Usos de la música II

Usos de la música II

Hay música para cada una de las ocasiones, aunque no todas son para todos los gustos.

30 de octubre 2015 , 04:50 p.m.

Continuando con el tema de mi pasada columna, incluyo otros usos que tradicionalmente la humanidad le ha dado a la música.

Aeróbicos, o zumba, como llaman ahora la tendencia de ejercicio musicalizado. Es música dinámica para bailar, y muchos de los artistas juveniles la usan para conquistar audiencias.

Se escucha por igual en gimnasios, en eventos deportivos y en discotecas play, tiene su origen en los tradicionales cantos de faena, que son pregones simples para desarrollar una actividad repetitiva.

Música religiosa. No hay que olvidar que la Iglesia fue durante siglos el principal contratista de músicos para animar la congregación; esa estrategia es utilizada exitosamente por los pescadores de almas de distintos credos.

Muchas de las canciones ‘cristianas’ de hoy suenan a balada romántica y son fáciles de cantar, mientras que la música para rituales es más solemne y ceremoniosa. Se usa tanto en matrimonios como en funerales, y cada aplicación tiene sus propias características.

Música de ascensor. También conocida como música de dentistería, es plana y neutral, no tiene sobresaltos e intenta producir un efecto calmante en las salas de espera de aeropuertos y consultorios, aunque no siempre lo consigue.
Puede llegar a ser exasperante, especialmente cuando los aviones se demoran en salir y repiten el sonsonete hasta la tortura.

Música de suspenso. Un cliché muy utilizado en las escenas cinematográficas de persecución, particularmente cuando el asesino está a punto de cometer su crimen y la víctima aparece indefensa. Debe ser sombría y misteriosa, con acordes marcados y disonantes para subrayar el dramatismo de la escena, aunque en ciertas telenovelas el terror musical no coincide con la pobreza actoral de algunos galanes.

El arrullo. Cuando una madre le canta a su bebé para calmarlo se escucha nítida la voz del amor. El oyente acoge automáticamente este canto como una caricia y, al oírla, evoca momentos gratos de su infancia.

El meque, un término utilizado en Cartagena cuando se suman varias canciones de los atronadores picós en un solo masacote sonoro. Hay gente que lo disfruta y se para frente a los parlantes para sentir la vibración cacofónica en su cuerpo.

Como se puede ver, hay música para cada una de las ocasiones, aunque no todas son para todos los gustos.
acevemus@yaboo.com 

Óscar Acevedo
Músico y crítico musical

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