El efecto Petro / Voy y vuelvo

El efecto Petro / Voy y vuelvo

Los bogotanos no estamos dispuestos a aceptar confrontaciones en la administración de la alcaldía.

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31 de octubre 2015 , 05:52 p.m.

Muy caro pagó el alcalde Gustavo Petro sus actuaciones frente a la Alcaldía de Bogotá. Para qué nos decimos mentiras: el petrismo, encarnado en el movimiento Progresista, fue el gran derrotado en la pasada contienda electoral. Y el único responsable es el mandatario, que teniéndolo todo para haber consolidado un proyecto político más aperturista, menos dogmático y con un inmenso potencial para mostrar ejecutorias, desde la propia alcaldía, dejó pasar la oportunidad.

No sé si es ese círculo cerrado que cogobierna con él, reaccionario y extremista, el causante de la debacle. No sé si, como dice el mismo Petro, fue la ‘voltereta’ de los concejales o la inacción de los mismos en la campaña los que permitieron la derrota. Tal vez tuvo que ver la manera tardía con que el Progresismo se decidió por la candidata del Polo a sabiendas de que ambos bandos no se entienden ni un milímetro.

Lo cierto es que la izquierda extremista y la derecha extremista recibieron una lección de democracia ciudadana. Y eso está bien. Este país está harto de ataques viscerales y esta ciudad de ideologías caducas. Se requiere nueva sangre, nuevas ideas, que comulguen con una realidad que se distensiona aquí y en otras latitudes y se apele a un discurso acorde a los nuevos tiempos.

¿Vamos a seguir acusando a los medios de las derrotas propias?, ¿vamos a seguir haciendo planes de gobierno cuya máxima siga siendo que “los ricos ganen menos y los pobres ganen más”? Ni siquiera los pobres se comen ese cuento. Las banderas sociales que tanto reclaman estos movimientos les fueron arrebatas hace rato y parecieran no darse cuenta. El expresidente Mujica se los lleva por los cuernos. Hay que aprenderle a ese viejo sabio que habla de los pobres desde la calle, no desde una mansión en el norte de Bogotá, como los nuestros.

No es gratuito que Rafael Pardo y Francisco Santos hayan obtenido un millón de votos gracias, en buena medida, a sus propuestas de seguridad. Lo que indica que pobres y ricos sí perciben lo que el Gobierno no. O que Enrique Peñalosa haya sacado más de 900.000 votos gracias a una clase media que considera que merece una mejor ciudad para vivir. Los Dussán, los Robledo, las López, los Petros… tienen que leer entre líneas esto que pasó y que es concluyente: no solo de ideología vive Bogotá.

El Alcalde debe serenarse y cerrar bien su gobierno. No puede dar un portazo con cada salida que hace. No puede tildar a su sucesor de ‘gomelo’ porque lo venció en las urnas. Ni acusarlo impunemente de querer acabar con los pobres. La secretaria General, Martha Lucía Zamora, una de las funcionarias más capaces de la administración, tiene razón cuando llama a no sembrar cizaña en el proceso de empalme. Y Petro debería ser el primero en escucharla.

Y hablando de empalme, qué bueno que el primer cara a cara entre los equipos entrante y saliente estuviera mediado por la confianza, so pena de repetir la historia que comenté en este mismo espacio pocos meses después de la posesión de Petro: la desconfianza nos va a matar. Y esa fue la constante durante cuatro años. No podemos repetir la historia. Los bogotanos no estamos dispuestos a asistir a nuevos desencuentros ni a tolerar otra polarización que impida que esta ciudad salga adelante.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
@ernestocortes28

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