Las grietas en la Unidad Nacional

Las grietas en la Unidad Nacional

Miembros del partido Liberal y de 'la U' creen que Vargas Lleras usa su cargo con fines electorales.

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31 de octubre 2015 , 06:15 p.m.

Las elecciones del pasado domingo dejaron un coletazo que tiene a algunos sectores (sobre todo parlamentarios) de ‘la U’ y el liberalismo ‘encendidos’ contra el vicepresidente Germán Vargas Lleras y su partido, Cambio Radical, y con riesgo de impactar algunos proyectos del Gobierno.

El pleito se veía venir. Apenas una semana antes de las elecciones, los jefes del liberalismo y de ‘la U’, Horacio Serpa y Roy Barreras, dijeron en carta pública al presidente Juan Manuel Santos que Vargas utilizaba recursos públicos para producir resultados electorales a su favor y que su actitud era “francamente retadora con el sistema electoral” y perjudicial “del tranquilo discurrir de las elecciones”.

Y como Vargas y Cambio Radical obtuvieron más gobernaciones individualmente, el pleito escaló.

El siguiente choque fue el lunes pasado, en plena Casa de Nariño, cuando Serpa no aguantó más y en tono airado le hizo el reclamo a Vargas Lleras, quien había acudido a Palacio por invitación de Santos para cobrar juntos (como ocurrió) el triunfo electoral.

Vargas, quien ya tenía en el bolsillo las cuentas hasta de la última alcaldía de este país, quiso tranquilizar los ánimos y le pidió a Serpa “pasar la página” y trabajar unidos por el país.

Serpa se negó a aceptar la invitación de Vargas. Más cordial, dicen las fuentes, estuvo Barreras, quien se marginó de la discusión y dijo que solo hablaría del tema con el Presidente.

Santos, incómodo con la situación, pidió ‘orden en la sala’, es decir, hacer esas discusiones en otro lado.

Pero ahí no paró la molestia. El problema se trasladó luego al Capitolio, donde, en corrillos, unos y otros juraban que cobrarían “muy caro” el triunfo de Vargas Lleras y cierta tolerancia de Santos con su éxito.

Y así ocurrió. El miércoles en la tarde, cuando la plenaria del Senado se disponía a votar el primer artículo del proyecto de acto legislativo para implementar los acuerdos de paz, Serpa volvió a aparecer para ‘cobrar’. Se le atravesó a la votación y propuso crear una comisión para estudiar las proposiciones sobre ese artículo. Lo que en el fondo pretendía era impedir la votación inmediata, y lo logró.

Claudia López, de Alianza Verde, que tenía la historia clara, la cantó: “El Partido Liberal se amangualó con el Centro Democrático para aplazar la votación”.

En los pasillos del Capitolio, los ‘rebeldes’ están impulsando ahora la tesis de mantener el apoyo solo al proceso de paz, pero tomar distancia sobre otros asuntos del Gobierno como un medio de presión a Santos contra Vargas. Pero, inclusive, hay temores porque se pueda dilatar la discusión del proyecto para desarrollar lo pactado en Cuba.

El senador liberal Juan M. Galán admitió que esta semana no era el momento para retomar la discusión de ese tema, porque las heridas por las elecciones estaban “frescas”, y compartió la tesis de que esta iniciativa, tan estratégica para el Gobierno, recibió el primer impacto de los comicios.

Un dirigente liberal, que habló a condición de no ser citado, le dijo a EL TIEMPO que la apuesta de algunos sectores es “hacer estallar la relación de Germán Vargas con el Presidente”.

Algunos liberales, sobre todo la ‘casa Gaviria’, no perdonan que Vargas haya inclinado la balanza a favor de Enrique Peñalosa, en Bogotá.

El fondo de todo es que esos sectores ‘rebeldes’ tienen la decisión de impedir, hasta donde puedan, que Vargas Lleras sea Presidente en el 2018 y preparan sus propias cartas.

Carlos Fernando Galán, expresidente de Cambio Radical, dijo que en esta discusión “hay cosas más de fondo, que no tienen que ver solo con las elecciones”.

También queda claro que los ‘rebeldes’ no son todo el liberalismo ni toda ‘la U’, sino unos sectores parlamentarios de lado y lado.

“Sentimos admiración por el doctor Vargas y sus ejecuciones en la Vicepresidencia, no existe ninguna animadversión formal del liberalismo contra él, de pronto sí opiniones aisladas”, dijo el senador liberal Guillermo García Realpe.

En esa misma dirección se expresó la senadora Viviane Morales, también liberal, quien desautorizó el reclamo de Serpa a Vargas Lleras: “La carta que el director del liberalismo sacó con Barreras fue a nombre personal, no es una posición de partido, consultada, ni ha sido una posición en la que todos hayamos tenido un consenso o una opinión”, dijo la congresista.

En ‘la U’ las posiciones también son encontradas. “Simple y llanamente hubo elecciones, y hay que aceptar que en algunas partes ganó Cambio Radical”, dijo el senador Ángel Custodio Cabrera.

Armando Benedetti, en cambio, viejo contradictor de Vargas, aseguró que ha “escuchado” a varios de sus compañeros hablar de “inconformidad” con el ‘Vice’.

Pero faltaba lo principal. EL TIEMPO supo que el propio presidente Santos les está haciendo saber a unos y a otros que fue él quien autorizó la competencia entre los partidos de la Unidad Nacional para obtener las mayorías en las urnas, estrategia que él considera “un éxito”.

Santos, además, cree que, culminado el debate electoral, “no deben quedar heridas” y que lo que se impone ahora debe ser “la unidad”.

La intervención del Presidente blinda, por un lado, a su Vicepresidente; apunta a cerrar el capítulo de las heridas dejadas por las elecciones locales y regionales y, sobre todo, intenta recuperar la armonía de la coalición.

EDULFO PEÑA
Editor político

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