy Latino 2015, y la palabra que mejor define su momento actual. El ganador de dos Óscar (por la banda sonora de Brokeback Mountain en el 2006 y un año después por la de Babel), productor de cien álbumes, el hombre de Bajofondo, está desandando un camino, el del Qhapaq Ñan, el sistema vial andino, la ruta preinca que se extiende por 6.000 kilómetros desde Argentina hasta el sur de Colombia.

Santaolalla es no solo el productor sino también el narrador del documental Qhapaq Ñan. Desandando el camino, que lo hace en dos sentidos: el de la búsqueda de su raíz como latinoamericano y la del músico.

¿Por qué se embarca en el documental?

Es coherente con mi carrera, en la que siempre he tratado de profundizar en lo que son mis raíces, no solo las argentinas sino las precolombinas. Me interesa saber quién soy, de dónde vengo. Eso lo he manifestado en Arco Iris, mi primer grupo; en Bajofondo y también en los grupos que he producido. (Algunos como Molotov, CafeTacuva, Divididos o la Maldita Vecindad, para los cuales abrió una senda en el rock).

Ya hubo otro proyecto similar...

Sí. Tuve el proyecto Ushuaia a la Quiaca, en el que recorrí con mi amigo León Gieco desde el límite del sur de Tierra del Fuego, casi en la Antártida, hasta la frontera de Jujuy con Bolivia, en el norte de Argentina, grabando y registrando músicas de todo el país. Tenía ganas de otro viaje así. Siempre he tenido un espíritu viajero y ese es el que me ha llevado a recorrer bastante el mundo.

Y llegó este...

Tenía dos ideas de proyectos. Uno de ellos es la Ruta 40 (que atraviesa Argentina) y otro era el del antiguo camino del Inca o Qhapaq Ñan, que ahora ha tomado relevancia porque es Patrimonio de la Humanidad. Además, estaba con ganas de producir algo para televisión, algo visual.

¿Por qué desandar?

A mis 64 años siento que tengo un camino recorrido y una cantidad de logros. Y aunque no soy del tipo de artistas que mira para atrás, creo que en determinado momento de la vida es importante parar y desandar un poco para encontrar cómo he llegado a esos lugares a los que he llegado.

¿Qué ha descubierto de usted en ese camino?

Exponerte a paisajes en lugares recónditos y de una inmensidad brutal te enjuaga el alma y obviamente se produce una transformación en uno al ver las realidades del camino. Además, el andar, moverse, es regenerador.

Y en lo musical, ¿qué encontró?

En lo musical sigo encontrando cosas que me maravillan, tanto en la música como en la naturaleza. En uno de los lugares del Qhapaq Ñan, por ejemplo, encontramos unas piedras sonoras, las toqué e hice algo de música con ellas. La música siempre ha estado allí donde yo voy.

Siempre camina con la música…

Me considero un caminante y creo que se hace camino al andar. Siempre he tenido el concepto de camino, me gusta mucho esa palabra: por el sendero en sí y porque en Argentina significa que funcionas: una cosa camina o no camina.

¿Y en qué anda ahora?

Estoy haciendo la versión musical de El Laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro, junto con Paul Williams, en las letras. Es mi primer musical. Lo último que hice fue Relatos salvajes y el Libro de la vida, una película animada que ganó como mejor canción en el Festival de Gante, en Bélgica.

Charlas con Colombia

En el documental, que por ahora ha recorrido el tramo argentino y parte del boliviano, se ve a Gustavo Santaolalla andando entre valles inmensos o cocinando junto a los campesinos que viven en la ruta. En uno de ellos, una indígena huarpe le entrega una pluma de cóndor como las que usaban los chasquis (antiguos mensajeros del Tahuantinsuyo) y le pide que todo el que encuentre en el camino haga un nudo rojo a la pluma.

“No estaba preparado y se convirtió en un hilo conductor de la serie”, cuenta. La pluma terminó en manos del presidente Evo Morales.

El documental es patrocinado por el Ministerio de Turismo de Argentina.

El productor está en conversaciones con el gobierno de Ecuador y el de Colombia para continuar el documental en ambos países.

CATALINA OQUENDO B.
Cultura y Entretenimiento
@cataoquendo

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