Despega la campaña de Jeb Bush o se estrella en el intento

Despega la campaña de Jeb Bush o se estrella en el intento

El otrora favorito a la nominación republicana ahora palidece en las encuestas.

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31 de octubre 2015 , 06:28 p.m.

Cuando a principios de este año empezaron a surgir los nombres de los precandidatos a la nominación republicana y demócrata, muchos sostuvieron que Marco Rubio estaba aún muy “biche”, que Donald Trump no representaba ninguna amenaza y que, seguramente, la contienda presidencial iba a estar entre Jeb Bush y la demócrata Hilllary Clinton y sus respectivas dinastías familiares.

Mucha agua ha corrido desde ese entonces. Trump ha estado liderando la mayoría de las encuestas, Carson avanza y a veces gana, Rubio cada vez más se muestra como el más presidenciable y Bush, el gran favorito, todavía no ha logrado despegar en la dinámica de exabruptos que han marcado la carrera republicana.

En la última encuesta de la cadena CBS y The New York Times, Bush comparte el cuarto lugar con la exdirectora ejecutiva de Hewlett-Packard Carly Fiorina, detrás de Ben Carson, Trump y Rubio, con solo un siete por ciento de aceptación, una cifra de la que no parece deshacerse desde que lanzó su precandidatura.

El problema es que, sin buenos números en las encuestas, la recaudación de fondos empieza a preocupar, al punto de que el exgobernador de Florida recientemente hizo un recorte de gastos del 40 por ciento en su sede principal en Miami y decidió destinar parte de esos recursos en los estados que primero tendrán primarias.

De igual manera, tuvo que recurrir al peso de su apellido y al poder de su familia en Texas para hacer la semana pasada un evento de recolección de dinero en ese estado, acompañado de su padre y hermano, ambos expresidentes del país.

Muchos analistas coinciden en afirmar que las encuestas que lo hunden son muy prematuras –las primeras primarias del partido republicano serán a principios del próximo año– y que además son realizadas con muestras muy pequeñas y metodologías cuestionables.

Lo cierto es que el electorado no ha logrado conectarse con él, al punto de que antes del debate del miércoles pasado en Colorado ya habían surgido varias voces en Miami, donde viven tanto Bush como Rubio, hablando de una posible renuncia del primero si las cosas no salían bien en ese encuentro. Y las cosas no pudieron salir peor: Bush se mostró dubitativo las pocas veces que habló y desaparecido el resto, excepto cuando desafió a Rubio a renunciar a su curul en el Senado por su inasistencia a las votaciones, una actuación que muchos han catalogado de una patada de ahogado y que al que le dejó grandes dividendos fue al senador Rubio, cuando afirmó que no se iba a pelear con él porque la verdadera amenaza era Clinton.

“En la estrategia de la campaña de Bush no estaban contemplados grandes problemas. Se suponía que la nominación iba a ser una campaña fácil y que lo difícil sería después, cuando se enfrentara a Hillary nacionalmente. Ha sido una sorpresa para todos lo que está pasando, y de alguna manera se ha salido de las manos”, le dijo a EL TIEMPO una fuente muy cercana a la campaña, quien agregó que sería muy desafortunado que Bush tomara la decisión de renunciar basándose en encuestas prematuras y poco científicas, especialmente cuando su campaña aún tiene cien millones de dólares en el banco.

ANA MARÍA JARAMILLO
Corresponsal de EL TIEMPO
Miami.

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