Cristina, la mujer de la falda escocesa

Cristina, la mujer de la falda escocesa

'Con la toma y la retoma del Palacio de Justicia la guerra tocó la puerta de mi casa'.

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30 de octubre 2015 , 06:52 p.m.

Así relata René Guarín lo que ha significado para él vivir 30 de sus 52 años dedicado a buscar la verdad sobre las circunstancias en las que desapareció su hermana Cristina del Pilar, a quien sus familiares vieron por última vez la mañana del 6 de noviembre de 1985, cuando salió de su casa vestida con una falda escocesa, para ir a hacer un reemplazo como cajera de la cafetería del Palacio de justicia.

“Ocurren los hechos y con mis padres estamos expectantes de que va a pasar. Llega la noche, vienen los incendios y la retoma del Palacio, esperamos que Cristina aparezca entre las personas vivas y no aparece, esperamos que aparezca entre las personas muertas y tampoco. Entonces van pasando los días y ahí somos conscientes de que estamos siendo víctimas de un delito que se llama desaparición forzada”.

Cristina era licenciada en ciencias sociales de la Universidad Pedagógica. Tenía 27 años cuando se perdió su rastro, que reapareció este año, hace algunas semanas, en la tumba de otra víctima de los hechos del 6 y 7 de noviembre: María Isabel Ferrer. Ella, ahora, está desaparecida.

Los padres de Cristina Guarín murieron antes de conocer la verdad sobre su desaparición.    Foto: Archivo familiar.

Fue un trozo de aquella falda escocesa el que terminó de convencer a René de que los restos que la Fiscalía había identificado por ADN eran los de su hermana. La misma falda que desde el primer momento identificaron los Guarín en los noticieros de aquella época, en los que se ve a Cristina salir viva, cargada en los hombros de un soldado del Ejército.

“Cuando me ofrecen ir a observar que tenían como hallazgo de Cristina, vi los restos óseos pero también vi una bolsa que decía: 'prendas de vestir' (...) Le pido al técnico de Medicina Legal que por favor abra la bolsa, él la abre y la sorpresa es muy grande, tanto que yo lloro un montón de tiempo, cuando observo un trozo de la falda de Cristina”, dice.

En ese momento, supo que había terminado una búsqueda que lo llevó a convertirse en uno de los líderes de las familias de los desaparecidos y hasta a rebelarse contra el Estado. “Mi mamá siempre estaba expectante del teléfono, de cualquier información que llegara sobre Cristina. Los primeros 10 años mí mamá dejó el cuarto de Cristina intacto, no tocó su cama, ni la ropa, ni el diario, ni las fotos, ni los libros, todo lo dejó quieto --dice-- (...) Después de esos primeros 10 años, en un momento de desespero, lo quemó todo. Mi papá siempre se resistió a pensar que Cristina estuviera muerta, él la buscaba entre las locas que deambulaban por Bogotá, y le escribió más de 200 poemas para ella".

“Yo llegué a pensar que, como mi papá y mi mamá, me iba a morir sin ni siquiera recibir una falange de Cristina, dice hoy. La vida me dio la oportunidad de hacer un cierre emocional, porque este ha sido un tema que ha consumido gran parte de mi vida, por no decir toda mi vida”.

KAREN BOHÓRQUEZ CONTRERAS
JUSTICIA

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