Así es la vida de los que viven tras una máscara

Así es la vida de los que viven tras una máscara

Los disfraces resultan para muchos un alter ego con el que tienen que convivir día a día.

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31 de octubre 2015 , 06:44 p.m.

Si algo tiene claro Dany Hoyos, es que Suso no es un disfraz. Es un personaje aparte que ha sabido adaptarse y hacer su propia historia en el mundo del espectáculo.

“Él es el de la fama, el que ha disfrutado de todo”, cuenta Dany, la persona detrás del traje de cuadros, las ojeras, el mueco y las palabras que meten una S en su vocablo.

Paradójicamente, a Dany no le gusta disfrazarse. De hecho, confiesa que el maquillaje es la parte más molesta de su trabajo. “Parezco una vieja. Ya aprendí a maquillarme y desmaquillarme solo. Hay veces que me toca cambiarme hasta cinco veces al día”, dice.

Pero ¿hasta qué punto Suso incide en Dany? El artista cuenta que al principio, su alter ego lo afectaba, pero aprendió métodos para diferenciarse del personaje. “Antes de transformarme hago que todo el mundo se vaya del camerino. Realizo una ceremonia corta y desde allí me transformo, y allí mismo vuelvo a ser Dany”, explica.

Es tanta la ayuda, que Dany confiesa que cuando está de mal genio o aburrido, Suso le cambia el genio. “A él también le da rabia, pero es más bien el que me hace que algo malo”, añade.Confiesa que su ventaja es el anonimato, pues a él poco lo conocen. “El que conoce a Suso y le gusta puede quererlo. Pero ya los que conocen a Dany, lo quieren a su manera”, aclara.

Aún no ha llegado el momento el que no quiera dejar que Suso siga en las pantallas, pues él le da fuerza para seguir.

“Hay espacios en los que estoy muy cansado y me doy un tiempo para mí. Pero me hace falta el escenario”, dice. Es que a pesar de llevar más de 13 años al lado de él, Suso no ha afectado negativamente a Dany, que se ha labrado su propio camino como presentador y como conferencista.

“El personaje no afecta mis otras labores. He compartido mi experiencia como emprendedor, he realizado charlas como sobre crear empresa y en el campo de la presentación, las personas han respondido bien a Dany”, dice.

Al preguntarle cuando su alter ego deba irse, sobre ese inevitable momento en el que ese mueco deba esbozar su última sonrisa, Dany suelta una risa nerviosa y dice que aún no piensa en se momento.

“Me imagino que le haré un entierro digno, tal vez en chupamestepenco. Pero trato de no pensar en eso, sería muy duro para mí”, dice. 

La heroína anónima con múltiples rostros

Mientras la mayoría se disfraza una vez al año para pedir dulces, asistir a fiestas o simplemente por aprovechar la temporada, otros tienen que vivir su día a día bajo capas de maquillaje o incómodos disfraces que no solo ocultan el rostro, sino la misma personalidad.

Ese alter ego, más allá de diversión, es un uniforme. Una responsabilidad de la que depende su propio sustento. Por eso, deben aprender a suprimir sus sentimientos y asumir las que el personaje debe tener: alegría o serenidad, pasan de ser estados de ánimo a obligaciones, según la ocasión.

Lo que para un aficionado al fútbol sería ver a Messi o Cristiano Ronaldo; lo que para un músico significaría encontrarse con su ídolo; eso es para un niño tener al frente suyo a ese personaje que solo miraba tras una pantalla de televisión.

Manuela Caro es su nombre, y a sus 20 años ha sido la Doctora juguetes, Pocoyó, Pablo de los backyardigans, Minnie o Mickey Mouse, Sullivan, un Angry Bird, y Fresita.

“Hay que meterse en el papel (...) hay momentos en que uno se mete tanto en el personajes que cuando toman alguna foto, uno sonríe detrás de la máscara”, comenta con humor.

Es consciente de que no todos los días son alegres y tuvo experiencias negativas en las que su estado de ánimo triste afectó sus actuaciones. Pero el apoyo que tuvo de su jefe fue vital para aprender a “salirse de la realidad para ser feliz”, y luego volver al mundo real a enfrentar sus conflictos.

Cuando el personaje es una extensión del artista

Dayana estudia química farmacéutica. Pero, por ahora, la verdadera química la tiene con los niños a los que recrea y les saca una sonrisa con sus actuaciones.

Lo que para muchos es disfrazarse y cambiar la personalidad, para ella solo es una extensión de la suya. Ese ha sido su éxito en los casi dos años que lleva como recreacionista.

Detrás de la máscara, detrás del maquillaje y las bambalinas, es una persona que sufre, ríe y llora. Y no siempre quiere tener una expresión obligada en el rostro.

Pero la mayoría de ocasiones, el personaje es solo una extensión de su misma personalidad que le sirve para ser feliz y hacer lo mismo con otras personas.

“Trato de cambiarme sin que los niños me vean para no romper la magia. La expresión de felicidad que ellos tienen cuando ven representado a su ídolo me llena de satisfacción”, cuenta.

“Yo soy muy extrovertida y muy alegre, por eso no se me dificulta meterme en algún personaje”, explica.

Para ella, la energía y la disposición “se pega” a las demás personas y es clave para que tanto los pequeños como los adultos pasen un buen rato.

Es precisamente esa espontaneidad y sensibilidad, lo que también le ha dado más duro en su trabajo.

“Soy muy sensible, he llorado cuando de pronto los niños no responden a mi trabajo y me siento mal”, confiesa.

Y aunque no pasa muy seguido, aquellas lágrimas tiene que esconderlas como si fuera un disfraz. Su trabajo es ser feliz y hacer felices a las personas.

Pero hay otras lágrimas, las de alegría las que no esconde. Recuerda una fundación de niños de escasos recursos a los que les hizo una actuación, y cuyo agradecimiento por poder ver aunque sea una vez, a aquellos héroes personificados, fue un fuerte abrazo.

“Yo sé que era yo, pero para ellos era su personaje favorito. Poder mantener viva esa magia es lo mejor para mí”, dice
Y aunque su exterior sea cambiante según el personaje que interprete, en la forma de expresarse, de moverse y de ser, es la misma Dayana.

Disfrute la agenda de Halloween

Halloween, el tradicional día de disfraces para niños y adultos llegó a la ciudad con eventos artísticos y culturales.

Para los más pequeños, el centro comercial Oviedo tendrá hasta hoy un mundo de dulces, ambientes infantiles acompañados de atracciones. Estará abierto hasta las 8:00 p. m.

Por otro lado, los adultos también participan de estas festividades, en el museo El Castillo. A partir de las 11:00 a. m., inicia una programación con el concierto del grupo Canto Alegre, concurso de disfraces y una tarde de picnic.

En el teatro, el halloween también se hace presente en la corporación artística La Polilla, a partir de las 4:00 p. m. realizarán un taller de maquillaje en el que enseñarán a realizar efectos en la piel. Y en la noche, habrá fiesta de disfraces con entrada gratuita, desde las 6:00 p. m.

Para los jóvenes interesados en la música rock, durante el fin de semana se presenta el Altavoz Fest 2015, evento gratuito que se realiza en El Aeroparque Juan Pablo II, los conciertos inician desde la 1:00 p. m. con invitados como Medellín Hardcore, Aorta, Holocausto, entre otras bandas nacionales y extranjeras. Finaliza el lunes 2 de noviembre con el artista Gogol Bordello.

ALEJANDRO MERCADO

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