'No solo me desaparecieron a Luz Mary, también a mi familia'

'No solo me desaparecieron a Luz Mary, también a mi familia'

Restos de Luz Mary Portela fueron hallados el 20 de octubre. Su madre murió sin darle sepultura.

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30 de octubre 2015 , 11:14 p.m.

“Mamá era quien trabajaba en el Palacio de Justicia. Luz Mary solo la estaba reemplazando por unos días”, rememora Rosa Milena, hermana de Luz Mary Portela León, desaparecida en la toma y retoma del Palacio, en 1985. La última semana de octubre de ese año, Rosalba León, su madre, enfermó y le pidió a su hija de 26 años que le ayudara en la cafetería, donde laboraba. “Eran muy unidas y se colaboraban mucho. Yo digo que antes de ser hija y mamá eran grandes amigas”.

Luz Mary, tal y como la recuerda Rosa –que para la época tenía 6 años-, cuando no ayudaba a su madre en el trabajo estaba en casa colaborando en los quehaceres domésticos y cuidando a dos de sus tres hermanos. “Mis papás trabajaban mucho. Así que ella era quien nos bañaba y alimentaba. Hasta jugaba con nosotros”.
Entre sus proyectos estaba terminar los estudios que inició en la Normal Superior de Cundinamarca. Le faltaba un año para titularse como profesora, pero las dificultades económicas que afrontaba su familia por ese entonces se lo impidieron.

Los Portela León emigraron a Bogotá en 1979, procedentes de San Bernardo, en Cundinamarca. Rosalbina siempre trabajó en la cocina, así que decidió abrir en el norte de la capital un restaurante. Sin embargo, el negocio no prosperó. “Es allí donde mi mamá conoce un contacto que la lleva a trabajar a la cafetería del Palacio”. Por su parte, Luz Mary presentó su hoja de vida para reemplazar a Ana Rosa Castiblanco (desaparecida en la toma y cuyos restos aparecieron en el 2000) durante su licencia de maternidad.

Rosa y Rosalbina se enteraron de la toma del Palacio de Justicia el 6 de noviembre a las siete de la noche, cuando prendieron el televisor. “Lo primero que vio mi mamá en la pantalla fue el Palacio en llamas. Quería irse a buscar a Luz Mary, pero mi papá y un tío ya estaban en la Plaza de Bolívar preguntando por ella”. Los militares que custodiaba la zona les impidieron el paso y les dijeron que regresaran al siguiente día. El 7, muy temprano en la mañana, llegaron a la Casa del Florero. Escucharon que allí estaban llevando a los rehenes rescatados. Luz Mary no aparecía.

“Como en la Casa del Florero no les dieron razón, la buscaron en hospitales y en Medicina Legal. Revisaron cuerpo por cuerpo, incluso los que estaba calcinados, pero ninguno era el de mi hermana. Así pasaron muchos días”.

Desde ese 7 de noviembre Rosalbina no paró de buscar a Luz Mary. Rosa acompañó a su madre en esa tarea desde muy pequeña. Recorrieron cada lugar en donde les dijeron que estaba. El clamor de ambas era que la entregaran, así fuese muerta. “A los seis años uno no entiende la magnitud de las cosas que pasaban. Yo solo veía que mi mamá lloraba y se ausentaba mucho, pues se iba temprano de la casa y volvía muy tarde”.

En el hogar de los Portela León se vivieron tensos momentos. Rosalbina volcó su vida a encontrar a Luz Mary y empezó a sobreproteger al resto de hijos, por temor a que les pasara lo mismo. Esas actitudes provocaron la desintegración familiar. “Al año y medio de la toma al Palacio, mi papá se va de la casa. No solo me desaparecieron a Luz Mary, también a mi familia”.

Uno de los tantos recuerdos que tiene Rosa de la búsqueda que hizo Rosalbina es llevándola de la mano a la Universidad Nacional para reunirse con el abogado Eduardo Umaña y los demás familiares de los desaparecidos del Palacio. “Yo me volví esa Luz Mary que hacía falta, el apoyo de mi mamá”.

El tiempo pasaba y la respuesta por parte del Estado sobre lo que había pasado con exactitud en el Palacio no llegaba. Mientras, los objetos personales de Luz Mary iban siendo guardados uno por uno. La cama donde dormía fue desarmada y Rosalba guardó toda su ropa en un baúl. “Nosotros vivíamos en arriendo, entonces para donde íbamos ella llevaba el baúl. Habían fechas en las que sacaba la ropa y la lavaba”.

La búsqueda que inició Rosalbina para encontrar a su hija terminó el pasado 20 de octubre, cuando la Fiscalía informó que había encontrado los restos de Luz Mary en un cementerio del norte de Bogotá. Erróneamente estaban enterrados bajo el nombre de Libia Rincón Mora, quien ahora hace parte de la lista de los que aún se encuentran desaparecidos. “Mi mamá murió en el 2009. Se le fue la vida buscando a su hija y no pudo enterarla, como lo anhelaba”.

Ahora solo queda la entrega del cuerpo. Aún no hay fecha ni se ha fijado cómo será la ceremonia, pero Rosa espera que junto a los restos de su hermana llegue la mayor reparación: conocer la verdad. “Si salió del Palacio con vida, ¿por qué me la entregan muerta? Yo exijo la entrega con una verdad. El daño que le hicieron a mi familia fue duro”.

JOSÉ DARÍO PUENTES
ELTIEMPO.COM
@josedapuentes
jospue@eltiempo.com

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